A pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba, existe un rincón serrano que se está consolidando como una de las escapadas más buscadas para los meses de calor. La Rancherita y Las Cascadas, en pleno Valle de Paravachasca, propone una experiencia de inmersión total en el bosque nativo, con senderos interpretativos, arroyos de aguas claras y un fuerte compromiso con la conservación ambiental.
Ubicada a unos 50 a 60 kilómetros de la capital provincial y con acceso directo por la Ruta Nacional 5, esta comuna ecológica se presenta como un destino ideal para quienes buscan naturaleza sin grandes traslados. Tras pasar La Serranita, dos carteles de madera marcan el ingreso a un territorio que se define por su identidad sustentable: producción de energía solar, reciclaje de residuos y un vivero de plantas nativas forman parte de su modelo de gestión.

La condición de reserva no es casual. El área fue declarada reserva natural de usos múltiples en 2004 y ampliada por ley provincial en 2011. Además, recientemente se impulsó un proyecto para crear la Reserva Hídrica y Forestal Paravachasca, con el objetivo de reforzar la protección del ecosistema y asegurar recursos para su cuidado a largo plazo. Esta mirada de conservación explica por qué el entorno mantiene un estado prácticamente prístino.
El sendero que recorre el corazón del bosque
Uno de los grandes atractivos es el sendero interpretativo “La historia de la cuenca”, un recorrido de 1.800 metros, de baja dificultad, que se interna en el monte serrano. A lo largo del camino predominan especies autóctonas como quebracho, molle, algarrobo, tala, piquillín y chañar, formando un corredor verde que invita a caminar sin apuro.
El sendero cuenta con 13 carteles informativos que explican el funcionamiento del ecosistema, advierten sobre prácticas que lo amenazan y ayudan a identificar flora y fauna local. Pequeños desvíos conducen a miradores naturales desde donde se obtienen vistas panorámicas del Valle de Paravachasca, con el verde del verano dominando el paisaje.
Aves, agua y aire serrano
La caminata suele estar acompañada por el sonido de las aves. Con un poco de atención, es posible distinguir el canto de la tacuarita azul o el arañero corona rojiza, mientras que el vuelo del martín pescador o los carpinteros de cresta roja sorprenden entre los árboles. Esta riqueza convierte al lugar en un punto ideal para el avistaje de aves y la fotografía de naturaleza.

El recorrido se completa con el arroyo Los Quebrachos, cuyas aguas cristalinas forman ollas y piletas naturales donde es posible refrescarse durante los días más calurosos. En la zona conocida como Las Cascadas, las familias encuentran espacios ideales para pasar el día, descansar a la sombra y disfrutar del contacto directo con el agua.
Además de las caminatas, la reserva ofrece propuestas como cabalgatas y paseos en bicicleta, que permiten explorar sectores más amplios del entorno serrano y descubrir rincones menos transitados.
Un modelo de turismo sustentable
Uno de los diferenciales de La Rancherita es su enfoque ambiental. En conjunto con la Universidad Nacional de Córdoba, se desarrollan proyectos de reforestación y conservación de flora nativa, respaldados por un vivero dedicado a la investigación y producción de especies autóctonas. La utilización de energía solar y las políticas de reciclaje refuerzan su perfil como ejemplo de turismo responsable.
Sin grandes estructuras ni masividad, La Rancherita se posiciona como un destino pensado para quienes valoran el silencio, el aire puro y la conexión con la naturaleza. Un refugio serrano donde el tiempo se desacelera y cada sendero invita a volver a lo esencial.

