Muy lejos de sentir el peso de ser parte de la realeza del espectáculo argentino –sus padres son Araceli González y Adrián Suar–, Toto Kirzner (28) ha sabido construir un camino propio, sumamente versátil y guiado puramente por la pasión. Ya lo dijo muy clarito en otros momentos: "Es como que todos los días me levante y reniegue con que el cielo es azul".
Hoy su agenda explota: brilla todas las mañanas en el streaming de Olga (Sería increíble), protagoniza la obra de teatro independiente Persona en la sala Caras y Caretas, viaja por el país filmando documentales de animales para su canal de YouTube, Mr Salvaje, y acaba de estrenar la comedia coral Con la nuestra en el Paseo La Plata, bajo la dirección de Peto Menahem.
En medio de este torbellino de proyectos, nos sentamos a charlar con él. El alivio en su rostro es evidente tras el "bautismo de fuego" del nuevo estreno teatral que protagoniza con un elenco coral lleno de nombres. Con el humor y frescura que lo caracterizan, nos confiesa que el debut con público real –esa gente que "pone la guita" y su valioso tiempo para distraerse– fue un éxito rotundo. "Tuvimos un estreno soñado y ahora que ya tenemos una base bastante alta, de ahí todo para arriba", asegura con la convicción de quien sabe que lo mejor está por venir.

El juego de actuar desde la infancia y un espía ruso suelto (y elogiado)
Para Toto, subirse al escenario no es una moda ni una obligación heredada; es una necesidad vital. Él mismo relata que el teatro es lo que prioriza siempre, por encima de cualquier otra propuesta o compromiso.
–¿Qué es lo que más disfrutás de estar arriba del escenario?
–Me gusta lo recíproco que sucede. Me gusta lo que sucede cuando la gente está atenta a vos y viceversa lo que vos generás en la gente. Es algo de toda la vida, literal. A los cuatro, cinco o seis años, lo que hacía los domingos era decirle a mi familia que viniera un momento; ponía una película de fondo, me paraba frente a la tele e imitaba lo que estaba pasando. Esa relación entre intérprete y público me pasó de manera inconsciente. Es un deseo y simplemente estoy plasmando lo que amo hacer. Si no lo hago, me muero, básicamente.
En Con la nuestra –junto a Gloria Carrá, Jorgelina Aruzzi, Marcelo De Bellis, Rafael Ferro y Patricia Echegoyen– Toto se enfrenta a un desafío actoral completamente diferente, interpreta a un espía ruso. Aunque no habla el idioma fluido en escena, se preparó intensamente con Verónica, una especialista de un centro ruso-argentino que le enseñó pacientemente a "castellanizar" la fonética. El resultado fue tan efectivo que ya cosechó su primer y más divertido elogio.
–¿Cómo fue esa preparación para componer a un ruso?
–Básicamente fue juntarme con Verónica y leer mutuamente el guion. La tengo grabada, tengo horas de grabación.

–Un verdadero "Duolingo" de ella.
–Total, y es muy divertido jugar al estereotipo de un ruso espía por estar influenciado por las películas es algo que a mí puntualmente siempre me gustó hacer. Hacerlo en serio en un teatro profesional me parece superdivertido.
–Y la respuesta del público, ¿cómo viene siendo con este personaje tan particular?
–Buenísima. De hecho, este fin de semana vino Amelia, la hija de Gloria Carrá, con el novio de 16 o 17 años. El novio no me conocía y le preguntó a Amelia: "Che, ¿y el ruso de dónde es?". Que haya creído que yo era ruso de verdad es un relindo elogio, espectacular. Le dije a Amelia: "Me voy a mi casa feliz con este comentario".
A pesar de que admite que es inevitable sentir cierta inseguridad al dominar un lenguaje y una composición tan lejana a él, Toto está feliz con la recepción. Entre risas, aprovecha el espacio para hacer una divertida convocatoria: "Quiero que vengan rusos a la obra. Todavía no vino Verónica a chequear que esté todo bien; seguro va a querer ajustar algo, pero es muy amorosa".
Entre el streaming y el "under"
Pero la comedia coral no es su único frente teatral. En simultáneo, Toto protagoniza Persona, héroe latino, una obra independiente en la sala Caras y Caretas nacida del deseo mutuo de trabajar con dos dramaturgos de su misma generación (Federico Pezet y Eliane Rymberg). Enseguida el actor reflexiona sobre la difícil realidad del teatro nacional, señalando que aunque Argentina tiene una de las tres plazas teatrales más grandes del mundo y “el teatro es una estructura pesada en nuestra idiosincrasia”. Explica que “de cada cien obras, quizás solo doce cuentan con el privilegio de una base económica sólida; el resto se hace puramente por ‘amor al arte’”.

A esta intensa actividad sobre las tablas se le suma su rol diario en el canal de streaming Olga, un espacio que define como su “cable a tierra diario” y donde protagonizó excéntricas cancelaciones que quedaron en el pasado.
–¿Cómo te sentís en Olga y en este formato que no para de crecer?
–Muy bien, me divierte. A mí el híbrido de radio y streaming me gusta mucho. Para mí lo que estamos haciendo es radio. Tiene el plus visual, pero en esencia es radio. Y lo disfruto mucho.
En la intimidad, Toto nos confiesa que le encantaría en un futuro adentrarse en el streaming tradicional de manera independiente desde su casa. "Me recontra gustaría, tengo el sector en mi casa y solo me falta equiparlo". ¿Su idea? Formar una comunidad de "bichos raros" para hablar de sus grandes pasiones cotidianas: el cine y los animales.
"Mr. Salvaje": su cable a tierra entre jaguares y la naturaleza
Precisamente, su amor por el reino animal lo llevó a consolidar un proyecto del que se siente sumamente orgulloso: Mr. Salvaje, un ciclo documental federal en YouTube donde recorre parques nacionales registrando la biodiversidad y la fauna argentina. El proyecto ya cuenta con cinco exitosos episodios filmados en Corrientes, Puerto Madryn y Chaco, y Toto no oculta su emoción al hablar de eso.
–¿Qué es lo que más te apasiona de hacer estos documentales?
–Narrar y hacer documentales de animales es lo que siempre soñé, es lo que más me gusta sacando la actuación. Hay mucha gente que se rompe el lomo para cuidar nuestros parques nacionales y está bueno informar porque las historias son muy buenas.
–¿Cuál fue el animal que más te impactó ver de cerca?
–Fuimos al Impenetrable, en Chaco, nos metimos en lo profundo y pudimos ver un yaguareté en persona. ¡Es alucinante! Quedó grabado en el video y se nota mi cara de emoción total. También hay proyectos hermosos de preservación de fauna con la nutria gigante y el guanaco. De hecho, al video de Chaco le está yendo muy bien porque es una zona muy inhóspita y la gente desconocía las maravillas que hay ahí.

Por el momento, con la conducción diaria en Olga y las dos obras de teatro en cartel, Toto no tiene días libres para viajar. Sin embargo, proyecta un 2027 recargado para su faceta salvaje: "El año que viene espero seguir con eso y quizás de una manera más internacional". Y ante la pregunta de si le gustaría producir cine o teatro en el futuro, concluye con la mirada brillante del hacedor constante: "Quiero hacer cosas que me gusten a mí y poder mostrarlas". Versátil, apasionado y con los pies sobre la tierra, Toto demuestra que su historial lo escribe con luz y pulso propios.




















































