Después de meses de encierro, cámaras las 24 horas y emociones al límite, Danelik todavía está procesando el regreso a la vida real. Aunque hoy se muestra más tranquila y enfocada en la vorágine mediática que llegó tras su paso por Gran Hermano (Telefe), admite que los primeros días fuera de la casa fueron difíciles. “Me sentía rara, con la sensación de que me sacaron de mi casa”, cuenta con honestidad mientras se prepara para una producción de fotos para GENTE.
Según explica, en esos primeros días fuera de juego, hubo tristeza, vulnerabilidad y una sensación de vacío que intentó llenar mirando el programa ahora como espectadora y siguiendo cada movimiento de quienes todavía siguen en competencia, en especial de Cinzia, su amiga, y de Brian, su amor.
Pero si algo deja en claro durante esta charla es que nunca se arrepintió de mostrarse tal cual es en el reality. “Hice todo lo que quise. Peleé, canté, bailé… hasta me enamoré”, resume entre risas. Aunque reconoce que quizás se involucró demasiado en conflictos ajenos, también siente orgullo de haberse mantenido fiel a sí misma, sin entrar en personajes ni estrategias forzadas.

Danelik: su infancia en Tucumán y el sueño por el que dejó su casa
Pero la historia de Danelik comenzó mucho antes de entrar a la casa más famosa del país: desde muy chiquita quería ser artista. Creció en Tucumán imaginándose sobre escenarios mientras imitaba a Britney Spears, Christina Aguilera y Nicki Minaj frente al televisor. “La Danelik Star siempre estuvo”, dice recordando aquella infancia en la que soñaba con cantar, aunque todavía no supiera cómo convertirlo en realidad.
La influencer decidió hace dos años mudarse a Buenos Aires buscando oportunidades que sentía imposibles en su provincia. Vivió en alquileres temporarios, fue y volvió varias veces y sostuvo sola sus proyectos musicales, incluso cuando las críticas en redes sociales amenazaban con desmotivarla.
“La música es súper cara y mantenerte sola hace todo más difícil”, reconoce. Sin embargo, nunca dejó de insistir. Hoy, mientras piensa en retomar su carrera artística, confiesa que su máximo sueño sería grabar una canción con una artista argentina de primer nivel.

—¿Por qué decidiste dejar Tucumán y venir a Buenos Aires?
—En Tucumán no hay tantas posibilidades en el medio artístico. Entonces, tenés que sí o sí buscar oportunidades lejos. También el sueño de todos es venir acá a Buenos Aires, porque acá te cruzás con todos, te juntás con todos, te ofrecen todos los proyectos. Entonces acá está la movida.
“La Danelik Star”: sus referentes, el inicio en la música y el apoyo de su familia
—¿Desde chica soñaste con ser artista?
—La “Danelik Star” siempre, siempre, estuvo en mí. Desde que tengo memoria me acuerdo que me paraba frente a la tele y copiaba lo que hacían otros artistas. No sé, me aprendía canciones en inglés y lo daba todo bailando y cantando. Las veía y decía: “Wow, quiero ser como ellas".
—¿Y cuándo comenzó tu camino en la música?
—Mi primera canción la subí hace tres años, sin pensar en “me quiero dedicar a esto de fondo”. Unos amigos estaban grabando y me dijeron: “¿Por qué no probás hacer algo?”. Y bueno, pagué la producción y todo. Lo hacía como pasatiempo realmente, hasta que me gustó el resultado, lo subí y a la gente también le gustó. Después lo dejé pausado hasta hace dos años, que realmente me dediqué de verdad a crear música, ya estando acá en Buenos Aires.
—¿Ese era tu objetivo al mudarte a Buenos Aires?
—Sí. Dije: “Me mudo solamente con ese propósito”. Y se me dieron varias oportunidades en las cuales pude hacer proyectos re lindos como mi primera canción. Y después, trato de disfrutar todos mis proyectos y darlo todo, para después tener un buen resultado. Tengo muchos más temas, pero si no eran perfectos para mí, no los subía, porque siempre trato de darle lo mejor a mis seguidores.

