A un mes del adiós a Ernestina Pais, recordamos el viaje más osado de su vida: “¿En qué carajo me metí?" – GENTE Online
 

A un mes del adiós a Ernestina Pais, recordamos el viaje más osado de su vida: “¿En qué carajo me metí?"

Ernestina Pais
Sucedió durante el verano de 2017, al cumplirse el Bicentenario del Cruce y emular la epopeya militar en la que el general José de San Martín guió al Ejército de los Andes para liberar a Chile del dominio español, atravesando montañas de más de 4.000 metros de altura. GENTE compartió aquella travesía con la conductora y así la recuerda.
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Ya pasó un mes. Y así podríamos repetirlo cuando sean dos, un año, diez, cincuenta, siempre: sí, el trágico accidente de tránsito en San Isidro que le costó la vida el 26 de junio de 2026, a sus 54 años, volverá a la memoria una y otra vez -por la eternidad y de manera irremediable- no bien mencionemos su nombre. Porque, aunque ya haya perdido físicamente, Ernestina Pais pasó por este mundo para quedarse y de alguna manera permanecer, convirtiendo cualquier excusa en un tribuno merecido para hacerlo.

Ernestina Pais
Las horas de partida de Ernestina, desde la Estancia Los Manantiales, con su incomparable sonrisa: un sello personal que la distinguió tanto en los mejores de su existencia, como en los momentos más complicados.

Por ello que hoy abrimos nuestro archivo con la intención de rescatar quizá la cobertura más especial que compartimos a su lado, reproduciendo una entrevista de 2017 consumada en el medio de la Cordillera de Los Andes tal cual se publicó en su momento -conservando tiempos verbales, su frescura intacta y ese ida y vuelta tan propio con GENTE-, ya que no encontramos mejor manera de honrar a la querida bonaerense que imaginando escuchar su voz frente al grabador. Un viaje de pura adrenalina desde el que se animó a mirar de frente a sus fantasmas, mostrándose auténtica y sin filtro, es decir: siendo ella misma, Ernest, como la habíamos rebautizado en el medio de las montañas los 309 expedicionarios que -como quien escribe ahora- la acompañábamos... Así arrancaba aquella nota:

Ernestina Pais
Un alto en el camino para tomar agua del manantial. Las ganas de encarar el desafío le nacieron en 2016, cuando por invitación del gobierno sanjuanino encabezado por Sergio Uñac condujo Un sol para los chicos por El Trece.

Los últimos resquicios de la tarde en Trincheras de Soler (Las Frías, 2.513 metros sobre el nivel del mar, primer y último refugio del Cruce Sanmartiniano del Bicentenario) se entregan a un crepúsculo que pondría de rodillas al director de fotografía italiano Vittorio Storaro. En medio de arrieros, expedicionarios, gendarmes, militares argentinos y chilenos con agotadas caras de "tarea cumplida", mulas, caballos, carpas armadas y por erigir, y bolsos, Ernestina Pais (Buenos Aires, 44 años por esos tiempos -del 12/3/72-) transita el aquelarre general con una cámara en su mano. De repente, atraviesa su mirada con la del enviado de GENTE. Ambos se detienen. Hay algo que saber. La situación reclama un interrogante que no exige más de una letra: “¿Y?”.

Ernestina Pais
Al galope de Gauchita (“y no voy a hacer chistes al respecto”, se adelantaba a los comentarios con doble sentido), cuando iniciaba la aventura.

Entonces ella, un continuo torbellino implacable de carcajadas y adrenalina, enlentece el andar y, luciendo su legendaria y perfecta dentadura, contesta: “Lo hice, lo logré, tarea cumplida. ¿Puedo sacarte una foto? –lanza sin pausa–. Le vengo pidiendo lo mismo a cada persona de la aventura. No quiero olvidarme nunca de sus caras. Hasta incluí a Paula Kirchner (jefa de Programación de Telefe), una amiga que me encontré acá. Te lo comenté cuando hablamos hace un par de días: la Cordillera de los Andes era para mí un triple desafío... No paré de emocionarme, ni bajé igual que como subí”, confiesa movilizada.

Ernestina Pais
En un alto para acomodar las alforjas. Admitía que le costó la distancia y la falta de contacto con su hijo (Benicio, para esa fecha, de 12 años), “aunque ambos subsistimos”, añadía.

-Ningún triple desafío se acepta al voleo. ¿Qué la indujo?

-Una cuestión personal, relacionada al último viaje que emprendimos a Chile en familia con mis padres (José Miguel y Milka Truol) y mi hermana (Federica), del que se cumplen cuatro décadas. En segundo lugar, transitar los caminos del general José de San Martín, a un par de siglos de su hazaña libertadora. Un ejemplo. Y tres, lógico, el reto de subir bien alto y plantearme: “¿En qué carajo me metí? ¿Por qué cabalgo al costado de cornisas interminables?”.

-El miedo a tener miedo.

-Tal cual. Entré al Bailando por un sueño de ShowMatch en 2016 para hacerme cargo de mis ataques de miedo y superarlos. ¿Qué es un ataque de miedo? Creer que te es­tás muriendo. En el Cruce también apuntaba a controlarlo. Lloré en privado. Pedía que no me detallaran los riesgos. Tampoco resultaba sencillo, pero me animé. ¿Sabés lo que es trepar el Portezuelo del Espinacito (4.725 metros sobre el nivel del mar) y quedarte cara a cara con el señor Aconcagua? Siento que al cruzar los Andes gané una gran batalla. Sabía que iba a encontrarme con el miedo, y lo enfrenté.

