El sábado 21 de marzo, Tini Stoessel celebró sus 29 años en un contexto poco convencional: arriba del escenario, en Córdoba, en plena gira Futttura. La noche tuvo de todo —música, emoción y una sorpresa que hizo estallar al público— cuando Rodrigo de Paul apareció con una imponente torta de cumpleaños.
Pero detrás de ese momento había algo más: dos creaciones pasteleras que no pasaron desapercibidas y que revelan el nivel de detalle y creatividad de dos emprendedoras cordobesas.
Las claves de las imponentes y elegantes tortas de cumpleaños de Tini Stoessel
Desde una mirada técnica, ambas tortas dialogan entre sí, pero desde lenguajes completamente distintos.
La primera, realizada por la emprendedora María Belén Suárez, fue pensada para el impacto escénico. Una torta de dos pisos y más de 30 centímetros, con estructura firme y estética protagonista, ideal para un entorno como el escenario.

El interior no falló en lo clásico: bizcochuelo de vainilla, dulce de leche y ganache de frutillas, una combinación que asegura humedad, dulzura equilibrada y un guiño frutal que corta la densidad.
Pero el verdadero diferencial estuvo en su exterior. El acabado plateado iridiscente —uno de los detalles más comentados en redes— no es casual: se logró, según detallo en su posteo de Instagram, mediante aerografía manual con colorantes liposolubles diluidos en alcohol alimenticio, una técnica que permite ese efecto tornasolado, casi líquido, que cambia con la luz.
A eso se sumaron pequeñas fresas incrustadas en los bordes, un detalle tan estético como conceptual, inspirado en la canción “Fresa”, el tema favorito de la pastelera del repertorio de Tini, según aclaro en una nota a La Voz.

En tanto, la segunda torta, que se vio en el festejo íntimo que tuvo la estrella pop argentina, fue creada por otra emprendedora, identificada como Juli, quien jugó en otro registro: más íntimo, pero igual de pensado.
Según contaron los fans de Stoessel en el posteo de la pastelera, la propia Tini la definió como “sencilla pero elegante”, una síntesis bastante precisa. De base similar —vainilla y dulce de leche—, el foco estuvo en el diseño.

Aquí, el protagonista fue el color: un magenta profundo, inspirado en la estética de la portada de su último tema con Ulises Buenos, Dos Amantes. La torta, completamente monocromática, apostó a una decoración con texturas y firuletes, generando volumen sin salir de una misma paleta.
Pero el detalle más interesante aparece en lo conceptual: grabados inspirados en los tatuajes de Tini, especialmente los de sus manos, trasladados a la superficie como si se tratara de un relieve comestible.

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