Femicidio en un country de Salta: el acusado se quebró en pleno juicio y confesó todo – GENTE Online
 

Femicidio en un country de Salta: el acusado se quebró en pleno juicio y confesó todo

En la audiencia de este viernes, José Eduardo “Jota” Figueroa pidió la palabra, lloró ante el tribunal y asumió su responsabilidad por el crimen de Mercedes Kvedaras.
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El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras —la mujer asesinada en agosto de 2023 en el country El Tipal, en Salta— tuvo este viernes 25 de abril de 2026 uno de sus momentos más impactantes: el único acusado, José Eduardo “Jota” Figueroa, se quebró ante el tribunal y confesó su responsabilidad, en una intervención cargada de llanto y pedidos de perdón. Según se reconstruyó durante la audiencia, Figueroa pidió la palabra para hablar “a título personal” —aclarando que no haría una declaración formal— y, frente a los jueces, se dirigió especialmente a sus hijos y a la familia de la víctima.

La escena fue directa y, por momentos, insoportable. Con la voz rota, Figueroa dijo que extraña a sus hijos, admitió que les falló como padre y pidió disculpas a quienes se hicieron cargo de ellos tras el crimen. En ese mismo tramo, también se disculpó con los familiares de Mercedes Kvedaras y reconoció, sin eufemismos, que él debe “pagar” por lo sucedido: “me estoy haciendo responsable” y “soy el responsable”, expresó ante el tribunal, antes de que se dispusiera un cuarto intermedio.

El caso que hoy se ventila en los tribunales salteños ocurrió el 4 de agosto de 2023 y desde el inicio fue investigado como una muerte violenta. De acuerdo con los datos que se expusieron en el debate y que ya forman parte del expediente, Mercedes fue hallada sin vida dentro del vehículo familiar, mientras que Figueroa apareció con lesiones compatibles con un intento de suicidio y fue asistido por personal médico. En paralelo, la familia había comenzado a buscarla luego de detectar que los hijos de la pareja estaban solos en la casa del barrio privado, una secuencia que terminó derivando en el hallazgo del auto y en la detención del acusado.

En el juicio se remarcó, además, que la autopsia descartó explicaciones que intentaran reducir el hecho a un accidente y describió un cuadro de agresión física y asfixia como causa final de muerte. El informe forense habló de lesiones múltiples y que el desenlace se produjo por ahorcamiento/asfixia mecánica, puntos que para la acusación son centrales para sostener la figura de femicidio.

La confesión de este viernes no aparece aislada: se suma a un proceso en el que, audiencia tras audiencia, desfilaron testimonios que dibujaron el clima previo al crimen y las tensiones dentro de la pareja. En una de las jornadas anteriores, la hermana de Mercedes declaró y relató episodios de humillación y violencia que, según su testimonio, se habían intensificado con el tiempo, mientras peritos del Poder Judicial presentaron un informe psicológico sobre el imputado, evaluándolo como una persona en pleno uso de sus facultades y con capacidad de control emocional.

También se incorporó al juicio material que la fiscalía considera clave: conversaciones y audios extraídos del teléfono del acusado, una “autopsia digital” que reconstruyó el vínculo en los días previos al femicidio. En esas piezas aparecen reproches, control y amenazas en el marco de una separación conflictiva, un elemento que la acusación utiliza para sostener que no se trató de un episodio repentino sino de un espiral de violencia.

La reconstrucción del hecho dentro del propio country El Tipal fue otro capítulo decisivo del debate. El tribunal se trasladó a la vivienda y escuchó la versión del imputado en una recreación procesal solicitada por la defensa, que buscó demostrar que la mecánica propuesta por Figueroa podía ser compatible con su relato. Desde la querella, sin embargo, objetaron esa línea y remarcaron que la evidencia forense y criminalística no calzaría con la hipótesis defensiva, una tensión que atraviesa todo el juicio: la pelea entre “cómo dice él que pasó” y “lo que dicen las pruebas”.

En ese contexto, la escena de este viernes cobró un peso particular. Porque, aunque el acusado evitó reconstruir en detalle el día del crimen, su intervención frente a los jueces fue leída como un quiebre emocional y como una admisión explícita de responsabilidad penal. El propio Figueroa insistió en que ya está “pagando” y que nunca imaginó terminar en esa situación, antes de pedir —otra vez— que haya paz entre ambas familias y que sus hijos puedan “sanar”.



 
 

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