Un nene de un año y 10 meses permanece internado en estado crítico en el Hospital pediátrico Dr. Humberto Notti, en Mendoza, luego de haber ingresado con lesiones cerebrales que encendieron las alarmas médicas y judiciales. El caso generó conmoción no solo por la gravedad del cuadro, sino también por las sospechas que rodean su origen.
Lesiones graves y una hipótesis bajo análisis
El menor ingresó a la guardia el viernes pasado y, tras ser estabilizado, quedó internado en terapia intensiva. Según informaron medios locales como Los Andes, presentaba traumatismos compatibles con el denominado “síndrome del niño sacudido”.
Este cuadro, también conocido como “síndrome del zamarreo”, se produce cuando un bebé o niño pequeño es sacudido de manera violenta y reiterada, lo que puede provocar daño neurológico severo, hemorragias e incluso la muerte.

Medidas judiciales y foco en el entorno
De acuerdo a la información difundida, el nene vivía con su madre y la pareja de ella. Como primera medida, la Justicia dictó una restricción de acercamiento contra ambos mientras avanza la investigación.
Además, intervino el Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) junto con el Programa Provincial de Maltrato Infantil (PPMI), que realizan un seguimiento del caso. En paralelo, el padre del menor —separado de la madre— y otros familiares también presentaron una denuncia, en la que apuntaron a un presunto contexto de violencia.
Antecedentes y señales previas
El caso no sería un hecho aislado. Según relató un familiar en diálogo con Radio Nihuil, las situaciones de riesgo venían desde hacía meses. “Esto no comenzó este viernes, comenzó hace aproximadamente 4 o 5 meses”, aseguró.
De acuerdo a ese testimonio, el nene ya había sufrido una fractura de pierna con atención tardía y había tenido ingresos previos a la guardia. Fuentes judiciales confirmaron que el chico estuvo internado en enero, aunque en ese momento no se detectaron indicadores de maltrato.
“Se pudo haber evitado porque se sabía que el pequeño estaba en peligro”, afirmó el familiar, en una frase que expuso la preocupación por posibles alertas previas no atendidas.
Un cuadro crítico y preguntas abiertas
Mientras tanto, los médicos y la Justicia intentaban determinar si las lesiones respondían a episodios de violencia —como sacudidas reiteradas— o si podían estar vinculadas a una enfermedad previa que hubiera provocado convulsiones.
El hermano mellizo del nene también fue sometido a estudios por precaución, aunque no presentaba lesiones. El pequeño continuaba internado bajo estricta supervisión médica, en un estado delicado que mantenía en vilo a su entorno y a toda la comunidad.
El caso, que se conoció pocos días después de la muerte de Ángel López en Comodoro Rivadavia, volvió a poner el foco en la violencia infantil y en la necesidad de detectar a tiempo señales que pueden resultar determinantes.
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