Ernestina Pais
Pais dixit: “Siento que gané una gran batalla en los Andes".

–¿Y con qué no sabía bien que se encontraría?

–Con una experiencia extraordinaria, de más de trescientas personas emulando la gesta de 1817, caminando a la par sobre un territorio lunar o un valle fértil, entre temperaturas frías o cálidas. Solidarizándose ante el que viene atrás. Acostándose y levantándose con la misma ropa, tomando de la misma olla de mate cocido, saboreando el mismo guiso, la misma bebida espirituosa, disfrutando del mismo fogón, la misma música y el mismo canto en la madrugada. La montaña expone lo mejor y lo peor. Es un viaje interno, sin comunicación al exterior. La comunicación es con vos y tus compañeros de expedición.

Ernestina Pais
De amanecer, a punto de retomar la cabalgata, emulando el paso del Libertador y sus soldados durante el verano de 1817.

–¿Se refiere también al muchachito pintón que arribó con usted desde la Capital Federal y la marcó, de cerca y sin pausa, a tiempo completo?

-¡Yo te hablo del corazón y vos me hablás de la carne! (risas). Si vino de la ciudad a la montaña, se trata de un todo terreno. Perfecto, sumemos a mi “amigo todo terreno”.

Ernestina Pais
“Entré al Bailando en 2016 para hacerme cargo de mis ataques de miedo y superarlos. ¿Qué es un ataque de miedo? Creer que te estás muriendo. En el Cruce también apunté a controlarlo”, confesaba Ernestina a GENTE.

–¿Nombre, apellido, edad? ¿Cuánto hace que lo conoce?

–Vos admití en GENTE que al inicio de la travesía tu caba­llito se apunó y debió cargarte un arriero, y yo te cuento...

–¿Su dato, a cambio de una potencial burla general hacia el periodista? Compramos.

–Se llama Franco. Lo conocí en enero.

Así cubrió GENTE, por la misma ruta de San Martín, el Bicentenario del Cruce de los Andes
En el Refugio Ingeniero Sardina, Valle de Los Patos, la planicie de cinco por 25 kilómetros donde descansaron y cobraron fuerzas las valerosas tropas del general. Animados, vemos a Carlos Garcia Nieto (en esos tiempos, diputado), Jose Rivero (payador), Pancho Godoy y Cacho Páez (-anteúltimo de la derecha-; ambos del grupo Los del Tulum), Ernestina, Sergio Uñac (gobernador de San Juan) y Marcelo Lima (vice). A aquella aventura asistieron 310 viajeros.

–¿Profesión, edad?

–Ahora, si mencionás en la revista que te olvidaste el polar en tu casa y él te prestó su campera, te respondo.

Ernestina Pais
Aseándose y divirtiéndose a orillas del río Volcán. Descanso para un promedio de cinco a nueve horas diarias de trayecto, a lo largo de unos 80 kilómetros lineales desde la partida hasta el regreso.

–¿Otro golpe a la integridad? Okey, aceptado.

–Es abogado. Y punto.

–Falta la edad.

–No tengo más elementos de extorsión. Te dije: la montaña expone lo mejor y lo peor de uno (carcajadas finales).

Ernestina Pais
Lloré en privado -reconocía durante la travesía-. Pedía que no me detallaran los riesgos. Tampoco resultaba sencillo, pero igual me animé. Sabía que iba a encontrarme con el miedo, y lo enfrenté”, revelaba Ernestina, quien, soltera en estos tiempos, llegó al Cruce con un misterioso abogado -sobre el que pidió un bajo perfil que respetamos- que conoció durante la segunda quincena de enero y llevó a San Juan.

Aquella expedición a través de la inmensidad cordillerana terminó convertida en una bisagra personal. Ernestina Pais no solo rindió homenaje a la gesta histórica: libró su propia batalla interna, transformando la incertidumbre en pura fortaleza a fuerza de humor, guisos en la madrugada y caminatas a paso firme.

Ernestina Pais
Tras finalizar el Cruce Sanmartiniano del Bicentenario, el sábado 4 de febrero de 2017 luego de seis jornadas intensas entre alturas que superaban los 4.700 metros, y ya de regreso a la Estancia Los Manantiales, Ernestina se despidió de GENTE a puro sentimiento: “Sueño una nación como la que imaginó San Martín, donde aunque no nos conozcamos nos apoyemos. Sin los gauchos, los médicos, la Prefectura, el Ejército, los participantes de afuera no hubiésemos llegado a destino”, aseguraba abrazada a Beto, uno de sus dos arrieros junto a Marito... ¿No merecía esta nota cerrar con una foto así?

Lo dicho: a un mes de su triste adiós, rescatar estas páginas de 2017 es celebrar esa chispa indomable que contagiaba a todos a su alrededor. La montaña, con su rigor y su belleza, terminó exponiendo su versión más luminosa. La de una mujer apasionada que jamás le tuvo miedo a los desafíos. Con ese recuerdo vivo y esa sonrisa transparente, en GENTE la despedimos y la celebramos en los días que corren, como la celebraremos con cualquier excusa, desde hoy para siempre.

Fotos: Archivo Atlántida ([email protected])
Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)

Agradecemos -de manera especial y eterna- a Luis Fernando “Pancho” Márquez



 
 

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