"Fue el hombre que mejor me besó en mi vida": la confesión de Susana Giménez que guarda el archivo de GENTE – GENTE Online
 

"Fue el hombre que mejor me besó en mi vida": la confesión de Susana Giménez que guarda el archivo de GENTE

Con lujo de detalles, la diva le puso nombre y apellido al artista que le dio los besos más apasionados de su historia. Además, confesó, que "fue imposible no enamorarse de él".
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A sus 82 años, Susana Giménez puede mirar hacia atrás y confirmar que tuvo la vida que quiso. Fama internacional, el amor del público y una lista de parejas tan intensas que acapararon las portadas de todas las revistas del país. Pero en medio de esa vida de película, hubo un hombre que dejó una marca imborrable en sus labios y en su corazón.

Para encontrar esta joya periodística hay que viajar en el tiempo directo al año 1975, cuando dos de las figuras más magnéticas del país se cruzaron en un set de grabación.

El rodaje donde la ficción fue superada por el deseo

El escenario de este explosivo encuentro fue la filmación de Tú me enloqueces. Un proyecto muy especial, ya que fue la única película en la que ambos compartieron pantalla. Y quien convocó a Susana para este desafío no fue un actor más: él mismo ejercía como protagonista, productor y director del film. El guión, además, parecía escrito a medida para jugar con fuego: debían interpretarse a sí mismos, una vedette y un exitoso cantante que se enamoraban perdidamente en la vida real mientras transcurría la ficción.

El hombre en cuestión no era otro que Roberto Sánchez, el mítico y eterno Sandro.

Una "pareja explosiva": así definían las crónicas de la época a los protagonistas de Tú me enloqueces.

Por aquel entonces, la situación sentimental de ambos era un verdadero polvorín. A mediados de los 70, Susana vivía un volcánico amor a cara descubierta con el boxeador Carlos Monzón. El Gitano, por su parte, ya residía en su flamante casona de Banfield junto a su madre, Nina, y mantenía oculta su relación con Julia Adela Visciani. Sin embargo, bastó que Sandro y Susana pisaran el mismo set para que la química estallara y las versiones de un romance secreto acapararan la atención de toda la prensa.

"Era fabuloso besar esa boca"

Años más tarde, recordando aquellas épocas con GENTE, la diva se animó a derribar el misterio y confesó lo que realmente pasaba cuando las cámaras se encendían y la pasión tomaba el control.

"Recuerdo sus besos, increíble... Él era el actor principal, claro, pero como director tenía que marcar el corte. Y nosotros nos estábamos matando y nadie decía: ¡Corten!", reveló Susana con total sinceridad sobre la intensidad de las escenas que compartían. Incluso, durante una visita del cantante a su living televisivo, ella se lo recordó entre carcajadas: "Te maté a besos en aquellos tiempos". “¿Y yo, qué?”, remató él.

Juntos, y sin esquivar sus miradas, así se mostraron una y mil veces la diva y el eterno galán.

Años más tarde, lejos de esquivar el tema, la conductora dejó para el archivo de GENTE una de las frases más contundentes de su vida amorosa: "Era fabuloso besar esa boca. Fue el hombre que mejor me besó en mi vida".

Además, sobre esa atracción irresistible que traspasaba la pantalla, Susana admitió: "Por supuesto que hubo fuego. ¿Cómo no enamorarse de él? Imposible... Era el hombre más espléndido, más sexy. Pero aclaro: ¡no pasó nada más!".

Un amor transformado en una amistad incondicional

Aunque el enigma de si fueron amantes a escondidas quedará para siempre en el imaginario de quienes los vieron en la ficción, lo cierto es que Susana y Roberto construyeron una amistad inquebrantable que duró décadas. Esa relación estuvo siempre atravesada por una profunda admiración. De hecho, la diva confesó que antes de conocerlo era una fanática más de sus canciones de amor.

A mediados de los 70’, y luego del éxito de la película en la que actuaron juntos, surgieron versiones de romance.

Esa devoción se mantuvo intacta con los años: si bien aclaró que nunca pisó su mítica casona de Banfield, Susana era una espectadora de lujo en todos sus shows, no sólo por cumplir con la invitación, sino porque su talento la cautivaba por completo.

Sandro, por su parte, le demostraba su cariño con gestos de auténtico galán. Además de sorprenderla con llamadas telefónicas en vivo durante su programa -donde ella lo recibía al grito de "¡Robert de mi corazón! El más lindo del mundo"-, el cantante instauró una tradición imborrable: desde 1987, año tras año, le enviaba un ramo de rosas rojas y una botella de champagne Dom Pérignon para cada arranque de temporada.

Durante un recordado sketch navideño, Sandro volvió a besar a Susana frente a las cámaras.

Cuando el ídolo falleció un 4 de enero, el dolor de Susana fue desgarrador, y lo despidió entre lágrimas, desde el alma y sin marketing para las cámaras. "Lo adoré con toda mi alma. Además de ser mi amigo y mi compañero de trabajo, fue mi ídolo y lo será siempre. Después de Gardel, no creo que haya otro tan grande. ¡Fue el mejor!", proclamó en aquel triste adiós.

Pero más allá de las lágrimas, para mantener vivo a su eterno "Robert", la diva prefirió atesorar una imagen cotidiana que define a la perfección la complicidad que los unía: "lo recuerdo comiendo, sonriente, una ensalada de frutillas y lechuga en El Hueso Perdido, el restaurante de Olivos de moda en los años 70, donde almorzábamos muchas veces en los altos de filmación de la película". Un recuerdo imborrable del hombre que, además de ser una leyenda de la música, supo ser el dueño de sus mejores besos.

Fotos: Archivo GENTE ([email protected])
Jefa de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)
Idea, búsqueda y digitalización: Gustavo Ramírez



 
 

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