Los primeros resultados de la autopsia de Daniela Villalba, la joven de 29 años encontrada asesinada en su departamento del barrio Cofico, en Córdoba, aportaron datos estremecedores sobre la agresión. Los estudios forenses indicaron que fue degollada y presentaba heridas cortantes en los brazos, que podrían ser compatibles con intentos de defenderse.
El hallazgo abrió una línea de análisis sobre los momentos previos a su muerte. Aunque esas lesiones podrían dar cuenta de una reacción frente al ataque, el informe definitivo todavía estaba en proceso. Su interpretación debía completarse con el resto de los peritajes y las medidas dispuestas en la causa.
En ese contexto, los especialistas también recolectaron muestras debajo de las uñas de Daniela. El objetivo era determinar si contenían material genético que permitiera identificar al responsable. Hasta el momento, no se habían informado resultados de esos análisis.

La medida podría aportar evidencia para esclarecer el femicidio. Sin embargo, la toma de muestras no implicaba por sí misma que se hubiera encontrado ADN de otra persona: eso debía establecerse a través del estudio correspondiente.
Otro de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue la disposición del cuerpo y el estado del departamento. Daniela estaba sobre la cama, cubierta con sábanas y aparentemente acomodada. A simple vista, no se observaron daños ni un desorden evidente en la vivienda.
Esa primera observación de la escena debía analizarse junto con los hallazgos forenses. La ausencia de destrozos visibles no permitía descartar una agresión dentro del inmueble ni establecer, por sí sola, cómo se había desarrollado el ataque.
Daniela, que era mamá de un hijo, fue encontrada asesinada el miércoles 21 de octubre. Desde entonces, los investigadores trabajaron en la reconstrucción de los movimientos del sospechoso. Las cámaras de seguridad lo habían registrado cuando entraba y salía del edificio donde vivía la víctima.

La búsqueda derivó en la detención de Renato Iván Tabella, de 28 años, capturado el domingo 25 de octubre por la noche en un hotel de la calle Presidente Perón al 1500, en la Ciudad de Buenos Aires. El joven era cordobés y tenía un domicilio declarado en Villa Giardino.
Su nombre también quedó vinculado con la investigación por la muerte de Tatiana Micaela Fernández, de 27 años, encontrada sin vida en un departamento de Retiro. La compañera de la joven aportó a las autoridades el nombre “Iván”, con el que se habría presentado el hombre que había coordinado un encuentro con ella.
El número telefónico utilizado para pactar esa cita y el seguimiento de cámaras permitieron orientar la búsqueda hasta el alojamiento porteño. Durante esas averiguaciones, los investigadores tomaron conocimiento del pedido de captura emitido por la Justicia cordobesa.
Entre ambos casos surgieron coincidencias que quedaron bajo análisis: los cuerpos estaban cubiertos con sábanas y los celulares de las víctimas no fueron encontrados. La Justicia investigaba si existía una conexión directa entre los hechos y cuál había sido la eventual participación del detenido.
En la causa por el crimen de Daniela, el informe final de la autopsia y los análisis de las muestras recolectadas siguen pendientes. Esos resultados podrían aportar nuevas pruebas para reconstruir el ataque y determinar la eventual responsabilidad del detenido.






















































