La muerte de Moro, el bulldog francés que acompañó durante más de una década a la familia de Pedro Alfonso y Paula Chaves, generó una profunda conmoción en redes sociales. El animal, que había llegado a sus vidas en los inicios de su historia de amor, falleció tras atravesar complicaciones de salud en las últimas semanas.
El encargado de comunicar la noticia fue el propio Alfonso, quien publicó un emotivo mensaje en su cuenta de Instagram junto a una serie de fotos del perro. “Gracias por ser tan compañero. Por hacernos reír tanto. Por acompañar a nuestros hijos a crecer. Y por ser la unión y el principio de esta familia”, escribió el productor este martes por la tarde.

En el mismo posteo, agregó: “Y te fuiste Moro. En paz”, en referencia a los días difíciles que atravesaron antes de su partida. “Nos hiciste muy felices y te vamos a extrañar siempre”, expresó con visible dolor. Uno de los pasajes más conmovedores del mensaje fue el relato de los últimos momentos compartidos con su mascota: “Tan inteligente, tanto como para dejarnos despedirte junto a Pau. Juntos, los tres, con amor y paz”. Y cerró: “Fuiste único, Morito”.
El rol de Moro en la familia
Moro había llegado a la vida de la pareja en 2010, cuando Alfonso se lo regaló a Chaves durante su participación en Bailando por un Sueño, ciclo en el que ambos comenzaron su relación. Desde entonces, el perro se convirtió en un integrante fundamental de la familia, testigo del crecimiento de sus hijos y de cada etapa compartida.

En los últimos días, su estado de salud se había deteriorado. Semanas atrás, Paula Chaves había contado que debió llamar de urgencia a su veterinaria cuando el animal no podía moverse, un episodio que generó preocupación en el entorno familiar.
Moro tenía casi 16 años, una edad inusualmente avanzada para su raza, cuya expectativa de vida suele oscilar entre los siete y ocho años. En más de una oportunidad, Chaves había atribuido su longevidad a una situación particular ocurrida durante uno de sus partos.
“Cuando entré en trabajo de parto con mi segundo hijo, Moro se tomó todo el líquido amniótico lleno de células madre”, había relatado la modelo en televisión. Según su versión, el perro ingirió ese contenido tras la rotura de bolsa en su casa, hecho que, consideraba, pudo haber influido en su salud a largo plazo.

Más allá de las explicaciones, lo cierto es que Moro dejó una huella imborrable en la familia. Su historia, ligada al comienzo de una relación que hoy lleva más de una década, lo convirtió en mucho más que una mascota: fue, como lo definió Pedro Alfonso, “la unión y el principio de esta familia”.
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