Natalia Oreiro revela su "método anti-tecnología" en la crianza de su hijo – GENTE Online
 

Natalia Oreiro explicó el curioso método "anti-tecnología" que aplica en la crianza de su hijo Atahualpa

Natalia Oreiro y su método anti-tecnología para criar a su hijo Atahualpa
"Ata (Atahualpa) es un niño feliz", expresó la actriz uruguaya en una exclusiva entrevista con GENTE, donde revela los hábitos que le inculcó a su hijo de 11 años, fruto de su relación con Ricardo Mollo.

En la nota de portada de revista GENTE del mes de julio, Natalia Oreiro (46) habló en profundidad sobre sus últimos exitosos trabajos, como su interpretación de Eva Perón para la serie Santa Evita, y también sobre su nueva película, Casi Muerta. Además, la actriz brindó detalles únicos sobre la maternidad y cómo es criar a su hijo Atahualpa. El hijo de 11 año que le cambió la vida.

La actriz decidió convertirse en mamá a sus 35 años. Merlín Atahualpa, quien decidió utilizar su segundo nombre, llegó a este mundo el 21 de enero del 2012. Junto con Ricardo Mollo, su pareja hace 22 años, mantienen la vida de su hijo en muy bajo perfil.

Natalia Oreiro en Gente
"Atahualpa no me vino a completar", aseguró Natalia Oreiro al hablar sobre su hijo.

Hace varios años la actriz y su pareja, el líder de Divididos, decidieron dejar de vivir en la casona que ella tenía en Palermo. Gran parte de esta decisión se dio para criar a su hijo con mayor libertad. Es por eso que decidieron instalarse en las afueras de la ciudad y rodearse de verde. Cada tanto sorprende a su millón y medio de seguidores de Instagram con alguna postal de sus días en la naturaleza y algunas actividades que realiza con su primogénito.

–¿Qué clase de hijo es Atahualpa?

Un niño luminoso y simple, que a su simpleza la acompaña con  hermosas reflexiones. Tiene paz, claridad. No como yo cuando era chica: siempre extravertida, movediza, mis padres (Mabel y Carlos) no podían ir a ningún lado conmigo porque tiraba y rompía todo, al revés que mi hermana (Adriana). Ata es un pequeño budita, de gran vida interior. No le importa tanto la mirada del otro o si le dicen algo. Además, siento que, ante todo, es un chico feliz.

El método de crianza "anti-tecnología" de Natalia Oreiro

–¿En serio en tu casa acuden a un “método anti-tecnología” para evitar que pase demasiado tiempo delante de aparatos?

–Sí, en realidad es un poco contarle desde chico… Nosotros no sabíamos, cómo la mayoría de los padres, pero la vida te va llevando a informarte. Todos los pibes tienen tablet, celular, están pegados a la tele, es la época. Y cuando empezás a investigar, a escuchar, a leer y te ayudan a entender lo que significan para ellos las pantallas, te das cuenta de que lo mejor es tratar de que las eviten cuanto antes, así van a encontrarse con la posibilidad de disfrutar otras cosas. Lógico, ven la luz de la pantalla y se quedan pegados, activos, con las pupilas dilatadas. ¿Y qué hacen luego con tanta información, con semejante dosis de adrenalina que reciben? Bueno, cuando todo eso no está, aparecen otras cosas relacionadas a lo manual, con el espacio natural, con juegos y con lecturas.

–Hubo una época en que usted no usaba celular y costaba ubicarla en el mapa…

–¿¡Te acordás!? Pero aparecía pronto, che. Verdad, yo tuve celular a los 30 años, ahora soy adicta a él, y lo detesto. El otro día Ata me mandó: “Mamá, te estoy viendo…” Cuidado, él va al cine, mira documentales, pero no tiene PlayStation ni usa telefonito. Y no le pesa. Va a suceder en algún momento, pero todavía creemos que como niño puede disfrutar de otras cosas. Si le damos las pantallas, se va a aburrir cuando le propongamos hacer carpintería, origami, andar a caballo. Igual...

–¿Igual?

–No hay una forma de educar: todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. A nosotros nos hace bien como familia la forma que elegimos. No digo que esté mal lo otro. Sólo que –y se ha comprobado– cuando los chicos se relacionan mucho con la tecnología es difícil poder abrirles opciones. Ya van a tener tiempo, porque hoy un adulto no se puede mover sin ella; soy consciente de eso. Pero mientras podamos evitarla con nuestro hijo, sentimos que puede transitar una infancia más simple.

–Su hijo ya cumplió 11 años. ¿Cómo se lleva con tener padres famosos? ¿Le pesa?

–Creo que no. Es como que son los que tiene. Nosotros no lo exponemos, lo que ayuda para que sea un chico común. En la escuela, yo soy “la mamá de Ata” y Ricardo (Mollo), “el papá de Ata”. No hace tanto que sabe a qué se dedican sus padres. Le divierte, nos acompaña, pero tampoco quiere hacer nada de lo que hacemos nosotros. Además, por su personalidad, es un lindo amigo, lo quieren.

–¿Qué anhelos laborales le quedan para más adelante, dando vueltas por el corazón?

–Interpretar a Juana Azurduy y dirigir una película para chicos, para que mi hijo la pueda ver.