—Claro, pero te animaste, eso es importante.
—Me animé, sí. Me animé a pesar de las críticas. Me llegaron a decir: "usás autotune", "esa no es tu voz", "no se entiende lo que decís". De todo. Pero siempre super que por algo se empieza y que la gente siempre va a opinar, bien o mal.
—¿A dónde quisieras llegar con la música?
—Mi máximo sueño es hacer una canción con María Becerra. Me encanta. La admiro mucho por su música y por lo que ella representa.
—¿En algún momento del proceso con la música has pensado en dejarlo o tirar la toalla? Por eso que decís de las críticas.
—Obviamente sí. Porque, por ejemplo, cuando saqué mi primera canción le fue súper bien... en un día había superado las 50 mil reproducciones, estaba en tendencia acá en el país, tendencia número siete. Entonces dejé la vara muy alta y la segunda canción siento que no fue lo mismo. Así que sí me frustré en ese sentido, porque pensé: "Esto es más difícil de lo que yo pensaba". Tomé el riesgo, lo hice, pero me costó bastante seguir haciendo, porque la música es súper cara y, al mantenerte sola, no tener un apoyo, es difícil mantener ese tipo de proyectos.
—¿Y tu familia cómo apoya este sueño?
—A mi familia le encanta. Son mis primeros fans, les encanta todo lo que hago. Cuando saco una canción son los primeros en escucharla allá en casa, mientras yo estoy acá con algún amigo o a veces sola. Somos cuatro hermanos, yo soy del medio, y mis sobrinos están súper contentos también.

—¿Qué es lo que más extrañás de Tucumán?
—A mi familia es lo que más extraño. Mi familia, mis amigos y comerme algún que otro sanguche de milanesa (risas). Soy muy familiera. Siempre que estoy allá dedico todo el día para mi familia y, bueno, a la noche, como están durmiendo, para mis amigos.
“Nunca necesité explicarle a nadie quién soy”
Uno de los aspectos más comentados de su paso por el reality fue la naturalidad con la que vivió su identidad dentro de la casa. Lejos de convertirlo en bandera o estrategia, Danelik eligió simplemente ser ella misma. “Nunca me hizo falta hablarlo”, asegura. Y agrega una frase que resume gran parte de su personalidad arolladora: “Me miro al espejo y digo: soy lo que quiero ser”.
Su transición, cuenta, ocurrió de manera gradual y acompañada por personas que la hicieron sentir segura. Incluso recuerda con emoción el momento en que recibió su DNI con el nombre que siempre había sentido propio. “Era como decir: ahora sí, soy Danelik oficialmente”. También destaca el rol fundamental de su familia y de sus amigos, a quienes considera “la familia elegida”, esa red afectiva que le dio fuerza para atravesar críticas, exposición y prejuicios.
—Mucha gente apoyaba la idea que por primera vez una chica trans ganara Gran Hermano, ¿cómo tomás eso?
—Realmente nunca me hizo falta hablarlo dentro de la casa o alzar una bandera para decir "Soy esto". Afuera sabía la repercusión que eso iba a causar y simplemente traté de ser auténtica, como soy siempre y disfrutar de la experiencia. No es algo que tenga que estar aclarando todo el tiempo. Y justamente siento que eso fue lo que causó una especie de amor y odio en la gente que ve el reality; el simple hecho de mostrarme con tanta seguridad y seguir adelante con lo que conlleva eso.

