Tiene un lago de 1500 hectáreas: el pueblo argentino que sorprende con aguas turquesas y aventura – Revista GENTE
 

Tiene un lago de 1500 hectáreas: el pueblo argentino que sorprende con aguas turquesas y aventura

En plena cordillera de los Andes, este destino sorprende con un enorme espejo de agua rodeado de cumbres, rincones para descansar y actividades para los amantes de la aventura.
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Hay paisajes argentinos que parecen reunir dos destinos en uno. Por un lado, playas donde pasar el día frente al agua. Por otro, montañas inmensas, caminos de altura y propuestas para quienes buscan aventura. Potrerillos combina esos dos mundos en un mismo lugar, con un lago de tonos turquesas que transforma por completo la postal cordillerana.

Este rincón de Luján de Cuyo, Mendoza, se encuentra a unos 69 kilómetros de la capital provincial y es una de las escapadas elegidas por quienes quieren alejarse de la ciudad sin pasar demasiadas horas en la ruta.

Potrerillos ofrece una combinación de paisajes de montaña, actividades al aire libre y espacios para disfrutar del descanso.

Según el Censo Nacional de 2010, el distrito tenía 2075 habitantes, una cifra pequeña frente al movimiento turístico que recibe en las temporadas de mayor actividad. Y aunque su población es reducida, su paisaje tiene dimensiones difíciles de ignorar.

El paisaje que convirtió a Potrerillos en un destino turístico

La postal más reconocible del lugar tiene como protagonista al embalse de Potrerillos, una enorme superficie de agua que ocupa aproximadamente 1500 hectáreas entre las montañas.

El lago se extiende a lo largo de unos siete kilómetros y alcanza casi un kilómetro y medio en sus sectores más anchos. Sus aguas pueden adquirir tonalidades turquesas que contrastan con los cerros y cambian de intensidad según la luz del día.

Pero lo que hace especial a este destino no es solamente el color del agua. La posibilidad de disfrutar de una costa rodeada por la cordillera permite vivir una experiencia muy diferente a la de los balnearios tradicionales.

En los sectores habilitados, los visitantes pueden instalarse a descansar, tomar sol o simplemente contemplar el paisaje. Las playas de montaña se convierten así en una alternativa para quienes quieren pasar varias horas al aire libre sin alejarse de la naturaleza.

La zona también cuenta con cabañas, campings y establecimientos gastronómicos que permiten extender la visita más allá de una excursión de un día.

Del descanso junto al lago a la aventura en el río

Una de las particularidades de Potrerillos es que no hace falta elegir entre una escapada tranquila y unas vacaciones activas. Las dos experiencias conviven a pocos kilómetros de distancia.

El entorno cordillerano y sus pequeños parajes convierten a esta localidad en una alternativa para descubrir diferentes paisajes en un mismo viaje.

Mientras algunos visitantes prefieren recorrer la costa o disfrutar de las vistas, otros aprovechan el embalse para practicar kayak, windsurf o navegación a vela, siempre de acuerdo con las condiciones climáticas y las zonas autorizadas.

El escenario cambia al acercarse al río Mendoza, donde el movimiento del agua permite organizar salidas de rafting con prestadores especializados.

También hay propuestas de trekking, cabalgatas y paseos en bicicleta para quienes quieren conocer el entorno desde los caminos de montaña. En determinados sectores se ofrecen experiencias como tirolesa y canopy.

Esta variedad permite organizar jornadas muy diferentes: una mañana de caminata, una tarde frente al lago o una actividad de aventura entre los paisajes cordilleranos.

Los rincones que vale la pena conocer más allá del embalse

Aunque el lago concentra gran parte de las visitas, Potrerillos también es una puerta de entrada a pequeñas villas de montaña que conservan un ritmo más tranquilo.

Las Vegas, El Salto, Las Carditas, Piedras Blancas y Villa Potrerillos forman parte de este entorno de caminos, arroyos y paisajes serranos.

Entre ellos, El Salto se destaca por sus cascadas y senderos, mientras que Las Vegas ofrece alternativas para caminar y disfrutar del ambiente de montaña.

Recorrer estos parajes permite descubrir que el atractivo del destino no termina en el agua turquesa. A medida que uno se aleja de la costa, aparecen otros paisajes y espacios para disfrutar del silencio y el aire libre.

Para llegar desde la ciudad de Mendoza, el recorrido es de aproximadamente 69 kilómetros. La Ruta Nacional 7 es uno de los principales accesos, aunque también existe la alternativa de la Ruta Provincial 82, que atraviesa distintos sectores del corredor cordillerano.


 
 

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