Alejandra Majluf revela la señal que recibió antes de entrar a Gran Hermano: “Por honrar el milagro, tenía que hacerlo” – GENTE Online
 

Alejandra Majluf revela la señal que recibió antes de entrar a Gran Hermano: “Por honrar el milagro, tenía que hacerlo”

La actriz estuvo más de una década alejada de la pantalla hasta que un llamado lo cambió todo. En diálogo con GENTE, recuerda sus años en España, sus grandes amores y el deseo de volver a encontrar un lugar donde mostrar su talento.
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Alejandra Majluf dejó hace apenas unos días la casa de Gran Hermano (Telefe), pero lejos de vivir su eliminación como una derrota, la actriz siente que acaba de cerrar un capítulo y abrir otro. Entró al reality sin conocer demasiado el formato, cuando ya había comenzado la temporada, rodeada de participantes mucho más jóvenes y con personajes que ya tenían una fuerte presencia dentro del juego. Aun así, decidió aceptar el desafío y descubrir qué podía pasar.

Su llegada tuvo, además, un componente que para ella fue casi mágico. Una semana antes de recibir el llamado de la producción, había pedido al cielo “visibilidad” y un trabajo que le permitiera volver a ocupar un lugar frente al público. Cuando sonó el teléfono, no dudó: interpretó aquella convocatoria como una señal y decidió honrar lo que considera un milagro. “Todo es un camino hacia algo”.

Durante su paso por la casa también volvió a encontrarse con una parte de su propia historia. Majluf es una sobreviviente de los 80's, como ella misma lo definió: una artista que trabajó en televisión, teatro y cine. Que compartió escenarios y momentos con figuras que hoy forman parte de la memoria cultural argentina. Con el tiempo, su exposición televisiva disminuyó, pero nunca dejó de trabajar ni de buscar nuevas formas de mantener viva su gran pasión.

Alejandra Majluf habló con GENTE después de su eliminación de Gran Hermano y aseguró que no se arrepiente de haber aceptado el desafío.

Tras salir de la casa de Gran Hermano, descubrió algo que la sorprendió profundamente: el público no la había olvidado. El cariño de quienes la reconocieron después de tantos años sin verla en pantalla funcionó como una confirmación de que aquella historia televisiva todavía estaba viva. Ahora, plena, soltera y con ganas de seguir creando, Majluf mira hacia adelante con una certeza: todavía tiene mucho para mostrar.

El "milagro" que llegó con Gran Hermano

—¿Qué te sedujo de la oportunidad de entrar a Gran Hermano? ¿Fue un sí inmediato?

—No fue inmediato. Pero, ¿sabés qué pasó? Sinceramente, yo pedí un milagro. Hice una constelación una semana antes y pedí visibilidad. El jueves a la noche fui a mirar a San Benito, que lo tengo al lado de Palermo, y le dije: “Vení, amigo, marido mío, que sos un santo, a ver si viene un trabajo ya, porque lo necesito”.

—¿Y qué pasó?

—Al día siguiente, a las 9.30 de la noche, sonó el teléfono y era de la producción para convocarme. Y dije: “Por honrar el milagro, yo esto tengo que hacerlo”. Porque todo es un camino hacia algo. Estuvo bueno también demostrarme a mí misma que yo podía estar ahí.

La actriz reconoció que entró a la casa sin conocer demasiado el formato y tuvo que aprender las reglas del juego sobre la marcha.

—¿Cómo fue entrar a Gran Hermano siendo una figura conocida?

—Tiene sus pros y sus contras. Hay toda una generación que no me conoce, que son los más jóvenes que por ahí no me vieron, mientras que están sus papás y hasta sus abuelos que me vieron desde hace muchos años. Lo raro fue que yo no conocía el formato, no conocía el juego y dije: “Lo voy a aprender”. Tenía muchas ganas de entrar.

Volver a pantalla después de 11 años

Antes de convertirse en participante de Gran Hermano, Alejandra Majluf ya tenía una extensa trayectoria en televisión, teatro y cine. Uno de sus últimos trabajos televisivos de mayor exposición fue Esperanza mía, la ficción de El Trece protagonizada por Lali Espósito y Mariano Martínez, donde interpretó a “La Turca”, amiga y confidente del personaje de Gabriela Toscano. Antes había formado parte de ficciones como Casi Ángeles, Tiempo Final, Verano del 98 y Rebelde Way. En cine también trabajó en películas como Ay, Juancito, donde interpretó a Niní Marshall, Eva y Lola, Cruzadas y Delicia.

—¿Qué fue lo más difícil de la adaptación?

—Fue difícil porque entré en una casa armada, ya estaba con personajes muy fuertes. Para mí Gran Hermano es esto, para otros no. Los que vienen de otros años dicen: “No, pero éste al lado nuestro...”. Y bueno, para mí estos son todas Furias. Todavía no me vi a mí, no vi Instagram y no sé si me quiero ver (se ríe).

