Cuál es el gran objetivo que tiene Eduardo Carrera tras salir de Gran Hermano: "Me equivoqué, pero creo que ahora hay una oportunidad desde el amor" – GENTE Online
 

Cuál es el gran objetivo que tiene Eduardo Carrera tras salir de Gran Hermano: "Me equivoqué, pero creo que ahora hay una oportunidad desde el amor"

En una entrevista íntima con GENTE, el actor habla del impacto que le provocó volver a verse expuesto públicamente.

Para Eduardo Carrera, su reciente paso por la casa de Gran Hermano (Telefe) no sólo significó volver a exponerse frente al público después de años de bajo perfil. También implicó reencontrarse con una de las heridas más profundas de su vida personal.

Mientras transitaba la experiencia del reality por segunda ocasión (la primera fue en el 2003), afuera volvía a instalarse públicamente la polémica por la hija de 21 años con la que nunca logró construir un vínculo. Al salir, se encontró con fuertes acusaciones en su contra, repercusiones y una realidad que lo obligó a enfrentar nuevamente aquello que durante años cargó como una deuda pendiente.

Lejos de buscar explicaciones o excusas, el ex participante asegura en una entrevista con GENTE que hoy prefiere hablar desde la aceptación. Reconoce errores, admite arrepentimientos y sostiene que ya no busca justificar decisiones del pasado.

Eduardo Carrera habló con GENTE sobre la relación con su hija Mía, los errores que reconoce como padre y el deseo de que sus dos hijos puedan conocerse.

A los 57 años, asegura que hay algo que lo desvela mucho más que la posibilidad de volver a trabajar en televisión, hacer ficción o aprovechar la popularidad que recuperó gracias al reality. Su principal deseo pasa por otro lado: lograr que Mía y Martino, sus dos hijos, puedan conocerse.

Eduardo Carrera y su hija no reconocida

—Cuando entraste a este Gran Hermano, ¿sabías que iba a explotar nuevamente toda esta polémica alrededor de tu rol de padre?

—Sabía, por eso yo no quería entrar. También estaba tan sujeto a eso que cuando veía los 'Congelados' y el 'Derecho a réplica' en el reality, preguntaba cómo eran. Preguntaba: "¿Pero cómo es? ¿Te aparece un holograma?". Y Manu me decía: "No, es una persona igual delante tuyo". Y yo pensaba: "Me van a poner a mi hija, me van a hacer esto porque sé que va a garpar".

—Pero no hablaste de esto dentro de la casa.

—No, nunca. Pero bueno, ahora por lo menos ya puedo decir que creo que puedo construir algo. Ya estoy en contacto de alguna forma. Por lo menos le pude escribir a la madre para ver si de alguna forma el punto inicial puede ser Martino con Mía (sus hijos). Y yo entender y comprender, como entendí desde siempre, que fue un error. Que no tengo que justificarme más en los medios. Que no pude económicamente y que tampoco pude en una mediación. Entender que los chicos... el dolor de los chicos no se justifica, se acepta.

Tras su salida de Gran Hermano, Carrera se refirió al vínculo que nunca logró construir con su hija y aseguró que está dispuesto a aceptar cualquier decisión que ella tome.

—Cuando saliste y viste a tu hija hablando públicamente sobre este tema, ¿qué sentiste?

—No la vi directamente. Fue en el programa de Vero Lozano que me la mostraron. Y fue un impacto tremendo. Tremendo.

—¿Pudiste hablar con ella fuera de cámara?

—No. Le escribí también para que sepa. No sé si decir fríamente, pero no sabía qué escribir. Entonces fue algo como: "Hola, ¿cómo estás? Espero que estés bien".

—¿Le pediste perdón?

—No, porque todo eso por Instagram, no da... no tengo ni siquiera su teléfono. Entonces para decir algo así, prefiero esperar. Cuando quiera y cuando ella lo necesite, yo estoy recontra dispuesto. Pero no puedo hablar de una cosa tan delicada y después escribir un poema por Instagram. Tengo que ser contundente, escuchar primero y ahí hablar. Ahora lo que puedo hacer y lo que quiero es unir a Martino con ella desde el principio. Y si ella me abre una puerta para hablar, bienvenido sea. Si me pide distancia, bienvenido sea también. Voy a aceptar todas las condiciones.

El ex participante de Gran Hermano confesó que hoy su mayor preocupación no pasa por la fama ni el trabajo, sino por sanar una deuda personal que arrastra desde hace años.

