La boda musulmana de Sharif Shaban, el hijo menor de Gabriela Arias Uriburu, no solo estuvo cargada de emoción y significado familiar. También dejó ver el cuidado con el que la escritora y activista pensó cada detalle de su presencia en Jordania, donde participó de los distintos rituales y celebraciones que marcaron la unión con su nuera Farah.
Lejos de elegir sus estilismos únicamente por una cuestión estética, Gabriela construyó dos looks con una premisa clara: respetar la cultura, las tradiciones y el contexto de una ceremonia atravesada por costumbres distintas a las occidentales.
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Primero asistió a la firma oficial ante un juez musulmán en la casa de la familia de la novia, uno de los momentos centrales del casamiento islámico. Más tarde participó de un sofisticado cóctel que celebró las raíces circasianas de la familia de Farah, con música, bailes tradicionales y una fuerte impronta cultural.
El look para la ceremonia religiosa: discreción, sobriedad y respeto
Para la instancia más formal y protocolar del día, Gabriela Arias Uriburu apostó por un conjunto íntegramente en blanco compuesto por una camisa color hueso de mangas largas con un delicado estampado de lunares y un lazo al cuello, combinada con un pantalón palazzo de corte amplio y líneas relajadas.

El estilismo se completó con sandalias negras minimalistas y un clutch negro texturado que aportó contraste sin romper la armonía general del outfit.
Desde una mirada de moda, el conjunto transmite elegancia silenciosa. No hay excesos, brillos ni elementos que busquen protagonismo. La silueta fluida, la paleta neutra y la ausencia de estridencias responden exactamente al objetivo que la propia Gabriela explicó en sus redes sociales.

"Ayer fue el casamiento musulmán. Elegí este conjunto por la seriedad de estar como mujer madre occidental frente al juez musulmán", escribió.
Acto seguido, la activista también aclaró por qué decidió vestir de blanco, un color que en muchas culturas occidentales suele reservarse exclusivamente para la novia. "Hay que tener cuidado de imponer interpretaciones occidentales frente a otra cultura y religión. Mirar, observar, aprender", reflexionó.
El resultado fue un look sofisticado, sereno y profundamente coherente con el momento que estaba viviendo: el encuentro entre dos familias, dos culturas y dos tradiciones.
El simbólico vestido color maíz que iluminó la celebración nocturna
Para el cóctel de la noche, Gabriela cambió completamente el registro sin perder la elegancia. Eligió un vestido largo plisado en tono maíz, una de las tonalidades protagonistas de la temporada por su capacidad de aportar calidez y sofisticación al mismo tiempo.

La pieza, de finos breteles y caída fluida, se destaca por su trabajo de plisados verticales, que generan movimiento y estilizan la figura. El diseño combina sencillez estructural con un fuerte impacto visual gracias a la riqueza del color y la textura.
Acompañó el vestido con maxi aros geométricos dorados y un anillo a tono, logrando un equilibrio entre modernidad y glamour relajado.

Detrás de la elección también hubo una carga emocional especial. "Mi hijo Karim cuando lo vio me dijo: 'Mamá, es el color ideal'. Color maíz, color de nuestra tierra", contó emocionada.
El vestido no solo aportó luminosidad a la celebración, sino que funcionó como un guiño simbólico a sus raíces y a la historia familiar que la acompañó hasta este momento tan significativo.
Dos estilismos, una misma filosofía
En ambas propuestas aparece un denominador común: la búsqueda de coherencia. La propia Gabriela reveló que dedicó semanas a preparar este viaje junto a Paula Gabriela Wassner, teniendo en cuenta la importancia emocional del acontecimiento.
"Paula Gabriela Wassner me ayudó a armar todos los equipos! No saben lo que fueron las semanas anteriores antes de viajar…. Un literal estrés", contó la escritora y activista.
Y explicó, sobre las premisas que predominaron en sus estilismos: "Por todo lo que significaba este viaje: la presentación de la madre a la familia de Farah, estar adecuada al ser la mamá de novio, y en medio de una situación muy caótica mundial… la guerra… Por eso también la moderación y el respeto por momentos tan difíciles que se están viviendo. Coherencia, armonía, simpleza y elegancia".