—¿Siempre tuviste esa seguridad con la que te mostrás hoy o llegaste a sufrir situaciones desafortunadas?
—Siempre tuve la seguridad. No me la quitó nunca nadie, pero sí se sufre, porque no es un camino fácil. Sentí acoso, bullying y discriminación en las redes sociales, porque de frente nadie se animó a decirme nada. Nunca tuve una persona que se acerque a mí a querer insultarme o algo por el estilo. No lo viví tan personalmente.
—Por suerte cada vez pasa menos, pero siguen existiendo situaciones de homofobia o transfobia.
—Sigue pasando. Es algo que no se va a acabar porque la gente tiene sus pensamientos: “Que sos hombre”, “que no naciste mujer”... Pero bueno, también es mucha gente de antes realmente, que igual no se justifica. Pero es gente que no abre su cabeza y no ve más allá de que todos somos personas y todos merecemos amar, disfrutar y vivir la vida, obviamente.
—¿Sentiste en algún momento esa presión por estar teniendo que salir a responder o aclarar lo que te dicen sobre tu identidad?
—Siento que también la gente tiene que empezar a mirar más lo que están haciendo ellos que lo que hacen los otros, porque si no pierden tiempo y no hacen nada ellos. Por ejemplo, en toda mi vida nunca me fijé qué hacía el otro. Siempre me enfoqué en lo que yo quería, dónde quería llegar y dónde quería estar. Entonces, por eso siento que pude dar un paso gigante en mi vida. Porque si vos te ponés a fijar en el resto, en la gente que te critica y opina de vos, es como: “Bueno, a ver, vos me criticás hace cinco años, me estás tirando hate. A ver, ¿qué hiciste en cinco años vos?”. Mi seguridad viene de verme al espejo y decir: "Soy lo que quiero ser".
—¿Trabajaste en la construcción de ese autoestima?
—Sí, yo creo que eso también se trabaja. Y sirve mucho estar rodeado de gente que realmente te quiera, te apoye y quiera lo mejor para vos. Es fundamental una buena compañía, amigos, familia. Porque también yo digo: la familia es la familia. Vos no elegís quién es tu familia, pero podés elegir con qué familia querés pasar el tiempo. Porque hay familiares y familiares. Que sean sangre no significa que te tengan que amar o querer, ni que vos tengas que estar obligado a compartir con esa familia. Todo mi entorno es familia. Mis amigos también son familia para mí porque yo los elijo. Elijo con quién compartir mi tiempo. Mi tiempo y mis privacidades son súper importantes y es algo que cuido muchísimo.
—En la casa de Gran Hermano contaste muy poco de tu intimidad, ¿ya lo habías decidido así antes de entrar?
—No quería que se sepa porque realmente no sentía que tenía gente real alrededor. Es gente que entra a competir. Siento que una vez que vos hablás algo en Gran Hermano, es como un pueblito chiquitito: en dos segundos se enteran todos porque uno lleva y trata de pinchar por ahí. Lo pueden usar en contra tuyo para el juego. Entonces decidí que las cosas privadas me las guardo para mí. Sí sé que a la gente le intriga mucho saber de mi vida, porque me fue pasando mientras iba creciendo más en redes.

—¿Qué cosas te preguntaban siempre en redes que no te animaste a contar en Gran Hermano?
—La gente quería saber siempre por qué mi papá no salía en una foto o por qué mi mamá un día no salía en una foto... por qué me iba de vacaciones con mi mamá y con mi papá no. Todo eso le interesaba saber y lo cuento por encima: mis papás están separados. Yo elegí vivir con mi padre y nada más. Entonces tampoco quería jugar a victimizarme en el reality con eso.
—¿En algún momento tuviste que sentarte con tu familia y contarles quién querías ser, lo que llaman el "salir del closet"?
— Realmente nunca hizo falta. Obviamente era ir hablando de a poco con ellos, pero no hizo falta formalizar nada, ni ninguna reunión familiar para hablar de ese tema. Era literal: “Lo que se ve no se pregunta”. Obviamente ese fue mi caso, sé que para otras personas no es así de simple, pero siento que depende mucho de cómo te criaste. Muchos padres tienen un concepto erróneo y tienen miedo en el fondo de lo que venga después. Muchos no entienden pero uno también tiene que irlos acompañando poco a poco, sobre todo dependiendo la edad de tus papás, de cómo se criaron y del lugar donde crecieron.
—¿En qué momento de tu vida decidiste hacer esa transición definitiva?
—Tenía 20 años. Ya tenía novio y siento que él me acompañó mucho en eso. Me acompañó en todo el proceso. Él me preguntaba qué quería para mi vida en un futuro. Entonces fue el que me acompañó a hacer el cambio de DNI y siento que también me impulsó en ese sentido, a tener confianza en mí.
—¿Qué impacto te generó ese cambio en el DNI?
—No podía creerlo. "Decía: 'Ahora sí soy Danelik'". Era el nombre que yo quería tener. Todos ya me conocían así, porque me hice conocida en redes hace bastante tiempo, pero me faltaba validarlo de alguna manera. Así que fue emocionante. Pensaba: "Oh my God. Es real".
Brian Sarmiento, el amor inesperado para Danelik que nació en "Gran Hermano"

