El desembarco de Sol Abraham en La Casa de los Famosos (Telemundo) no pasó desapercibido. A pocas horas de sumarse al reality mexicano, la participante de Gran Hermano Generación Dorada comenzó a generar impacto, no solo por su personalidad frontal, sino también por una historia íntima que dejó a todos sin palabras.
En medio de una charla distendida en el jardín con otros participantes, la modelo tucumana sorprendió al abrir su corazón y contar cómo fue la relación con su exmarido, Marcelo Da Conte, padre de su hija. Lo que comenzó como un vínculo amoroso sólido, terminó dando un giro profundo cuando él le reveló su orientación sexual.
“Mi exmarido es gay, y yo lo impulsé a que él viva su sexualidad”, expresó con naturalidad, dejando atónitos a sus compañeros. Lejos de hablar desde el resentimiento, Sol reconstruyó el proceso con una mirada reflexiva y emocional.
Sobre esa línea, relató: “Yo estuve casada y él estuvo muy enamorado de mí, no tengo dudas. Fuimos muy felices. En un momento empezó a sentir confusión y yo le dije: ‘adelante, yo te apoyo’”.

Su testimonio no solo sorprendió por la historia en sí, sino por el rol que decidió ocupar frente a una situación tan delicada. En lugar de posicionarse desde el dolor, eligió acompañar, incluso cuando eso implicaba transformar por completo su vida.
Sin embargo, ese proceso no estuvo exento de momentos difíciles. Semanas atrás, dentro de la casa de Gran Hermano Generación Dorada, ya había dado pistas de esa etapa al recordar el impacto que le generó enterarse de una infidelidad de su entonces pareja con su entrenador personal. Un episodio que marcó un quiebre, pero que también funcionó como punto de inflexión.
“Soy muy resiliente. Las cosas que me podían matar me terminaron fortaleciendo”, aseguró en una conversación con otro participante, dejando en claro cómo logró reconstruirse a partir de esa experiencia.

Ese camino personal también la llevó a replantearse sus objetivos y su forma de encarar la vida. “Mi psicóloga me dijo que soy un ‘perro de caza’. Me pongo una meta y voy hasta lograrla”, contó, definiéndose como alguien que no se queda en el deseo, sino que actúa, incluso frente a la adversidad.
Con este relato, Sol Abraham no solo expuso una parte muy íntima de su historia, sino que también dejó ver una de sus principales fortalezas: la capacidad de transformar situaciones complejas en impulso. En un reality donde todo se potencia, su historia ya empezó a marcar el pulso de su paso por la casa.
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