La triste partida de Ernestina Pais (1972-2026)continúa replicando momentos inolvidables de su paso por TV. Hubo un fragmento más que revelador que la mostró a corazón abierto y en el que pueden apreciarse en profundidad su espíritu rebelde y su personalidad fuera de serie.
En una charla a corazón abierto en Secretos Verdaderos (América TV), en diálogo con Denise Dumas, tiempo atrás, la conductora había revivido los años dorados de su carrera junto al inolvidable Jorge Guinzburg. Lejos de la formalidad –mucho menos la solemnidad, ya que no era lo suyo en lo más mínimo–, la conductora recordó aquella época de Peor es nada como un tiempo de mística, audacia y, sobre todo, de una libertad creativa que hoy parece de otro planeta
Una dupla forjada en el "delirio"
Ernestina no dudó en definir su paso como notera por el programa como una etapa de auténticas "demencias". Bajo el ala de Guinzburg y junto al productor Damián Szifrón –a quien calificó como un "demente" brillante; hoy reconocido director de cine y creador del exito de Los simuladores–, el equipo se dedicaba a llevar el humor al límite de la realidad.

Sobre su relación con Jorge, Ernestina destacó su inmensa generosidad. Aunque Guinzburg "se divertía mucho y los dejaba divertirse", también funcionaba como el ancla de cordura en un equipo que no conocía de frenos. "Chicos, paremos un poco, bajemos diez cambios", solía decirles el "Petiso" cuando las ideas se volvían demasiado arriesgadas para salir al aire.

La anécdota de la detención: vacas y patrulleros
Uno de los momentos más desopilantes –y tensos– de la entrevista fue cuando Ernestina relató el día que terminó bajo custodia policial. Todo ocurrió durante una de las misiones de exteriores de Peor es nada, donde se dedicaban a "combatir" a las grúas de acarreo del STO (Sistema de Tránsito Ordenado), que por aquel entonces eran centro de polémicas.
"Lo que hacíamos era encontrar a la grúa, y cuando paraba para llevarse un auto, nos poníamos con un megáfono a llamar al dueño y le plantábamos unos mimos adelante para que no pudieran mover el vehículo", recordó entre risas. La situación escaló a niveles absurdos cuando, en una de esas intervenciones, llegaron a poner a una "vaca argentina" frente al auto para impedir el remolque.

El desenlace fue cinematográfico: cuatro patrulleros y 18 motos rodearon al equipo de televisión. "Te voy a tener que llevar presa", le dijo el jefe de la comisaría a una joven Ernestina, quien enfrentó las consecuencias de llevar el "delirio a la realidad".
Los "NO" de Jorge: el láser a Ruckauf y la cruz a Cavallo
No todo lo que grababan llegaba a la pantalla. Ernestina reveló que hubo dos bromas pesadas que Guinzburg, con su olfato periodístico y sentido de la responsabilidad, prohibió terminantemente.
Una fue "el punto rojo a Ruckauf". Cuando el político lanzó su famosa frase de "hay que meter bala a los delincuentes", Ernestina y Szifrón quisieron ir a un acto y "clavarle un puntero láser rojo en la frente mientras hablaba".
¿El otro delirio que detuvo Guinzburg? El llamado "exorcismo a Cavallo". Considerándolo "el anticristo" de la economía, el plan era perseguir a Domingo Cavallo con una cruz para ver cómo reaccionaba.
"Jorge no nos dejó salir al aire con eso", confesó Ernestina, dejando en claro que, aunque él disfrutaba del caos, sabía perfectamente dónde era hora de poner un límite.

Un legado que sigue vigente
La relación entre Pais y Guinzburg fue tan profunda que, a los 29 años, Ernestina fue la encargada de tomar el timón de Mañanas Informales apenas dos semanas después de la partida física de Jorge (12 de marzo de 2008). En medio de un momento de duelo nacional, ese fue un acto de valentía que marcó su carrera para siempre.
A través de sus anécdotas, queda claro que lo que compartían no era solo trabajo, sino una forma de entender la televisión (y la vida misma): como un espacio de juego, compromiso y una pizca de locura necesaria para romper la cuarta pared y entrar en los livings de miles y miles de argentinos.