Nacida en 2006, la primogénita de Dolores Trull y el empresario Alejandro Pueyrredón –el otro hijo se llama Félix– creció lejos de los flashes pero con los mismos códigos: moda, viajes y un instinto estético que su madre reconoce sin esfuerzo. Hoy cursa estudios superiores, recorre museos europeos y acumula un perfil de Instagram que dice más de lo que parece.
En sus feed, Cala Pueyrredón posa frente a una pieza de museo en París –ni sonríe para la cámara ni finge ignorarla–, con estilismos orgánicos –no necesita ningún estilista– y se muestra con soltura.
El parecido con la modelo ícono de los '90 es el dato obvio que es imposible de saltearse. Lo que resulta más interesante es ver cómo la joven de 18 años que emerge de su perfil discreto y low profile parece estar construyendo una estética propia.

La hija que creció entre pasarelas pero no se subió a ninguna oficialmente
Dolores Trull supo desde los 15 años lo que era desfilar para Versace, Chanel y Fendi. Cuando eligió retirarse, a principios de los 2000, lo hizo con la misma decisión con la que había entrado: sin medias tintas y sin nostalgia pública. Se casó con Alejandro Pueyrredón, especialista en inversiones, en una ceremonia íntima en Buenos Aires en 2004. Dos años después llegó Cala. En 2010, Félix completó la familia.

El entorno fue de pasarelas, pero la fama no la obnubiló. Dolores lo eligió así y Cala parece haberlo incorporado como un valor propio. En su cuenta de Instagram alterna postales de viajes, postales en museos, outfits negligé que no piden legitimación, looks de salidas con amigas y degustaciones en ciudades europeas que podrían ser París, Florencia o Amsterdam.

Europa, arte y el parecido que fue inevitable
Quienes la vieron a Cala junto a su madre en eventos coinciden en el mismo punto: el parecido con su madre es físico, pero también gestual. La misma forma de pararse, la misma economía de movimientos.

En los círculos de moda porteña, Cala empezó a aparecer junto a otras hijas de figuras del ambiente –como India Ortega y Sofía Solá, entre otras– en eventos que marcan el comienzo de algo, aunque ella todavía no haya dado señales de querer definirlo, al menos con oficialmente.

Eso sí, como buena nepobaby con estilo, sí coquetea con ser una IT girl: así se deja ver en sus redes en la primera fila de los desfiles, protagonizando acciones y probándose ropa en sus marcas alternativas favoritas, desde Es Gone a Tarlowski jeans.

Dolores, por su parte, encontró su propio nuevo capítulo lejos de las pasarelas: diseña joyas, tiene su local en la Galería Promenade y llega al MALBA como fotógrafa. En José Ignacio, casi como en todos los veranos, las imágenes de familia mostraron a los cuatro –Dolores, Alejandro, Cala y Félix– disfrutando en familia.

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