Una nena de 7 años fue atacada a golpes dentro de un hogar de día en La Plata y debió ser internada por las lesiones que sufrió. El hecho ocurrió en la Casa de Niños y Niñas del Padre Cajade y, según la denuncia de su familia, un grupo de menores la tiró al piso y la pateó en distintas partes del cuerpo; además, sostienen que en la institución la bañaron y le cambiaron la ropa antes de avisar lo ocurrido.

De acuerdo con la reconstrucción presentada en la denuncia, el ataque ocurrió en un baño del establecimiento durante la mañana del 11 de abril —aunque algunas crónicas lo ubican “el jueves” anterior—, cuando la niña habría sido emboscada por un grupo de compañeras de mayor edad. El relato señala que la tiraron al piso y la golpearon con patadas en la cabeza, la espalda y el torso, mientras otra menor habría cerrado la puerta para impedir que pidiera ayuda. En medio de esa situación, la nena alcanzó a gritar pidiendo que la dejaran, y esos gritos habrían alertado a las educadoras, que al entrar la encontraron tirada, llorando y con la cara tapada.
Lo que vino después es el núcleo de la acusación familiar y el motivo por el que el caso no se limita solo a la agresión entre menores. Según la denuncia, la institución habría asistido a la nena dentro del hogar, pero sin notificar de inmediato a su familia: la habrían higienizado, peinado y cambiado de ropa antes de entregarla como cualquier otro día. El padrastro la retiró al mediodía y notó detalles que, en ese momento, no podía explicar: estaba “recién bañada”, vestía ropa distinta y tenía una actitud extraña, pero nadie le informó que había pasado por un episodio de violencia.
La dimensión del ataque —sostiene la familia— se reveló de la peor manera: por el cuerpo. Ya en la escuela, docentes advirtieron que la nena no estaba bien y se comunicaron para que la retiraran. En casa, el cuadro se agravó con fiebre alta, vómitos, dolor de cabeza y dolor abdominal; en un momento, los labios se le pusieron violetas, lo que encendió todas las alarmas. Fue trasladada de urgencia y terminó internada en el Hospital de Niños de La Plata, donde quedó bajo observación e incluso pasó por terapia intensiva durante los primeros días.
El alta médica no significó, sin embargo, que el caso se cerrara. La nena, de acuerdo con lo informado, debió usar un cuello ortopédico por las lesiones y necesitó asistencia psicológica por las secuelas del episodio. En paralelo, la madre sostuvo que las intimidaciones no habrían empezado ese día y que existía un contexto previo de hostigamiento, un dato que suma presión sobre los mecanismos de cuidado y prevención dentro de la institución.
Con la denuncia ya presentada, la causa quedó en manos de la UFI N° 7 de La Plata, a cargo de la fiscal Virginia Bravo, con intervención del Juzgado de Garantías N° 5. Además de identificar a las menores señaladas como agresoras, la investigación pone el foco en el accionar del establecimiento: especialmente en la demora en comunicar lo sucedido y en si se respetaron los protocolos ante una agresión de esta gravedad. Para la familia, ese lapso fue decisivo: entienden que el silencio inicial pudo haber retrasado la atención médica y empeorado el cuadro.
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