Detrás de cada revoleo de poncho y de los treinta años de historia que La Sole lleva escritos en la música popular argentina, siempre estuvo la figura silenciosa e incondicional de Omar Alberto Pastorutti. Aquel mecánico de Arequito que pedía autos prestados para llevarla de peña en peña, que vendía casetes en las estaciones de servicio y que la alentaba frente a las sillas vacías con el inolvidable "Cantá para papá" hoy atraviesa un delicado momento de salud que motivó el homenaje más íntimo y conmovedor en la carrera de su hija.
Durante la presentación oficial de su flamante disco de diez canciones, Vale la pena -que acaba de estrenarse en todas las plataformas digitales-, "La Sole" se quebró al hablar de "Mi refugio", el cuarto track del álbum, compuesto por Afo Verde y dedicado especialmente a su padre. Por primera vez con tanta crudeza, la cantante contó que Omar sufre un deterioro cognitivo por el cual ya casi no la reconoce, pero reveló el milagro emocional que ocurrió cuando le hizo escuchar la canción.
"Apagamos las luces del estudio y la grabé frase por frase"
Sentada en el escenario con un traje sastrero blanco y tratando de contener la emoción, Soledad relató lo difícil que fue ponerle voz a la letra sin derrumbarse frente al micrófono.
"Cuando escucho 'Mi refugio' trato de no quebrarme, porque siempre fui así. Cuando fui al estudio, apagamos un poco las luces y me costó muchísimo; la grabé prácticamente frase por frase", confesó ante los presentes. Lejos de buscar la perfección técnica, decidió dejar aquella primera toma desgarrada tal como salió: "Después nunca más la quise volver a grabar. Dije: 'No hace falta'. Me parecía que era el retrato de ese momento y que le iba a faltar el respeto a la situación si intentaba perfeccionarla, porque esas cosas no se perfeccionan. Era lo que sentía, como salió".
El día que Omar escuchó la canción
El momento más conmovedor de la charla llegó cuando le preguntaron si su papá había llegado a oír el tema terminado. Fue entonces cuando la artista describió la escena íntima que vivió junto a él y a Miguelito, el entrañable mejor amigo de la familia que falleció hace poco tiempo.
"Es un hermoso mimo a mi viejo, que quizás hoy no entiende exactamente lo que le quiero decir, pero la escuchó. Yo no sé qué entendió, pero lloró, lloró y lloró. Y Miguel, nuestro amigo que se nos fue hace poco, me decía en un momento: '¡Sacásela que le hace mal, sacásela!'", recordó con la voz entrecortada.

Pese a que su padre ya no logra identificarla en la cotidianeidad, la música tendió un puente inexplicable: "Yo siento que incluso en los momentos más complejos de la vida hay que sacar todo lo que uno expresa. Y creo que él entendió un poco: primero reconoció mi voz, lo que no es poca cosa, y segundo entendió de qué se trataba. Es un agradecimiento a las personas que han sido guías en nuestra vida. Mi mamá ya tiene su canción -quizás le deba muchas más-, pero mi papá es un tipo que fue un soñador y que tuvo una vida muy difícil".
El motor de su carrera
La preocupación por la salud de Omar había comenzado a crecer en enero de este año, cuando estuvo ausente por razones médicas en el histórico show de Cosquín con el que Soledad celebró las tres décadas de su debut consagratorio. Es que para la intérprete, casada con Jeremías Audoglio y madre de Antonia y Regina, su papá siempre fue su "lugar seguro" en su Arequito natal, donde toda la familia continúa viviendo. "Le debo lo que soy", repitió en más de una oportunidad al recordar cómo él y su madre, la profesora de danza Griselda Haydeé Zacchino, apostaron todo por el sueño de ella y de su hermana Natalia.

Con esa misma fuerza heredada y mientras su nuevo trabajo discográfico ya emociona a sus seguidores, Soledad se prepara para cerrar el año de su 30° aniversario con una apuesta gigante: el próximo 21 y 22 de noviembre encabezará el festival República Folklore, dos jornadas con tres escenarios, peñas, pulpería y gastronomía federal donde compartirá grilla con figuras como el Chaqueño Palavecino, Los Nocheros, Abel Pintos, Los Tekis, Teresa Parodi, Peteco Carabajal, Lázaro Caballero y su hermana Natalia Pastorutti.























































