El pasado fin de semana, una noticia falsa sobre el entorno de Alberto Cormillot y su esposa, Estefanía Pasquini, corrió como reguero de pólvora por las redes sociales y los portales de noticias. Y lo que comenzó como una curiosidad digital, alimentada por una imagen manipulada con inteligencia artificial que simulaba una ecografía sobre una foto de su casamiento, terminó transformándose en una situación profundamente dolorosa para la nutricionista.
En primer lugar, la pareja decidió enfrentar las versiones de manera categórica durante la emisión del lunes en Cuestión de Peso (El Trece).
Ante la consulta directa de Mario Massaccesi sobre si esperaban un nuevo integrante en la familia, ambos fueron tajantes: “No, no”, disparó el médico, mientras que Estefanía, con el humor que la caracteriza pero con firmeza, agregó: “Estamos con la soga al cuello”.
El conductor, buscando descontracturar el momento, llegó a bromear diciendo que Pasquini estaba "embarazada de la IA", definiendo al rumor como un "fake baby". Sin embargo, detrás de las risas televisivas, el impacto en la intimidad fue muy distinto.

El duro descargo de la nutricionista
Horas más tarde, movilizada por la cantidad de llamados y felicitaciones que recibió incluso de sus propios familiares, Pasquini decidió utilizar sus redes sociales para realizar un descargo profundo y necesario sobre la sensibilidad que rodea a la maternidad y la fertilidad.
A través de un video y un texto conmovedor, la profesional de la salud expuso cómo una simple "noticia falsa" puede actuar como un disparador de duelos no resueltos.
Estefanía no se guardó nada y compartió sus palabras más crudas, que transcribimos de manera completa para entender la magnitud de su mensaje: “Hay cosas que parecen ‘comentarios sin importancia’, pero no lo son. Leer o escuchar que estoy embarazada, cuando no es así, no es un rumor más. Es un golpe. Porque en nuestro caso, no es un tema simple ni liviano. no puedo ‘quedar’ embarazados sin atravesar tratamientos, procesos largos, desgastantes, emocionalmente muy duros”.

La esposa de Cormillot, quien ya es madre de Emilio, recordó que el camino para concebir no fue un cuento de hadas, sino una batalla llena de incertidumbres.
En su relato, subrayó la importancia de la empatía: “Detrás de eso hay historia. Hay momentos donde tuvimos que ser fuertes uno para el otro cuando en realidad ninguno podía. Hay angustia, frustración, silencios, duelos que no siempre se ven. Y sí, también hay amor y una enorme felicidad por tener a Emilio. Pero eso no borra todo lo demás. No reemplaza el deseo, ni el saber que hay cosas que no se dieron como soñábamos”.
El descargo continuó con un llamado a la reflexión para aquellos que lanzan comentarios al aire sin medir las consecuencias psíquicas en el otro. “Por eso, cuando alguien dice algo así como si nada, sin saber, sin medir, lo que hace es volver a abrir todo eso. Revive el dolor. Y duele. Ojalá podamos ser un poco más cuidadosos. Con las palabras. Con las preguntas. Con lo que damos por hecho. No sabemos qué historia hay del otro lado. No sabemos cuánto costó llegar hasta donde esa persona está”.
Finalmente, Pasquini cerró su mensaje con una lección de humanidad, pidiendo una tregua a las especulaciones sobre los cuerpos y las vidas ajenas: “No sabemos qué está procesando, qué pudo aceptar… y qué no. Hablar de hijos, de embarazos, de enfermedades o de cualquier aspecto íntimo no es un tema menor. A veces, lo que para uno es una simple frase, para otro es una herida. Cuidarnos también es eso”.
