Comodoro Rivadavia no sale de su asombro. El dolor por la pérdida de Ángel, el nene de apenas 4 años cuya vida se apagó en un contexto de presuntos maltratos domésticos, se transformó en una indignación generalizada tras la difusión de un material que estremece por su frialdad.
Se trata de una serie de audios de Maicol, el padrastro del menor y principal acusado de su muerte, donde el tono "buenito" que intentó mostrar en las audiencias judiciales desaparece para dar paso a una faceta cargada de agresividad y soberbia física.
En la grabación, que se viralizó rápidamente en redes sociales tras ser expuesta por el periodista Alejandro Pueblas, el imputado no habla de arrepentimiento ni de la fragilidad del niño que estaba a su cuidado.
Por el contrario, se enfoca en una disputa personal con un tercero —identificado como Axel—, a quien amenaza de forma explícita. "Yo voy a ir por vos en algún momento y lo voy a buscar al Axel. Me lo voy a encontrar, así que que lo cuide bien", se escucha decir al sospechoso con una parsimonia que hiela la sangre.

El audio es una sucesión de alardes sobre su entrenamiento en deportes de contacto. Maicol presume de su experiencia en gimnasios, de sus años de práctica en kickboxing y boxeo, y utiliza ese conocimiento como una herramienta de coacción.
"Donde el Axel me falte el respeto, se va a quedar sin dientes. Es así", sentencia, reforzando la imagen de un hombre que resuelve los conflictos a través de la fuerza bruta, la misma que, según la hipótesis fiscal, habría sido descargada contra el cuerpo indefenso de Ángel.
Lo más impactante de su relato es la escala de prioridades que confiesa. En un fragmento que revela su precariedad pero también su obsesión por la confrontación física, asegura: "Hay veces que no tengo ni para comer, pero sí tengo para la cuota de mi gimnasio". Esta frase no es un detalle menor para los investigadores; describe a un individuo que invierte sus escasos recursos en perfeccionar su capacidad de daño, incluso por encima de necesidades básicas.
El contraste entre el Maicol que hoy enfrenta a la justicia y el Maicol de los audios es total. Mientras su defensa intenta morigerar su responsabilidad en la muerte del pequeño, su propia voz lo traiciona, mostrándolo como alguien que exige respeto bajo la amenaza de "dejar sin dentadura" a los demás.
Para la sociedad chubutense, este material no es solo una prueba de su temperamento; es el reflejo del calvario que pudo haber vivido Ángel puertas adentro, en un hogar donde la fuerza era la única ley.

Mientras el país llora la partida del menor que no pudo defenderse, estas palabras resuenan como una advertencia que llegó demasiado tarde. La justicia tiene ahora en sus manos no solo los informes periciales del cuerpo del nene, sino el perfil psicológico de un hombre que, lejos de las cámaras, presumía de una violencia que terminó en tragedia.
Transcripción del audio incluido en el video:
"Lamentable, porque ser maleducado no queda nada lindo. Así como te dijo Axel, escuchá vieja: yo voy a ir por vos en algún momento y lo voy a buscar al Axel. Me lo voy a encontrar, así que que lo cuide bien. Axel me trata de maleducado, lo voy a dejar sin dentadura. Es así. Que me respeten, yo voy a respetar. Donde Axel me falte el respeto, se va a quedar sin dientes. Así que bueno, si el Axel prefiere llevar esa vida de maleducado atrevido, que entrene mucho decile. Que se anote en los mejores gimnasios de kickboxing, de boxeo, de todo, porque conmigo no va a poder. Es muy chiquito, yo tengo muchos más años que él, mucha más fuerza, mucha más experiencia. Decile a la madre que vaya gastando plata en gimnasios porque no la va a pasar nada bien el Axel. Este es el verdadero Maicol. Así como gasto yo todos los meses en gimnasio… lo hago porque me gusta, no para hacer maldad o daño. Así que que le pague al Axel porque donde yo me lo cruce y el Axel me falte el respeto, se queda sin dientes. Hay veces que no tengo ni para comer, pero sí tengo para la cuota de mi gimnasio. Sí tengo para la cuota de kickboxing, sí tengo para la cuota de pesas… pero para otras cosas quizás no. Si Axel quiere ser maleducado va a tener que llevar la misma vida que llevo yo: vivir de gimnasio en gimnasio para cuando se tope con alguien saber…".
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