En fotos, las claves de los 3 vestidos de novia de Andrea Ghidone en su boda con Pablo Otero – Revista GENTE
 

En fotos, las claves de los 3 vestidos de novia de Andrea Ghidone en su boda con Pablo Otero

La bailarina sorprendió con tres propuestas de estilismo diferentes en su casamiento, celebrado el sábado 24 de octubre en la Costanera Norte.
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La moda nupcial tuvo un lugar destacado en el casamiento de Andrea Ghidone y Pablo Otero. Este sábado 24 de octubre, la bailarina celebró su unión con el empresario en Rüt Haus, en la Costanera Norte, y sorprendió con tres cambios de vestuario que reflejaron diferentes estilos y momentos de la fiesta.

Para una ocasión tan especial, la novia eligió dos creaciones de la diseñadora Marisa Campanella y un tercer vestido que había comprado en Milán. Las propuestas combinaron detalles de alta costura, bordados minuciosos y recursos de diseño que permitieron pasar de una estética clásica y sofisticada a otra más audaz, pensada para bailar y disfrutar de la celebración.

Andrea Ghidone sorprendió en su casamiento con Pablo Otero con tres vestidos de novia que combinaron elegancia, brillo y detalles de alta costura.

El primer vestido de Andrea Ghidone: minimalismo y una capa de tul bordado

El primer look de Andrea Ghidone se destacó por el contraste entre la sencillez del vestido y la espectacularidad de sus complementos. Diseñado por Marisa Campanella, el modelo tenía una silueta evasé, breteles finos y un delicado detalle de encaje en el escote.

La prenda, de líneas depuradas y sin grandes aplicaciones, cedía el protagonismo a una imponente capa de tul íntegramente bordado. La pieza tenía un cuello isabelino de gran volumen y una extensa cola que se desplegaba varios metros sobre el suelo, con motivos de encaje que aportaban textura y romanticismo.

Andrea Ghidone eligió un vestido de líneas minimalistas acompañado por una impactante capa de tul bordado, con cuello isabelino y una extensa cola. El diseño fue creado por Marisa Campanella.

El resultado fue un conjunto de impronta teatral, en el que la transparencia del tul y la riqueza de los bordados transformaron un vestido minimalista en una propuesta de gran impacto visual.

Para completar el estilismo, Andrea eligió un ramo de peonías frescas y stilettos blancos clásicos. Los accesorios acompañaron la elegancia del diseño sin competir con la capa, que se convirtió en la gran protagonista de su primera aparición como novia.

El segundo vestido: brillo, cristales y sofisticación

Para el segundo cambio de vestuario, la bailarina volvió a confiar en Marisa Campanella, aunque esta vez dejó de lado la estética minimalista para apostar por el brillo. El diseño, en tono off white, se distinguió por su cuello halter y un elaborado trabajo de pedrería y cristales que cubría la superficie de la prenda.

Las aplicaciones brillantes aportaban luminosidad y resaltaban los detalles de confección, mientras que el tono marfil suavizaba el efecto de los destellos. El resultado fue un vestido sofisticado, con una impronta de alta costura y una estética diferente de la que había elegido para su primera aparición.

El segundo vestido de novia de Andrea Ghidone fue una creación de Marisa Campanella en tono off white, con cuello halter y un elaborado trabajo de cristales y pedrería.

Este segundo look puso el foco en el trabajo artesanal y en los detalles ornamentales. Si el vestido inicial se destacaba por la combinación de líneas simples y una capa de gran dramatismo, la segunda propuesta encontraba su fuerza en los bordados y los reflejos de la pedrería.

La elección también mostró la versatilidad de la novia a la hora de construir sus estilismos: dos diseños de una misma creadora, pero con personalidades bien diferenciadas.

El tercer vestido: corte sirena, plumas y una transformación para bailar

El tercer look fue el más audaz de la noche. Andrea Ghidone eligió un vestido blanco largo que había comprado en Milán, con corte sirena, escote sin breteles, aplicaciones de pedrería y detalles de plumas que sumaban volumen, movimiento y una impronta glamorosa.

A diferencia de los dos modelos anteriores, esta pieza incorporaba un recurso funcional que permitió transformar el estilismo durante la fiesta: una sobrefalda desmontable que modificaba la silueta del vestido y dejaba al descubierto una versión corta, tipo minifalda.

Para su tercer look, Andrea apostó por un vestido comprado en Milán, con corte sirena, pedrería y plumas. La sobrefalda desmontable le permitió transformarlo en una minifalda para bailar durante la fiesta.

Así, la novia pudo pasar de un diseño largo y sofisticado a una alternativa más cómoda y descontracturada, ideal para bailar y moverse con libertad. La transformación convirtió una misma prenda en dos propuestas diferentes, sin resignar los detalles brillantes ni el espíritu festivo del conjunto.

La combinación de pedrería y plumas aportó textura y movimiento, mientras que el corte sirena definió la silueta en su versión larga. Al retirar la sobrefalda, el vestido adquirió una estética juvenil y dinámica, acorde con el ritmo de la celebración.

Los tres looks elegidos por Andrea Ghidone reflejaron distintas facetas de la moda nupcial. El primero combinó una silueta sencilla con una capa bordada de inspiración teatral; el segundo apostó por el brillo de los cristales y la elegancia del cuello halter; y el tercero sumó pedrería, plumas y una transformación pensada para disfrutar de la pista de baile.


 
 

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