Una salida que había comenzado con la ilusión de conseguir una foto y un autógrafo terminó convirtiéndose en un recuerdo imborrable. Emiliano "Dibu" Martínez sorprendió a una familia de fanáticos que lo ayudó cuando su camioneta quedó atrapada en el barro, en Sierra de los Padres, y antes de despedirse les hizo un regalo tan inesperado como emotivo: les entregó el camperón oficial de la Selección argentina.
El protagonista de la historia fue Leonardo Albarracín, un vecino de la zona que había salido a recorrer los caminos junto a su hijo Ramiro con una camiseta argentina, un póster de la histórica atajada a Randal Kolo Muani en la final del Mundial de Qatar y varios fibrones, con la esperanza de cruzarse con el arquero marplatense.

El encuentro inesperado con Dibu Martínez
Las intensas lluvias habían dejado los caminos rurales prácticamente intransitables. Mientras recorrían la zona en moto, padre e hijo divisaron dos camionetas detenidas y una figura que rápidamente les resultó familiar.
"Salimos en moto porque había llovido mucho y los caminos estaban intransitables. En eso doblamos y vemos a lo lejos dos camionetas. Nos fuimos acercando despacio y vimos una figura imponente de casi dos metros. 'Ese es el Dibu, papá', me dijo mi hijo. Yo no podía creer que fuera cierto", recordó Leonardo en diálogo con La Capital.
Al acercarse, descubrieron que el arquero había intentado ayudar a un amigo cuyo vehículo había quedado encajado, pero terminó atravesando el mismo problema.

"Frenamos a unos 5 o 6 metros, nos sacamos los cascos enseguida y le empezamos a decir '¡Dibu! ¡Campeón!'. Tenía las manos en los bolsillos y enseguida mostró esa sonrisa tan propia de él", contó.
Según explicó, el campeón del mundo les pidió si tenían alguna herramienta para destrabar las lingas que utilizaban para intentar sacar las camionetas.
"Nosotros no queríamos invadir de ninguna manera, pero le preguntamos qué le había pasado, nos contó y nos pidió si no teníamos un cuchillo porque no podían desatar los nudos de las lingas. Yo tenía una navaja y enseguida me tiré al suelo para intentar desatarlos", relató.
Durante las más de tres horas que demandó el operativo para sacar ambos vehículos, Leonardo aseguró que lo que más lo sorprendió fue la actitud del arquero.
"La verdad es que quiero resaltar la calidad humana del Dibu. Una persona extraordinaria. Ni siquiera hablamos de fútbol o del Mundial, sino que fue una charla distendida, de amigos que se encuentran de casualidad. Y de pronto nos preguntó: '¿Y qué andan haciendo ustedes por acá?'. Yo asomé desde el piso, todo lleno de barro y le dije que no nos iba a creer pero habíamos salido para ver si lo encontrábamos", recordó entre risas.
Una vez resuelto el problema, Martínez se tomó unos minutos para firmar la camiseta de la Selección, el póster y los recuerdos que la familia había llevado especialmente para él.

Sin embargo, todavía tenía preparado un último gesto. "Antes de subirse a la camioneta nos agradeció de todas las formas posibles y nos dijo que lo habíamos salvado. Justo él, que nos dio tantas alegrías a los argentinos, nos agradecía a nosotros. Y encima es marplatense. Un fuera de serie", contó Leonardo.
Y concluyó con el momento que jamás olvidará: "Cuando decidimos salir a buscar al Dibu en la moto, cargamos el poster con la foto de la atajada a Kolo Muani, las camisetas y fibrones por si lo encontrábamos. Y terminó firmándonos todo. Un fenómeno. Jamás me imaginé que nos pudiera pasar esto. Poder vivir este momento increíble con toda la familia es algo mágico. Encima cuando se estaba yendo, se frenó, se sacó el camperón oficial de la Selección y me lo regaló. Ahí sí, ya no pude aguantar. Me desbordó la emoción y me largué a llorar".