—Entiendo.

—Porque tampoco quiero escribirle a Mía para yo perdonarme y sentirme mejor yo. Lo importante es que ella pueda sanar. Eso es lo que tengo que lograr. Que ella sane. Y si me abre la puerta para hablar con ella, bienvenido sea.

—¿Qué reflexión hacés como papá sobre todo este tiempo sin buscarla? ¿Te arrepentís?

—De todo. Me arrepiento de todo, de todo. Uno quiere echar el tiempo atrás, pero ya no hay tiempo atrás. Ahora es: "¿Qué hacés con todo esto?". ¿Qué hacés con todo esto que te vieron en televisión? ¿Qué hacés con la popularidad que tenés? ¿Cómo la vas a transitar? Bueno, dando la cara. Aceptando el error. Saliendo a decir que me equivoqué, que no hay justificación alguna. Por más que no pude verla y por más que haya circunstancias. No hay justificación. Ahora, sí creo que hay una oportunidad desde el amor. Desde el amor de mi hijo y desde el amor de hermanos que pueden tener ellos dos.

Su sueño de unir a sus dos hijos: "Tengo que lograr que se conozcan"

—¿Cuántos años tiene tu hijo?

—14.

—¿Y qué te dice él sobre toda esta situación?

—Él siempre supo de ella, siempre le conté todo. Ahora está un poco abrumado con todo esto. Ya sabía todo, pero en el colegio los chicos son crueles a veces. Hay crueldad. El bullying existe. Por más que ahora lo queramos mimetizar de otra forma, el bullying existe. Yo sé que en el fondo está perturbado por esto. Por eso trato de estar todos los días con él. Pero también me dijo que le gustaría conocerla. Y a mí eso me encanta porque tiene una hermana. Tengo que lograr que se conozcan. Y lo mismo de siempre: los hijos no justifican. Solamente se acepta el dolor de los hijos.

“Los hijos no justifican. Solamente se acepta el dolor de los hijos”, reflexiona Eduardo Carrera al hablar de una de las heridas más profundas de su vida.

—Dijiste que incluso te cuesta dormir pensando en esta posibilidad.

—Así es. No puedo dormir bien. No podía dormir bien tampoco en la casa. Entiendo ahora que muchas veces me quedaba dormido en las reposeras porque me acostaba tipo cinco de la mañana y a las nueve me levantaba. Pero había algo más. Había momentos del día donde necesitaba salir mentalmente de la casa. Porque es las 24 horas el juego, las estrategias, las conversaciones. Entonces me iba afuera. Había unos chicos jugando a la pelota y yo me imaginaba jugando con ellos. Me desprendía un poco de todo eso porque si no era imposible.

La profunda depresión que sufrió después de la fama por GH 2003: "Viví una oscuridad absoluta"

Después de tu primera salida de Gran Hermano, ¿cómo siguió tu vida?

—Hice telenovelas, teatro. Trabajé mucho. Pero después tuve una profundísima depresión. Una oscuridad absoluta. Justamente por este mismo tema que no podía resolver. Y como no podía resolverlo, todo lo bueno que me pasaba dejé de verlo. Caminaba. Caminaba muchísimo. Entrenaba y me iba caminando hasta Palermo, hasta el lago o hasta el río. Me quedaba ahí hasta que se hiciera de noche y después volvía para mi casa. Y encima la persona que me crió, que fue mi tía, empezó a no reconocerme por la enfermedad que tenía. Había momentos en que me decía: "¿Quién es usted?". Y yo no estaba atento a lo que me pasaba a mí.

—¿Cómo transitaste esa depresión?

—Hacía terapia. Caminaba muchísimo. Trataba de entender qué me pasó. Pero también estaba acompañado por el dolor de no haberme hecho cargo como correspondía de la hija que tuve. Y creo que si de algo me sirve este Gran Hermano, más allá de que me pueda levantar para hacer algo en teatro, televisión o ficción, es unir a mi hijo actual con Mía. Eso sería para mí lo más importante.

El ex GH recordó la profunda depresión que atravesó tras la fama y reveló cómo la culpa por su historia familiar marcó gran parte de su vida adulta.

—Después de Gran Hermano hiciste ficción, teatro y hasta trabajaste en Ecuador. ¿Cómo se dio esa oportunidad?