“Pedí un milagro”, contó Majluf al recordar que, una semana antes de recibir el llamado de Gran Hermano, había pedido visibilidad y una nueva oportunidad laboral.

—¿Sentías que, por ser conocida, tenías que cuidarte más de lo que decías o cómo te mostrabas?

—Sí. Era un trabajo también. Era un trabajo hermoso porque estaba todo el tiempo activa, sabiendo qué era lo que yo no podía decir nunca más en mi vida. Cuando dije algo cancelable, lo dije y pedí disculpas. En un momento me sentí Bruno, me hice un bollito y, como digo yo, tuve “tope de gama de la depresión”. También entendía que había muchos chicos muy jóvenes.

—¿Te arrepentís de algo?

—Para nada. Sí de no haberlo visto un poco más, para estar más viva. Sobre todo porque sé que, por la manera en que soy, no iba a poder pelear con todas las armas que requiere el juego. Peleé con las que pude. Yo actuaba. A mucha gente no le interesa. También tenía muchas anécdotas para contar. No contaba todas, pero a veces me encontraba contando algunas muy hermosas.

Alejandra Majluf: una artista que nunca dejó de reinventarse

—No es la primera vez que salís de tu zona de confort. En pandemia también encontraste una manera de seguir trabajando.

—Sí, comencé a hacer videos por mi cuenta, para entretener a la gente. Hice a "La chofera", un personaje de una chofer. Muchas personas dijeron: “Uy, es remisera”, y lo vieron de un lado despectivo. Pero era un personaje. En plena pandemia dije: “Bueno, los llevo y los traigo, les hago el videito y lo subo a mis redes”. Fue genial. Me divertí un montón y, aparte, laburaba.

—¿Lo hiciste más por necesidad económica o para mantener viva tu faceta artística?

—Para mantener vivo al artista, porque si no me muero. Hay gente que trabaja de actor y hay gente que nacimos así y no podemos hacer otra cosa. Cuando pasa mucho tiempo sin actuar, ya no tiene que ver con una situación económica. Tiene que ver con un espíritu que necesita gritar sus sentimientos, las emociones, transmitirlas, tener un público receptor. Bueno, un artista.

A pesar de haber estado años alejada de la televisión, la actriz descubrió dentro y fuera de la casa que el público todavía recuerda su trayectoria.

—¿Sentiste alguna vez que la televisión te estaba dejando de lado?

—Sí. Lo último que hice fue hace diez años, y creo que fue gracias a mi comadre Gabriela Toscano, que lo volvió loco al Chueco. El Chueco dijo: “Bueno, sí, la Turca”. Con ese personaje, que fue maravilloso, tuve un montón de fanáticos. Después no volví a hacer más nada. Hice una obra de teatro con Julián Weich, divina, pero teatro siempre. A mí me cuesta la tele.

—¿Por qué crees que pasa esto?

—Pienso que es la falta de ficción y también que nunca se sabe bien dónde ando. Porque también viví mucho tiempo fuera del país. Hice un par de castings interesantes este año. Hice un casting para una película de Darín, hice un casting para Disney. Voy haciendo cositas, así que no me quejo.

—¿Te llegó a afectar anímicamente esa falta de trabajo en televisión?

—Nunca, porque tengo mucha alegría. Pongo a esta señora que dice “La vida es un carnaval”, a Celia Cruz, por la mañana. “La vida es un carnaval y las penas se van cantando”, (comienza a cantar y se ríe).

“Soy una sobreviviente de los 80”

—¿Qué recuerdos tenés de tus proyectos en la tele?

—Soy una sobreviviente de los 80. Trabajé con Luca Prodan, estuve en el under y después en la época dorada de la televisión, en los 90. Había mucho laburo. Yo hacía dos programas, viajaba, hacía notas, teatro, películas. Después me fui a Madrid muchos años y ahí la gente, un poquito se olvidó. Como dice el dicho: el que se va a Sevilla pierde su silla, el que se va a Madrid algo debe perder también.

Majluf se definió como “una sobreviviente de los 80” y recordó sus comienzos en el under y sus trabajos junto a grandes figuras de la cultura argentina.

—¿Te costó volver a encontrar tu lugar cuando regresaste?

—Sí, porque cada vez que yo quería trabajar estaba en Madrid. “No estoy acá”, les decía. No soy de aquí ni soy de allá, como Facundo Cabral, pero está bueno también.

—¿Qué hacías en esos momentos que no eras convocada para algún proyecto en televisión?

