En la década de 1950, Don Sergio y Doña Violanta cruzaron el Atlántico desde la provincia de Parma y echaron raíces en Tigre. Mientras abrían su primer comercio de barrio -que pronto se transformó en un punto de encuentro para los vecinos-, Sergio dedicó once años de su vida a levantar, ladrillo por ladrillo y con sus propias manos, la casa familiar. En aquella cocina siempre había un ritual innegociable: no importaba qué día de la semana fuera, sobre la mesa esperaba una ciambella recién horneada por Violanta.
Siete décadas más tarde, aunque su abuela ya no está físicamente, aquellas paredes de la calle Madero 537 vuelven a perfumarse todas las mañanas con el mismo aroma a limón y masa tibia. Es que María Cancello y su esposo, Martín Gianella, decidieron reciclar la histórica vivienda para dar vida a Sole di Parma, un rincón con mesas en la vereda y cocina a la vista que rescata los sabores más genuinos de la península italiana.

"Es la preparación con la que me recibía mi nonna cuando volvíamos del colegio"
En los hogares de Emilia-Romaña, la ciambella es sinónimo de hospitalidad cotidiana: una torta noble con forma de anillo, sin pretensiones de alta confitería, pensada para cortar en rodajas generosas a la tarde. Por eso, cuando María diseñó la carta de su local, supo que ese legado afectivo tenía que brillar en el mostrador.
"Decidimos agregarla a la carta porque nos pareció que es una torta simple tipo budín, como una torta de todos los días, y siempre fue un producto que quise tener porque es la preparación con la que me recibía mi nonna cuando volvíamos del colegio. Esta tiene humedad, el aporte de los arándanos, y conserva ese espíritu del budincito casero, de algo rico y simple para compartir a la tarde. Esa es, en definitiva, la esencia de la ciambella", explica la cocinera.

¿Dónde radica la magia para que su miga resulte mucho más tierna y húmeda que la de un bizcochuelo convencional? En la alquimia de queso crema y aceite dentro del batido, el perfume intenso de cuatro limones rallados directamente sobre el azúcar y el toque ácido de los arándanos frescos que estallan en cada bocado.
Para que cualquiera pueda recrear ese abrazo de abuela en su propia cocina, María abre el cuaderno familiar y comparte el paso a paso exacto de su receta.
La receta original de la Ciambella de Doña Violanta
Una preparación infalible, pensada para un molde de 26 centímetros, que se resuelve de forma sencilla y mantiene su humedad intacta durante días.
Ingredientes
- Ralladura de limón: 4 unidades (solo la parte amarilla para evitar el amargor).
- Azúcar: 350 g.
- Huevos: 240 g (unos 4 o 5 huevos medianos).
- Queso crema: 340 g.
- Aceite neutro: 250 g.
- Harina 0000: 430 g.
- Polvo de hornear: 15 g.
- Arándanos: 200 g.
- Opcional: Glasé de limón para bañar al final.
Procedimiento
- Despertar el aroma del limón: Rallar los 4 limones directamente sobre el azúcar en un bowl y batir ambos ingredientes durante unos instantes para que el cítrico libere todos sus aceites esenciales.
- Espumar los huevos: Romper los huevos en un recipiente aparte e ir incorporándolos de a uno a la mezcla de azúcar perfumada. Batir de forma continua hasta lograr una preparación bien espumosa y pálida.
- Sumar la humedad: Agregar el queso crema al batido de huevos e integrar. A continuación, verter el aceite y mezclar hasta obtener una emulsión lisa y homogénea.
- Incorporar los secos: Tamizar previamente la harina junto con el polvo de hornear e integrarlos a la mezcla húmeda con movimientos suaves, apenas hasta que no queden grumos.
- El secreto para que la fruta no decante: Pasar los arándanos por un poco de harina antes de sumarlos a la masa (este truco impide que se hundan en el fondo durante el horneado) y distribuirlos de manera envolvente.
- Cocción y glasé: Volcar la preparación en un molde de 26 cm previamente engrasado y llevar a horno precalentado a 180 °C durante 45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga completamente seco. Retirar, dejar templar y, si se quiere, coronar con un baño de glasé de limón antes de servir.
Dónde probar la ciambella original (y otras joyas italianas) en Tigre

Para los que prefieran disfrutar de una porción servida en vajilla floreada sin encender el horno, Sole di Parma abre sus puertas de martes a domingo de 8:30 a 20:00 en Madero 537, Tigre. Además de su pastelería artesanal y su cafetería de especialidad -que incluye desde affogato y coffee tonic hasta desayunos tardíos con fosforitos rellenos de hojaldre-, el lugar brilla por sus auténticas focaccias de masa madre con 24 horas de fermentación vendidas "al corte", su sándwich de pastrami casero cocinado durante 24 horas al vacío (sous vide), los arancini sicilianos de arroz al azafrán y el vermut artesanal con soda para brindar al sol en las mesas de la vereda.
Agradecemos a Alejandra Sosa de Gastronomique





















