Natalia Oreiro en Gente
“Durante bastante tiempo pensé que, por elección, no iba a ser mamá, y que mis padres lo habían asumido. Para mí es genial tener ganas de ser madre y no que se trate de una imposición social o familiar. Siento que soy una mejor persona a partir de mi hijo, pero yo tenía una buena vida, Ata no me vino a completar. Si no hubiera sido deseado, con el tipo de vida que llevo, no hubiese estado tan bueno. Por suerte ahora las mujeres somos más conscientes de que no tenemos que ser madres si no queremos.”

La particular dieta de Atahualpa: pescetariana  

Esta no es la primera vez que la reconocida actriz uruguaya ahonda en la particular crianza de su hijo Merlín Atahualpa Mollo. Desde los tres añitos y medio, el niño ya seguía una rutina de alimentación más elaborada que la de cualquier adulto. Su dieta tiene una explicación: Oreiro es vegetariana desde hace más de 15 años y es una obsesiva de la comida sana.

Hace algún tiempo, invitada a LAM, la actriz se explayó sobre la dieta del pequeño 'Ata'"Él come pescado diariamente; yo no como ningún tipo de carne, y el papá, a veces sí. Durante el embarazo tomé unas pastillas que tenían aceite de bacalao, y en la lactancia también, porque es muy importante…", le contó Oreiro a Ángel de Brito.

Natalia Oreiro en Gente
El back de Natalia Oreiro para la Tapa Revista Gente.

"Cuando empezó a comer, me pidió pescado crudo. ¡Come lenguado crudo! Yo lo veo y digo: 'Esto no puede ser mi hijo. Es un oso' (…). Come mañana y noche pescado, lo cual es buenísimo para él, porque es buenísimo para el cerebro. También come algas", reveló entre risas y asombro.

Pero claro, de vez en cuando, al pequeño, que hoy ya tiene 11 años, se le permite algún que otro gustito. Por ejemplo, Oreiro contó que un día el nene se quedó a dormir en lo de una amiga y que comió lechón y eso le pareció muy novedoso.

"Yo no tengo problema con que coma lo que sea (…) La otra vez fuimos al parque y me dice: '¿Qué es esto?'. Y yo dije: 'Lo estoy matando'. ¿Cómo un chico de casi 4 años va a decir qué es esto ¡y son papas fritas!? Claramente se comió todo el plato. Lo salado le llama más la atención que lo dulce, cosa contraria a mí. Yo muero por los chocolates", reflexionó hace algunos años atrás.

Natalia Oreiro habló sobre cómo decidió ser madre

Relata que de botija (“si bien estudié para mi vocación desde los ocho años y llegué a los 16 con una gran convicción a Argentina”), no se tomaba tan en serio lo de “voy a ser actriz. Ojo –aclara– que tampoco la iba a pasar mal si no tenía suerte. "Pensaba que todo lo que me pasaba era increíble y fantástico. Quizá hoy que, por el contrario, cuento con más logros y herramientas, si un papel no me sale o algo no sucede, me protesto: ‘Debo intentarlo mejor’. O me pongo mala conmigo. Es uno el que se negativiza. Bueno, sigo aprendiendo que cuando las cosas no salen o no me gustan hay que recurrir a la mejor actitud, respirar profundo, encararlo con luz, volver al eje con amor, retomar el espíritu de aquella nena que disfrutaba de todo. Y ahí termino dándome cuenta de que nada es tan importante y que toda situación siempre te puede dejar algo positivo”, redondea el concepto.

–¿Aquella nena soñaba con casarse y ser madre?

–No, no. Cero. Ninguna de las dos cosas. Y ahora soy re Susanita. De hecho, durante bastante tiempo pensé que, por elección, no iba a ser madre, y que mis padres lo habían asumido. Para mí es genial tener ganas de ser mamá y que no se trate de una imposición social o familiar. Yo siento que soy una mejor persona a partir de mi hijo, ¡pero yo tenía una buena vida!, Ata no me vino a completar. Si no hubiera sido deseado, con el tipo de recorrido que llevo, no hubiese estado tan bueno. Por suerte ahora las mujeres somos más conscientes de que no tenemos que ser madres si no queremos.

Entrevista de tapa: Leo Ibáñez

Fotos: Bruno Nogueira
Productora: Carolina Gagliardini 
Video: Martina Cretella
Pelo: Matías Giachino (giachinomatias)
Maquillaje: Karina Camporino (@karinacamporinomkp)
Estilismo: Luli Gemelli (@luligemelli)
Arte de GENTE: Gustavo Ramírez
Diseño de tapa: Mariana Alen
Diseño de edición interior: Inés Auquer
Traje blanco con capucha: @mariagorof
Accesorios: @laregueirajoyas
Vestido blanco largo con chaleco de plumas: @mariagorof
 Accesorios: @laregueirajoyas
Vestido negro con chaleco plumas negras: @mariagorof
 Botas: @mono.fuk
Smoking negro: @ramirezdenegro
Sandalias: @mono.fuk
Agradecemos a las autoridades del Palacio Sans Souci, a Raquel Flotta Prensa & Comunicaciones, a Claudina Sánchez, a @veronica.bonomo y a @bliss.com.ar

Más información en Gente

   

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig