Si este viernes a la noche planeás sentarte en el sillón y darle play a Netflix para ver de qué viene la tan comentada serie de Moria Casán, seguramente te quedarás googleando quién es la actriz que se pone en la piel de Sofía Gala. Aquí te lo respondemos.

Afuera llueve a cántaros y Buenos Aires es un caos de paraguas, pero Olivia Nuss (26 años, recién cumplidos en julio) atiende el teléfono con una calma envidiable. Y eso que está a punto de salir corriendo para un casting, porque en la vida del actor el motor no se apaga nunca.
Viene de un hogar donde el arte no era moneda corriente -su papá es psicólogo y su mamá trabaja en educación-, pero algo en el agua de esa casa hizo efecto: su hermano mayor se volcó a la dirección audiovisual y ella, a los 13 años, logró convencer a sus papás para que la dejaran hacer su primera audición teatral porque desde chica quiso ser actriz. "Fue lo único que me dejaron hacer", recuerda.
Creció, entró a estudiar cine en la exigente ENERC, y por un tiempo pensó que la actuación iba a quedar guardada en el cajón de los sueños frustrados. Pero en pandemia, un par de publicidades volvieron a encender su pasión. Así que se anotó en el casting de Cromañón (Prime Video), quedó, y su vida dio un giro de 180 grados.

El "boom" y el arte de remar en dulce de leche
Ese giro de 180 grados no fue una simple frase hecha. A partir de Cromañón, las puertas de la industria se le abrieron de par en par, algo que hoy por hoy es casi un milagro. Olivia es muy consciente de que le toca pisar fuerte en un momento donde la pantalla nacional no abunda en oportunidades y cada casting vale oro.
"Antes había más ficciones y lugares más pequeños para empezar; capaz podías meter un bolo en una tira o probar con distintas cositas. Ahora todo es mucho más competitivo", analiza con los pies en la tierra. Y agrega: "Pero bueno, seguimos siendo un país que hace cosas de primer nivel, así que estar trabajando de esto es genial".
¡E indudablemente está trabajando! Esa semilla que plantó "casi jugando" germinó en un ascenso imparable: de ahí saltó al elenco de la serie Amor Animal, se dio el gusto de probar el ritmo frenético de una tira de Polka y coronó con Ritorno a Buenos Aires, la película que está próxima a estrenarse en Venecia. "De repente, en muy pocos años, pasaron todas juntas las cosas que yo soñaba desde muy chica", reflexiona con una mezcla de orgullo y asombro.

Fue exactamente en medio de ese envión anímico y laboral cuando el teléfono volvió a sonar con un casting irrechazable. El universo Casán tocaba a su puerta.
El casting equivocado y una peluca salvadora
Meterse en el universo de la "One" no es para cualquiera. En la ficción que acaba de estrenar la plataforma, actrices de la talla de Griselda Siciliani y Cecilia Roth se dividen las épocas de Moria. Y a Olivia le tocó el tremendo desafío de ser Sofía Gala Castiglione, aunque su entrada al proyecto tuvo un giro inesperado.
"El casting en realidad lo hice para la Moria joven", revela tentada. "Me mandaron uno de sus primeros monólogos y me atajaron: 'No la imites, porque capaz que no es para Moria, queremos ver para qué personaje das'". Pero Olivia no sabe de medias tintas. "Me fui a buscar una peluca a la casa de la mamá de un amigo que me la prestó, me vestí y un poco me monté, porque era muy difícil si no hacer todo eso como si nada. ¡Y también quería divertirme!".

Esa actitud kamikaze fue lo que le dio el pasaje directo, aunque le pidieron un segundo video. "Ahí ya lo mandé pensando específicamente en Sofía y no tan montada", aclara. Y después, a esperar hasta que le confirmaron el papel en agosto del año pasado.
El cara a cara con la verdadera Sofía
Interpretar a alguien que existe, respira y es parte del ADN mediático argentino tiene un peso extra. "En Cromañón yo tenía una responsabilidad más colectiva con la historia. Pero acá las personas son reales, y uno piensa que conoce todo porque son personas mediáticas, pero hay cosas que nadie conoce y las tenés que imaginar", reflexiona.
El toque extra es que la verdadera Sofía Gala caminaba por los mismos pasillos del set. "Fue muy loco, porque siempre estábamos a punto de cruzarnos ya que ella filmaba muchísimo, pero justo no coincidíamos", cuenta. Finalmente, el destino hizo lo suyo casi en la recta final de las grabaciones. "Ella salía de grabar y yo entraba. Fue un ratito, pero tuvimos un momento de complicidad que me hizo bien".

Fiel a su estilo frontal, fue Sofía quien disparó la pregunta del millón, mirándola fijo: "¿Cómo es hacer de mí?". La respuesta de Olivia fue puro instinto: "Una fiesta". Sofía largó una carcajada. Hoy, a la distancia, la actriz lo analiza con una madurez impecable: "Uno piensa: 'Bueno, no sé si para ella vivir su propia vida es una fiesta', pero a nivel actoral a mí me exigió un montón y me dio mucho fruto".
La anécdota pinta de cuerpo entero el clima de una serie que promete dar la vuelta al mundo. "Creo que la van a doblar o subtitular en no sé cuántos idiomas. De hecho, hace poco en su programa, Moria se preguntaba cómo iban a doblar la palabra 'japaleta' al japonés", se ríe Olivia, compadeciéndose fuerte de los traductores.
Tijeras, pánico y las burlas de sus amigas
Para agarrarle el pulso a las distintas etapas de Sofía Gala, Nuss se apoyó muchísimo en el jefe de caracterización, Néstor Burgos, que le creó diversos looks.

Y el tema capilar no es un detalle menor en la vida de Olivia. Durante años, fue la chica del pelo larguísimo y natural. Nadie la sacaba de ahí. "Una amiga me jodía y me decía: '¡No puede una persona tener siempre el mismo look!'", cuenta entre risas. Fue la actuación la que la obligó a mirarse al espejo con otros ojos.
"Cuando empecé a actuar, me lo corté carré. Para cualquiera es una boludez, pero para mí fue un salto al vacío", confiesa. A partir de ese momento, su cabeza se volvió un lienzo. En Cromañón se animó a un flequillo, y el corte bien cortito que luce hoy fue el pase libre para despegarse de ese drama y meterse en Amor Animal. Eso sí, la rebeldía estética tiene sus límites: "Le tengo bastante miedo a los cambios físicos, así que prefiero que la excusa siempre sea por un laburo".

Un mail desesperado y el salto a Venecia
Que su cara esté en todas las pantallas no significa que haya abandonado su ojo de directora (ni su segundo nombre, el cual confiesa odiar en secreto y se niega a usar). De hecho, su protagónico en Cromañón casi le cuesta el título en la ENERC, que no perdona las inasistencias.
"Estuve a punto de perder la carrera. Les mandé un mail desesperado diciéndoles: 'Les juro que voy a aprender mucho de cine yendo para allá'". La jugada salió bien: la acompañaron, se recibió y su corto Sofía terminó ganando en el festival “La Mujer y el Cine 2025” y fue premiado en París. "Me gusta pensar que mi faceta de directora se está cocinando a fuego lento. Eventualmente voy a volver", avisa.
Pero por ahora, la actuación le sigue tirando centros imposibles de rechazar. De hecho, en las próximas semanas, cruzará el charco para presentar Ritorno a Buenos Aires (del italo-chileno Marco Bechis) nada menos que en el Festival de Venecia, donde interpreta a una joven montonera en los 70.

Comedia, un follow inesperado y sueños de acción
Para bajar un poco la intensidad del drama y la historia, noviembre la encontrará explorando una faceta cien por ciento lúdica. Es que la actriz será parte de una sitcom del canal Luzu TV. Con la batuta de Santi Talledo como creador, la ficción sacará a los chicos de Nadie Dice Nada de su formato habitual para ponerlos a actuar distintos personajes.
En ese ecosistema de humor rápido, a ella le tocará meterse en un enredo pasional del que prefiere no dar demasiadas pistas ("una relación amorosa, no diré con quién", se ataja rápido) y confiesa haberse llevado una verdadera masterclass de ritmo escénico. "Admiro mucho a la gente que tiene ese timing para la comedia. Ellos lo tienen súper incorporado por lo que hacen todos los días en el programa; aprendí un montón", asegura.
En esos pasillos también se cruzó con Ángela Torres, quien no dudó en empezar a seguirla en redes. Para Olivia, ese follow tuvo gusto a tierna revancha: "Me dio mucha risa porque, cuando yo era adolescente y soñaba con actuar, me devoraba Solamente vos. Ángela era mi referente de una mina de mi edad que la rompe toda actuando".

Hoy, con 26 años, la que está dándolo todo para convertirse en una referente es ella. Y cuando le preguntamos qué le falta tachar en la lista de pendientes, patea el tablero. "Me encantaría hacer algo de acción, bien al estilo Tomb Raider. No sé si me da el físico, pero les juro que me entrenaría a muerte para lograrlo", asegura con pasión. Y viendo el ritmo al que viene cumpliendo sus metas, que nadie se sorprenda si en su próximo protagónico la vemos esquivando balas y saltando por los aires.
Fotos: Gentileza Netflix, Prime Video, Machado Cicala y @Boccostudio
Agradecemos a Yamila Samaán y a Matías Bianchi

