Susana Giménez debería operarse nuevamente a los 82 años, luego de que un tratamiento médico que realizó en el exterior no diera los resultados esperados. De acuerdo con lo trascendido hasta el momento, la conductora arrastra desde hace tiempo una dolencia vinculada a una vértebra y a una rodilla, motivo por el cual había viajado a España para atenderse con un especialista y someterse a un procedimiento no quirúrgico. Sin embargo, ya de regreso en el país, el panorama habría cambiado y la diva debería volver a ingresar a quirófano.
La secuencia tiene un antecedente inmediato: un mes en Madrid dedicado a un tratamiento de “bienestar” o recuperación, pensado para aliviar dolores que Susana viene arrastrando. En marzo, la propia conductora había hablado públicamente de ese paso por España y explicó que se trató de sesiones intensivas vinculadas a una hernia de disco y a un dolor fuerte en la rodilla, con tecnología que —según sus palabras— le habían recomendado especialmente. En ese momento, remarcó que no era una cirugía y que formaba parte de un abordaje médico para mejorar su calidad de vida y reducir molestias.
Ese contexto es clave para entender por qué ahora la palabra “operación” genera tanta inquietud. De acuerdo con lo difundido en las últimas horas, el procedimiento en Europa habría sido “innovador”, pero no alcanzó para resolver el problema de base. En esa línea, se habló de una intervención quirúrgica inminente en Argentina y hasta se mencionó una fecha tentativa para el ingreso al quirófano “el próximo lunes o martes”, aunque sin que exista, por ahora, un parte médico oficial difundido por la propia diva.
Más allá del impacto emocional que produce cada noticia sobre su salud, en el caso de Susana hay un segundo plano inevitable: el calendario profesional. La información sobre la operación aparece en medio de versiones que la ubicaban como una de las figuras de Telefe para la cobertura del Mundial 2026, un evento para el que su presencia podría quedar en duda dependiendo de los tiempos de recuperación. En esa misma línea se mencionó que el canal estaría evaluando alternativas para la cobertura, mientras se espera que la intervención y el postoperatorio definan qué puede y qué no puede hacer la diva en los próximos meses.
En marzo, cuando habló de su tratamiento en España, Susana también había hecho referencias a su agenda y a sus planes, dejando entrever que su intención era mantenerse activa pero sin forzar el cuerpo. Ese matiz hoy cobra un sentido distinto: a los 82 años, una operación supone necesariamente un proceso de recuperación que cada paciente transita a su ritmo y bajo indicación médica.
Por lo pronto, la diva atraviesa otro capítulo de cuidados y control médico en un año que la tenía en el centro de la escena por proyectos y apariciones puntuales. Y, como suele pasar con las figuras que construyeron una relación afectiva con el público durante décadas, el impacto no se mide solo en agenda.
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