¿Acaso una manera de recordarlo siempre para no olvidarlo nunca? ¿La mejor forma de otorgarle una permanencia eterna? ¿O quizá un grato disparador para volver a escucharlo una y otra vez? Todo vale cuando de él se trata. Como, para estas fechas, acudir, en su aniversario redondo de natalicio (los 80 desde aquel 5 de septiembre de 1946 en que viera la luz en la isla del lado este de África, Zanzíbar, África), a un disparador que nos permita detenernos en su vida, su obra y su leyenda, encontrando en tal subterfugio material, la mejor excusa para volver una y otra vez a Freddie Mercury: ¿Qué es de la casona londinense donde su vida se apagó?
ENTRE LA "GREEN DOOR" DE LOS 500 MIL DÓLARES Y EL "COMEDOR AMARILLO" DE SUS SUEÑOS
En 1980, el músico compró en el barrio acomodado de Kensington la morada que se convertiría en su último gran hogar. Garden Lodge -"refugio verde", en castellano- le costó alrededor de 500 mil libras (unos 677 mil dólares de acuerdo con la cotización actual) y fue mucho más que una propiedad para el líder de Queen: allí encontró el espacio, la privacidad y la tranquilidad que buscaba en medio de una fama que ya resultaba inconmensurable.


Aquella casa también estuvo estrechamente ligada a Mary Austin, su expareja, amiga íntima y confidente durante más de dos décadas. Mercury y Austin se conocieron en Londres a comienzos de los Setenta, estuvieron comprometidos y, aunque su relación sentimental terminó cuando Freddie confesó que era homosexual, mantuvieron un vínculo extraordinariamente cercano. Ella, a quien conoció en 1969 y con quien vivió seis años, siempre continuó siendo una de las personas más importantes de su vida. Al punto que, tras la muerte del cantante, heredó Garden Lodge.


Ubicada en Logan Place, Kensington, la propiedad contaba con una historia anterior a Mercury. Había sido construida a comienzos del siglo XX y contaba con espacios destinados a residencia y trabajo artístico. Freddie la eligió por su ubicación, por las posibilidades que ofrecía y por la privacidad que brindaba, pero también la transformó a su medida. Participó personalmente en la decoración, seleccionó colores, muebles y objetos y convirtió cada ambiente en una expresión de sus gustos.


Ocho dormitorios distribuidos en dos plantas, un gran salón de doble altura, comedor, sala de inspiración japonesa, bar, biblioteca y un llamativo vestidor octogonal forman parte de la propiedad levantada sobre un terreno de unos 4.000 metros cuadrados (la falta de exactitud responde a una estrategia estricta de seguridad, privacidad y exclusividad implementada por la inmobiliaria Knight Frank y su heredera, Mary Austin), con un jardín rodeado de altos muros y diseñado para preservar la intimidad.



Allí transcurrieron los últimos once años de su vida. Garden Lodge fue escenario de reuniones, celebraciones y encuentros con sus amigos, pero también su lugar de descanso y privacidad. Austin recuerda especialmente el jardín, donde Freddie solía almorzar al aire libre cuando buscaba tranquilidad.


El 24 de noviembre de 1991, Freddie murió allí, a los 45 años. En su testamento dejó la propiedad a Austin, junto con buena parte de sus bienes. Ella se encargó de conservar la casa durante más de tres décadas, conservando entre sus paredes numerosos objetos personales del músico.


Sin embargo allá por 2023 Mary Austin decidió desprenderse de una parte importante de esa historia: puso a la venta a través de Sotheby's cientos de objetos que habían pertenecido a Mercury y permanecían en Garden Lodge: manuscritos, obras de arte, muebles, vestuario, joyas y recuerdos personales.


La subasta -dividida en seis y titulada "Freddie Mercury: A World of His Own" ("un mundo propio"), recaudó 40 millones de libras esterlinas (aproximadamente 50,4 millones de dólares/46 millones de euros) y permitió conocer detalles inéditos del universo privado del músico.


EX ESPOSA, INCONDICIONAL CONFIDENTE Y DUEÑA DE LA ÚLTIMA JOYA EN LA CORONA DE LA REINA
Un año luego llegó otro anuncio: Garden Lodge también salía al mercado. El precio superaba los 30 millones de libras, alrededor de 40,6 millones de la verde moneda al cambio actual. La venta volvió a colocar a la casa en el centro de la atención de los admiradores de Queen y abrió una pregunta que todavía permanece: ¿Quién estará dispuesto a pagar tan exhorbitante precio -porque allí radica la clave de que no se logre consumar la operación- para convertirse en el próximo dueño de la última gran residencia de Freddie Mercury?

Aún sin respuesta a tal interrogante, ya que Garden Lodge continúa en el mercado y no existe documentación pública reciente que permita conocer con certeza cómo luce actualmente su interior, acudimos precisamente al nuevo aniversario del nacimiento del mítico ícono artístico para revivir la últimas imágenes conocidas hasta el 8 de septiembre de 2023, previas a cuando l1.406 objetos pertenecientes a Freddie Mercury fueran subastados.






Ambiente por ambiente, detalle por detalle, las fotografías muestran la casa que él eligió, decoró y convirtió en su hogar definitivo; los espacios donde recibió a sus amigos y aquellos rincones que formaron parte de su vida cotidiana.




Se trata, en síntesis, de una recorrida por la casa que durante años permaneció prácticamente inaccesible para el público. Desde sus ambientes más representativos hasta los detalles que podrían pasar inadvertidos, cada imagen ayuda a reconstruir la intimidad de Garden Lodge y a entender por qué, tantos años después de la muerte de Freddie Mercury, sigue siendo mucho más que una propiedad: uno de los últimos lugares donde todavía parece quedar algo de su presencia.

Fotos: Archivo Editorial Atlántida y redes sociales
Infografía: Gemini Notebook
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