Tras su salida de Gran Hermano, Eduardo Carrera volvió a quedar en el centro de la escena. A los 57 años, el ex participante del reality atraviesa un momento de gran exposición pública, impulsado por su regreso a la casa más famosa del país y por el interés que despertaron distintos aspectos de su vida personal. Entre ellos, el particular vínculo que construyó con Sol Abraham durante la convivencia.
Aunque durante su paso por el programa muchos espectadores interpretaron que estaba enamorado de la participante, Carrera asegura que la situación fue bastante más compleja. Si bien reconoce que le parece una mujer atractiva y que entre ambos existió una marcada complicidad dentro de la casa, descarta que se haya tratado de un enamoramiento profundo.
En diálogo con GENTE, el ex Gran Hermano recordó los constantes juegos y bromas que compartían durante el reality, pero también admitió que algunas actitudes de Sol despertaron interrogantes en él. Según relató, hubo gestos de cercanía que le resultaron difíciles de interpretar y que alimentaron las especulaciones sobre la naturaleza de la relación.

Lejos de mostrarse molesto por los comentarios que circularon en redes sociales, Carrera habló del tema con humor e incluso confesó que, si tuviera la oportunidad de regresar nuevamente al programa, una de sus estrategias de juego estaría vinculada justamente a Sol. Entre risas, aseguró que todavía siente curiosidad por algunas situaciones que quedaron sin respuesta.
Mientras proyecta nuevos desafíos laborales y disfruta de la popularidad que recuperó tras el reality, Eduardo reconoce que su historia con Sol quedó abierta. Sin definirla como una cuenta pendiente sentimental, admite que aún le gustaría entender qué había detrás de ciertos gestos que compartieron durante la convivencia.
—Contaste que ni siquiera tenías Instagram antes de entrar.
—No. No tenía redes sociales.
—¿Cómo se vive en la era actual sin redes?
—Tiene un pro y un contra. Yo puedo ir en un colectivo mirando la gente, mirando las ventanas, mirando quién pasa. No sé si será importante o no, pero me parece importante. Veo a mucha gente todo el día con el teléfono y siento que la vida pasa sin que se den cuenta. Ahora tengo que adaptarme porque antes tenía 88 seguidores y ahora tengo 60 mil. Entiendo que es una herramienta de trabajo. Pero me cuesta. Todavía no sé grabarme bien (risas). No sé cómo poner el teléfono. Me sigue costando.

—¿Cómo fue volver a entrar a la casa más de veinte años después?
—La experiencia fue mucho más intensa que la primera. Yo creí que nada iba a superar a Gran Hermano 2003, pero ahora me doy cuenta de que esto fue superior. Había mucha más intensidad, muchas más personas, nominaciones todas las semanas. Creo que no va a existir otro Gran Hermano como éste.
—¿Y qué cambió en vos desde aquel Eduardo de 2003?
—El aplomo. No es lo mismo tener 30 años que tener 57. Si no aprendí algo de la vida en todo este tiempo estaría fallando. Hoy estoy contento. Con muchas ganas de trabajar. Con ganas de volver a lo que me gustaba y con las expectativas intactas de hacer algo importante.
—¿Te gustaría volver a entrar a la casa?
—Sí, tengo ganas de volver a entrar seguramente y espero volver a entrar porque creo que puedo volver a entrar. Y aparte, viendo que están Sol y Cinzia dentro, obviamente que mi jugada sería entrar para estar con Ema. Y lo más importante: hacerle creer a Sol que estoy con ella y nominarla.
—¿Vengarte?
—Sí, porque aparte me dijo: "Hagamos algo". Y me dejó plantado.
—Hay mucha gente que creyó que estabas enamorado de Sol.
—A ver... es linda, es preciosa. Estábamos todo el día juntos, pero no es enamoramiento profundo.

—¿Pero te gusta?
—Sí, es linda. Por supuesto. Me gusta, me gusta. Pero de ahí a que pueda pasar algo... Siempre me cargaba. Me decía "viejo verde", me tiraba de todo. Pero también había cosas que hacía que me llamaban la atención. No sé si ustedes veían cómo me abrazaba y me hacía cosas que no puedo decir acá. Me agarraba de espalda, me tomaba de las manos de una forma que yo decía: "Esto no puede ser real". Porque hay formas de agarrarte la mano y hay formas en las que vos decís: "Acá está pasando algo". Y yo la miraba y decía: "¿Qué pasa acá?".
—Eso se lo tendrás que preguntar cuando salga de la casa.
—Sí, ya hablamos una vez, pero justo volvió a entrar a Gran Hermano. (Risas).
—¿Te quedó una cuenta pendiente con ella?
—Puede ser. Lo que sí sé es que si vuelvo a entrar, voy a jugar. Y voy a jugar fuerte.
Fotos: Candela Petech.
Maquillaje y pelo: Nahuel Puentes por Sebastián Correa Estudio.
Traje: Dilect Martinez