Si hay algo que terminó sorprendiendo incluso a ella misma dentro de Gran Hermano fue el vínculo con Brian Sarmiento. Entre juegos, charlas y convivencia, la conexión se transformó en algo mucho más profundo. “Yo lo encaré”, admite entre risas al recordar cómo empezó la historia. Lo que más la atrapó fue su costado protector y compañero: “Con él me sentía muy cuidada”.
Ya afuera de la casa, el sentimiento parece haberse intensificado. Danelik confiesa que extraña mucho al exfutbolista y que incluso hubo noches en las que sintió ganas de llorar pensando en él. Aunque todavía no quieren ponerle un título a la relación, asegura que está “100% entregada”.
“Quiero conocerlo más en profundidad, con sus defectos y virtudes. Si podemos acompañarnos mutuamente, siento que podría durar mucho tiempo”, reflexiona con una mezcla de ilusión y cautela.
—Cuando Brian estuvo acá dijo que vos lo encaraste, ¿Confirmás o desmentís su versión?
—Sí, yo lo encaré (risas). No me acordaba lo que había pasado, porque pasaron un montón de cosas en estos tres meses y no tenía la secuencia de cómo realmente había sido, pero sí, fui yo. Fue medio en juego igual esa primera charla, fue todo en juego al principio. Realmente no sé qué buscaba, pero terminé atrapada.
—¿Qué fue lo que más te atrapó de Brian?
—Su forma de ser. Siento que es muy compañero, muy carismático. Eso fue lo que me llamó la atención de él y que lo vi muy protector conmigo. Me sentía muy protegida con él. Tiene una energía muy, muy linda. Al menos conmigo en la casa fue un rey realmente, o sea, no le veía nada malo. Me encantaba todo de él.
—¿Lo extrañás?
—Estoy ya loca por verlo. Imaginate que anoche estaba hablando con un amigo y le digo: “Ay, anoche extrañaba a Brian”. Hacía mucho frío y quería llorar, porque me sentía sola. Quería estar con él, pero bueno, él está ahí en la casa dándolo todo. Y mi tía justo me manda una foto de él durmiendo y me contó que él estuvo también bajón de energía. Entonces siento que de alguna manera estamos muy conectados.

El reencuentro a solas y la intimidad de la primera noche sin cámaras
—¿Qué pasó cuando se vieron fuera de la casa a solas por primera vez?
—Fue muy lindo, la verdad. Te puedo decir que fue una linda y agitada juntada (risas). Fue mejor de lo que yo esperaba. También hablamos mucho, porque al final estar afuera es volver a conocernos, conocernos de verdad. Hablamos muchas cosas personales y todo terminó con un cierre de amor y champagne.
—¿Ya hay título de novios o es muy pronto?
—No, todavía no tuvimos tiempo de hablar esas cosas. Realmente siento que nos vamos a querer conocer mucho más para recién ponernos un título, pero hasta ahora yo solamente quiero estar con él y quiero conocerlo a él, y es también lo que él me dijo que quiere conmigo.
—Claro, querés ir despacio.
—Siento que si es de su lado, él ya me pone el anillo directamente (risas), pero a mí me gusta ir un poco más despacio. Estoy 100% entregada a él, quiero estar con él, pero para ponerle un título siento que nos tenemos que conocer más en profundidad porque es muy pronto. Me gustaría conocerlo mucho más en lo privado, con todos sus defectos y virtudes, para ver si es que nos podemos acompañar en la vida, porque más que nada ponerse un título es también poder acompañarse el uno al otro, sin sentir que somos una molestia. Entonces, nada, si nos acompañamos mutuamente, siento que podría durar por mucho tiempo nuestra relación.
Fotos: Ramiro Palais
Maquillaje y pelo: Nahuel Puentes por Estudio Sebastián Correa
Mirá También