—Creo que estaban armando un Gran Hermano en Ecuador y no tenían la estructura para hacerlo. Vienen a grabar acá y había un productor que me vio. Me dijo: "Yo a ti te voy a llevar a Ecuador a hacer novelas". Y así fue.

—¿Cuánto tiempo viviste allá?

—Un año y medio. Pero, en esa época Gran Hermano era una mala palabra para muchos dentro del ambiente artístico. Era muy difícil. Te encasillaban. Yo escuchaba comentarios. Entrabas a determinados lugares y había silencio. Sentías que te miraban distinto. Por eso siempre voy a agradecerle mucho a Verónica Lozano. Fue una de las personas que más me ayudó cuando empecé a trabajar en Pol-ka. Me incluía y me hacía sentir parte.

La vida lejos de las redes sociales y la vuelta a la exposición con GH

—Contaste que ni siquiera tenías Instagram antes de entrar.

—No. No tenía redes sociales.

—¿Cómo se vive en la era actual sin redes?

—Tiene un pro y un contra. Yo puedo ir en un colectivo mirando la gente, mirando las ventanas, mirando quién pasa. No sé si será importante o no, pero me parece importante. Veo a mucha gente todo el día con el teléfono y siento que la vida pasa sin que se den cuenta. Ahora tengo que adaptarme porque antes tenía 88 seguidores y ahora tengo 60 mil. Entiendo que es una herramienta de trabajo. Pero me cuesta. Todavía no sé grabarme bien (risas). No sé cómo poner el teléfono. Me sigue costando.

Además de referirse a su situación familiar, el ex participante repasó su paso por Gran Hermano, su regreso a la exposición pública y sus proyectos para el futuro.

—¿Cómo fue volver a entrar a la casa más de veinte años después?

—La experiencia fue mucho más intensa que la primera. Yo creí que nada iba a superar a Gran Hermano 2003, pero ahora me doy cuenta de que esto fue superior. Había mucha más intensidad, muchas más personas, nominaciones todas las semanas. Creo que no va a existir otro Gran Hermano como éste.

—¿Y qué cambió en vos desde aquel Eduardo de 2003?

—El aplomo. No es lo mismo tener 30 años que tener 57. Si no aprendí algo de la vida en todo este tiempo estaría fallando. Hoy estoy contento. Con muchas ganas de trabajar. Con ganas de volver a lo que me gustaba y con las expectativas intactas de hacer algo importante.

Su inesperada confesión sobre Sol Abraham

—¿Te gustaría volver a entrar a la casa?

—Sí, tengo ganas de volver a entrar seguramente y espero volver a entrar porque creo que puedo volver a entrar. Y aparte, viendo que están Sol y Cinzia dentro, obviamente que mi jugada sería entrar para estar con Ema. Y lo más importante: hacerle creer a Sol que estoy con ella y nominarla.

—¿Vengarte?

—Sí, porque aparte me dijo: "Hagamos algo". Y me dejó plantado.

—Hay mucha gente que creyó que estabas enamorado de Sol.

—A ver... es linda, es preciosa. Estamos todo el día juntos, pero no es enamoramiento profundo.

Eduardo Carrera sorprendió al hablar de su vínculo con Sol Abraham, admitió que le parece atractiva y recordó los momentos de complicidad que compartieron dentro de la casa de Gran Hermano.

—¿Pero te gusta?.

—Sí, es linda. Por supuesto. Me gusta, me gusta. Pero de ahí a que pueda pasar algo... Siempre me cargaba. Me decía "viejo verde", me tiraba de todo. Pero también había cosas que hacía que me llamaban la atención. No sé si ustedes veían cómo me abrazaba y me hacía cosas que no puedo decir acá. Me agarraba de espalda, me tomaba de las manos de una forma que yo decía: "Esto no puede ser real". Porque hay formas de agarrarte la mano y hay formas en las que vos decís: "Acá está pasando algo". Y yo la miraba y decía: "¿Qué pasa acá?".

—Eso se lo tendrás que preguntar cuando salga de la casa.

—Sí, ya hablamos una vez, pero justo volvió a entrar a Gran Hermano. (Risas).

—¿Te quedó una cuenta pendiente con ella?

—Puede ser. Lo que sí sé es que si vuelvo a entrar, voy a jugar. Y voy a jugar fuerte.

Fotos: Candela Petech.
Maquillaje y pelo: Nahuel Puentes por Sebastián Correa Estudio.



 
 

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