Si en su etapa anterior el universo Motomami nos sumergió en una marea de cuero, cascos de moto, velocidad y prendas urbanas, el concepto angelado de Lux, como sabemos, la llevó a Rosalía a un destino sacramental de pulcritud que incluyó plumas y "blanco célibe", entre otros elementos.
Tanto en sus streestyles como en sus pensados estilismos en el escenario, además, la catalana viene apostando a la teatralidad del balletcore, una tendencia que adapta la estética del ballet a lo urbano, y que continúa refrendándose en las pasarelas y en la calle.
Esta vez, intérprete de Despechá apostó por una silueta disruptiva que mezcla proporciones imposibles y una comodidad aparente que esconde pura vanguardia.
Rosi, en versión XXXL: el bolso de más de un metro que revolucionó las redes
El centro de atención inicial se lo llevó el maxi bolso de fin de semana de efecto trompe l'oeil –"engaña ojo"– de cuero gastado y de más de un metro que simulaba una ciudad impresa, diseñado en un formato extra large que desafiaba la gravedad de su brazo.
El accesorio descomunal, firmado por la diseñadora independiente Dana Toder –en colaboración con Liz Conzen para la película Kräke–, contrastó de forma milimétrica con el simple mono negro de corte minimalista y ajustado al cuerpo que vistió. Recordemos que, semanas atrás, consiguió el mismo golpe de efecto al lucir en el pelo unas gigantes hebillas de colores mega surrealistas -con forma de horquillas–.

El calzado del debate: los stilettos con alma de zapatilla de ballet que conquistaron el asfalto
En los pies residió la verdadera maestría provocadora de su look de alto impacto: Rosi lució unos singulares zapatos de satén rosa pálido con cintas cruzadas al tobillo, emulando las tradicionales zapatillas de punta de las bailarinas de ballet clásico. Se trata de una pieza de archivo de la diseñadora japonesa Junko Shimada.
El diseño incluyó una osada plataforma negra y un taco aguja transparente que elevaba el concepto de la tendencia balletcore a un plano futurista y nocturno. Las tiras entrecruzadas sobre la piel aportaron un aire de delicadeza visual que chocaba de frente con la contundencia de la estructura del taco.

Lejos de la comodidad plana de las clásicas bailarinas, esta versión subió la apuesta hacia el riesgo absoluto y la teatralidad diaria.
Melancolía noventera y naturalidad: la impronta beauty que acompaña el estilismo
El beauty look acompañó la osadía del vestuario con guiños claros a la estética despreocupada de los años noventa. Rosalía lució una melena oscura cargada de rizos naturales con las clásicas mechas rubias en forma de halo, un gesto que convirtió en tendencia entre sus fans.
Para completar su street style, la artista eligió unas gafas de sol oscuras de diseño geométrico. Cada detalle de su fugaz paso por la Gran Manzana reafirma que la catalana no se limita a seguir las reglas del manual de estilo convencional: las reinterpreta y las convierte en una declaración de identidad.

Los otros looks de alto impacto de la Rosi: la Alta Costura angelical
Con el comienzo del Lux Tour, José Carayol, estilista de la catalana, había compartido en su Instagram los detalles de las soñadas piezas angelicales que luce en la gira. El show de Rosalía es una ceremonia de 90 minutos de pura emoción que arranca, justamente, con la artista subida a unas zapatillas de punta, desafiando los límites del cuerpo en una perfecta comunión entre el ballet clásico y las coreografías contemporáneas.


Cuatro meses atrás, en Manhattan, el asfalto se convirtió en su propia pasarela de danza. En esa ocasión, los fotógrafos la registraron caminando por el SoHo con una impactante y vanguardista creación de la diseñadora de origen nigeriano Yasmina Atta: un vestido que fusionaba un sugerente cuerpo de látex con un tutú tradicional, combinado de manera impecable con un corpiño de encaje negro, cinturón con tacha y zapatos con plataformas XL.























































