Este jueves trajo una sorpresiva noticia: Mauro Icardi y Eugenia “la China” Suárez llegan esta misma noche del 19 de marzo a la Argentina en un viaje relámpago que no estaba en los planes. La pareja, que partió desde Europa tras los compromisos del Galatasaray, tiene previsto instalarse por seis días en la casa que comparten en zona norte —la célebre “casa de los sueños”— y regresar el 25.
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La urgencia del traslado no obedeció solo a cuestiones familiares: en paralelo, el delantero enfrentaría un revés judicial que encendió todas las alarmas en su entorno. De acuerdo con lo informado por Guido Záffora en el programa de Diario de Mariana (América TV), el juez Adrián Hagopian dictó una medida cautelar en la causa por alimentos, que fija que Icardi “tiene que pagar o pagar”: entre el 1 y el 5 de abril deberá abonar USD 30.000 y, si incumple, desde el 6 el monto se incrementará automáticamente un 50% (USD 45.000).
La llegada al país, además, se produce con la lupa puesta sobre la organización del reencuentro con Francesca e Isabella. Según reconstruyeron en DDM, la Justicia autorizó el viaje de Icardi con entrada y salida programadas y, en ese esquema, habría quedado establecido que las niñas no falten a clases durante los días con su padre, un punto en el que Wanda Nara fue inflexible: “está perfecto que las vea, pero que vayan al colegio”, contaron al aire.
El frente judicial no es nuevo. A fines de febrero, se reveló un documento del Juzgado Civil N.º 106 que precisa la deuda acumulada del futbolista por alimentos provisorios: USD 147.582,90, una cifra que su defensa aún discute y que se inscribe en un expediente donde falta fijar la cuota definitiva. Ese dato volvió a poner combustible al fuego mediático alrededor del divorcio de Icardi y Nara.
En paralelo, el discurso de Wanda se endureció. Durante una emisión de DDM, Guido Záffora leyó mensajes en los que ella exigía que la defensa de Icardi garantice el cumplimiento de los alimentos y deslizó un reclamo hacia Suárez por el uso de prendas que, aseguró, pertenecen a ella y a sus hijas, además de volver sobre la idea de una mudanza pendiente y bienes bajo embargo.
El reencuentro con Francesca e Isabella quedó encuadrado en un operativo judicial con ingreso y salida del país autorizados de antemano, coordinación con equipos técnicos y un requisito central: que las nenas asistan al colegio los días pautados con su padre, aun cuando este había pedido excepciones por lo acotado de la estadía. La agenda de seis días se mantiene cerrada y sujeta a ese cumplimiento.
En los antecedentes recientes, la Justicia ya había fijado parámetros económicos de referencia durante 2025 y, hacia fin de ese año, el delantero salió provisoriamente del registro de deudores tras cancelar parte de lo reclamado. En las últimas semanas, nuevas liquidaciones y resoluciones recalibraron el escenario y derivaron en la cautelar vigente que impone el pago entre el 1 y el 5 de abril y prevé un incremento automático del 50% en caso de mora.
De aquí en más, el viaje tiene dos relojes: el afectivo —aprovechar seis días con sus hijas— y el procesal —cumplir en término con lo ordenado—. Si todo se ajusta al cronograma, retomará su agenda en Estambul en la fecha prevista; si no, se activarán sanciones económicas y el riesgo de volver a figurar como deudor, con el caso otra vez en el centro de la escena.
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