Si alguien sabe cómo transformar una celebración en una experiencia estética digna del cine europeo, ese es Fabián Medina Flores. Para festejar un nuevo cumpleaños, el reconocido asesor de imagen y referente indiscutido de La Jaula de la Moda convocó a su círculo más íntimo de amigos y figuras del espectáculo en un escenario imponente: el salón privado de Ítalo Ristorante, ubicado dentro del histórico palacio del Círculo Italiano, en pleno corazón de Recoleta.

Impecable con un traje cruzado azul de raya diplomática, camisa blanca, anteojos de carey, un prendedor dorado en la solapa y pañuelo de seda verde esmeralda en el bolsillo, el anfitrión fue recibiendo a sus invitados al pie de la majestuosa escalinata de mármol y hierro forjado del palacio -intervenida desde la entrada con follaje salvaje junto a las esculturas clásicas- para dar inicio a una velada que rompió todos los moldes.

Una mesa convertida en "bosque" a la luz de las velas
Acostumbrado a sorprender, esta vez Medina Flores decidió jugar con su propio apellido y cambiar las flores por la fuerza cruda de la naturaleza. En un salón de paredes oscuras y cuadros clásicos, dispuso una larguísima mesa imperial vestida en tonos musgo que recreaba un verdadero bosque encantado a la luz de decenas de velas altas y pequeños veladores.
Entre colchones de musgo natural, helechos, ramas, cortezas, alcauciles, coliflores, brócolis, cocos y ananás dorados -una puesta soñada por el propio cumpleañero y ejecutada por Jaztto y Allegra Flora-, Fabián explicó el porqué de la temática apenas todos tomaron asiento: "El año anterior fue todo de flores, entonces me divertía la idea de que este fuera un bosque, el lugar donde las cosas suceden y que tiene que ver con el origen".
El desopilante paso de comedia con el Pollo Álvarez, Mariano Martínez y Valeria Mazza
Relajado y en su salsa, el discurso de agradecimiento de Fabián derivó en el momento más divertido de la cena cuando decidió bromear con la presencia en la mesa de dos de sus grandes amigos y excompañeros de proyectos: el Pollo Álvarez y Mariano Martínez (quien acaparó miradas con su melena larga con rulos y un elegante esmoquin azul noche con camisa negra).
"Hoy es el Día de la Ópera, como dijo mi exmarido, el señor Joaquín Álvarez... Pero me quiero extender porque está mi actual marido -que también me va a abandonar-, el señor Mariano Martínez", lanzó Medina Flores con su ironía característica, provocando una carcajada generalizada en todo el salón.
Sentada justo a su derecha, Valeria Mazza -radiante con un vestido negro de paillettes con detalle de encaje plateado en el escote- no dejó pasar el chiste y acotó tentada de risa: "¡A mí nunca se me dio tener dos maridos! ¿Qué tal?". Rápido de reflejos, Fabián le retrucó: "¡Pues yo sí!", antes de ponerse serio por un instante para agradecer el cariño de los presentes: "Soy una persona muy afortunada porque, igual que ustedes, hago lo que me gusta y no por mérito propio, obviamente. Así que vamos a disfrutar y a comer".

A tono con el palacio y la estética del bosque, el banquete diseñado para la ocasión consistió en un menú de tres pasos bien italiano:
- Entrada: Burratina con hongos de estación, trufas y brotes de primavera.
- Plato principal: Ravioles de osobuco con fondo de ternera y cedrón.
- Postre: Cremoso de chocolate al 70%, frutos rojos y tejas de merengue seco.
Una torta con sello de autor
La lista de comensales combinó glamour, moda y amistades de toda la vida. Además de Valeria Mazza -que asistió acompañada por Alejandro Gravier y su hijo Tiziano Gravier-, Mariano Martínez y el Pollo Álvarez, dijeron presente Flor de la V (impactante con un conjunto total black de falda bordada en pedrería, crop top y blazer sastrero sobre los hombros), Rocío Vivas, Nequi Galotti, Jorge Rey, Verónica de la Canal y Solange Cubillo (con un vestido de terciopelo bordó), entre otras figuras que rodearon al estilista.
Todos ellos, a la hora de soplar las velitas, se reunieron frente al gran óleo veneciano del salón para cantarle el Feliz cumpleaños.
La torta fue tan original como el resto de la ambientación: se trató de una pieza cilíndrica en tonos verde musgo y dorado, coronada por una manzana de oro y hojas metálicas en la cima, el broche perfecto para una noche donde la moda y la amistad celebraron a lo grande

























