—Siempre hago cosas. Hice mucho Microteatro. Ahora se puso como de moda y yo digo: “Mi amor, yo soy de vanguardia”. Antes de 2019 estaba abonada. Ahora se puso de moda y ya no estoy. Me pasa mucho eso. Yo inventé un personaje que fue la primera nota de GENTE. Mi mamá tenía guardada esa revista y la tengo todavía, te la voy a mostrar. Aparecía con la peluca en el cuarto de mi casa. Me llevaron a los Granaderos a hacer el personaje. Fue una superproducción de un día. Para mí fue un reconocimiento muy grande que me hizo la revista en aquel momento, por eso me emociona estar aquí hoy después de tanto tiempo.

La primera nota de Majluf para revista GENTE, como La Colada, su icónico personaje en el programa Fax.

El reencuentro con un público que no la olvidó

—¿Qué sentiste al descubrir que la gente todavía recordaba tus trabajos?

—Me llamó mucho la atención el hecho de que la gente sea tan fiel al trabajo que hice. Sé que lo que hice no es muy mediático. Siempre hice comedias, trabajé con grandes figuras que ya los chicos no saben ni quiénes son. Pero las mamás fieles de las telenovelas y de las comedias sí se acuerdan.

—¿Te sorprendió el cariño que recibiste después de entrar a Gran Hermano?

—Muchísimo. Por la calle también. Digo: “Mirá qué distinto te recibe la gente que es un jugador que está metido en el juego desde otro lado y la gente que me conoce y sabe quién soy”. Los verdaderos fanáticos están encantados de haberme visto otra vez en un proyecto en tele.

Durante la pandemia, la actriz se reinventó con el personaje de “La Chofera”, una propuesta que le permitió continuar trabajando y mantener vivo su espíritu artístico.

—¿Cómo cambió tu vida desde aquella época que nos contabas, de más exposición, a los años que mantuviste un perfil más bajo?

—En realidad creo que fue una decisión mía. Terminé un reality de actores que se llamaba Reality Reality y yo estaba en pareja con el que es el padre de mi hija. Él acababa de ganar un León de Oro en Cannes por una publicidad de Bielinsky se fue. Él veía toda una situación porque no es fácil estar ahí adentro y que alguien se te enamore, que te diga cosas y que diga “te amo”, porque también había mucho de eso en ese reality.

—Entonces, te fuiste.

—Me fui a España y viví muchos años allá. Fue un corte que hice porque venía de hacer Confesiones de mujeres de 30, La casa de Bernarda Alba y muchas cosas, como te digo, era una época de mucho laburo.

Alejandra Majluf: “Llevo mucho tiempo sin amor”

—Ahora en el detrás de cámaras sonaron varios nombres de grandes figuras de tu pasado: Fito Páez, Gustavo Cerati... ¿Te quedó algún amor como "tu gran amor”?

—Es que yo soy acuariana, son todos mis grandes amores. El papá de mi hija es un gran amor porque fue con quien estuve como 20 años. Y todos estos seres que pasaron por mi vida también fueron grandes amores, pero tal vez los reconozco ahora.

Con una extensa trayectoria en televisión, teatro y cine, Majluf asegura que nunca dejó de trabajar pese a los años de menor exposición en pantalla.

—¿Por qué ahora los mirás de otra manera?

—Porque no tomaba conciencia de quién era esa gente para el resto del mundo o de las personas. Estaba como en una cosa de mucha frescura y mucha inocencia. No había redes. Vivíamos otra época.

—¿Hoy estarías abierta a enamorarte?

—No lo busco para nada, pero llevo mucho tiempo sin amor. Quién te dice que ahora... Estoy soltera con poco uso (se ríe).

“Sufro cuando me descuido”

—¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

—No lo sufro. Sufro cuando me descuido, que fue un poco lo que me pasó este último tiempo. Suelo estar mejor, pero entré a la casa y ahora no puedo entrenar mucho porque tengo una pierna medio maltrecha. Estoy con un temita de un dolor y es como que el cuerpo me está pidiendo: “A ver, entremos a boxes a reparar un poco este Fórmula 1”, después de tanta energía.

—¿Y con la parte estética cómo te cuidás?

—Me cuido. Cuando voy a la doctora me pongo ácido hialurónico. También he hecho cosas. No me hago cosas muy invasivas. Siempre trato de que la piel esté fresca, que en realidad se me vea no juvenil, sino saludable.

La actriz habló de sus grandes amores y reconoció que recién con el paso del tiempo tomó dimensión de la importancia que tuvieron algunas figuras en su vida.

—¿Qué esperás de acá en más? ¿Qué oportunidades te gustaría que llegaran?

—Todas. Necesito espiritualmente poder demostrar, antes de irme de este plano, todo lo que yo puedo hacer. Porque yo sé que tengo mucho talento y me cuesta mucho llegar hasta poder mostrarlo. Y sé que es el gran tesoro que tengo y que la gente no se lo puede perder.

Fotos: @ph.candela
Estilismo: @ernie_ba @claraaled
Maquilló: @bynahuelmakeup
Looks: @noxtra.design @boasecomercedes
Accesorios: @alomejorcarlota


 
 

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