Luciana Salazar y Matilda Salazar volvieron a convertirse en protagonistas de las redes sociales gracias a una nueva aparición conjunta. Madre e hija, que en más de una oportunidad se hicieron virales por sus estilismos "mini me", esta vez apostaron por una misma inspiración estética sin necesidad de vestir exactamente iguales: el estilo oficinista o corporate core, una de las corrientes que continúa dominando la moda actual.
Con una marcada diferencia generacional, ambas reinterpretaron el concepto ejecutivo desde sus propios códigos, dando lugar a una postal tan llamativa como sofisticada.
Las claves del estilo oficinista de Luciana y Matilda Salazar
El look de Luciana Salazar: sastrería sensual y medias fantasía
La modelo eligió un conjunto de dos piezas en azul acero compuesto por una minifalda estructurada y una chaqueta cropped de hombros marcados y escote profundo, una silueta que remite a la tendencia del power dressing de los años 80, pero actualizada con una impronta más sensual.

Completó el estilismo con medias de encaje en color bordó, una de las microtendencias más fuertes de la temporada, stilettos acharolados en el mismo tono y una mini cartera acolchada de Chanel azul. La combinación de azul y vino tinto también se instaló como una de las duplas cromáticas más sofisticadas del invierno 2026.
Matilda Salazar y la versión infantil del corporate core
Por su parte, Matilda llevó una propuesta inspirada en los uniformes escolares británicos y en la estética preppy. Lució una camisa blanca, corbata bordó, blazer gris claro y una minifalda en tono borgoña, acompañada por ballerinas acharoladas con tira, otro calzado que vive un fuerte regreso esta temporada.

El conjunto combinó la formalidad del guardarropa ejecutivo con referencias colegiales, una mezcla que se convirtió en una de las microtendencias favoritas entre las nuevas generaciones.
El fenómeno mini me, una marca registrada de Luciana y Matilda Salazar
Si bien en esta ocasión no replicaron exactamente las mismas prendas, Luciana y Matilda mantuvieron intacto el espíritu coordinado que caracteriza a sus apariciones públicas. Ambas compartieron una misma narrativa estilística, basada en la sastrería, las siluetas estructuradas y una estética de oficina reinterpretada desde la moda.

Una vez más, madre e hija demostraron por qué sus producciones suelen volverse virales: más allá de las prendas, hacen del juego entre generaciones una verdadera declaración de estilo.


