Vendieron todo y dejaron su vida atrás para ir al Mundial 2026: la historia de “Familia a Bordo por el Mundo” – GENTE Online
 

Vendieron todo y dejaron su vida atrás para ir al Mundial 2026: la historia de “Familia a Bordo por el Mundo”

Desde hace 5 años, Martín y Rocío transformaron su día a día en una aventura sin escalas con el sueño de llegar a Alaska recorriendo el continente de punta a punta. Hoy, con dos hijos y la misma pasión de siempre, su sueño está cada vez más cerca de cumplirse no sin antes presenciar el campeonato del mundo.

Martín y Rocío, ambos de 36 años —él oriundo de Río Cuarto, Córdoba, y ella de San Cayetano, un pequeño pueblo al sudeste de la provincia de Buenos Aires—, decidieron en 2021 cambiarlo todo. Junto a su hijo Nereo, hoy de 5 años, se lanzaron a una aventura que con el tiempo se transformó en un verdadero proyecto de vida sobre ruedas. “En el camino nació Roma (3): la hicimos en Brasil y nació en Argentina. Es casi brasilera”, cuenta él, entre risas, en diálogo con revista GENTE.  

Bajo el nombre “Familia a Bordo por el Mundo”, esta familia viajera convirtió un sueño en una travesía continental: recorrer la mayor cantidad de países posible, sumar kilómetros y experiencias, y llegar al Mundial 2026 que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, con un destino final tan ambicioso como simbólico: Alaska.  

Martín, Rocío y Nereo, al comienzo del viaje, cuando Roma aún no estaba en los planes de esta aventurera familia que recorre el continente.

En sus redes sociales se presentan con una filosofía clara: “Somos Familia a Bordo por el Mundo, una familia viajera que un día decidió escuchar al corazón, comenzar un viaje en un auto sencillo y salir a recorrer el mundo cumpliendo sueños”. Y agregan: “Viajamos con nuestros hijos, trabajando en el camino, aprendiendo de cada lugar y de cada persona que se cruza en nuestra ruta”.  

Lejos de una vida convencional, su historia está atravesada por decisiones audaces y una convicción firme: “Creemos que no hace falta tenerlo todo para empezar, sino animarse a dar el primer paso”, aseguran.  

“Viajamos con nuestros hijos, trabajando en el camino", dicen Martín y Rocío en sus redes sociales, donde acumulan miles de seguidores.

Hoy, desde Colombia —el noveno país que pisan—, hacen un alto en el camino para hablar con GENTE y repasar una experiencia que ya acumula más de 120.000 kilómetros recorridos por Sudamérica, con desafíos, aprendizajes y anécdotas tan intensas como inesperadas. 

-¿Cuándo deciden esta travesía y cómo nace la idea?  

-Martín: Yo viajaba antes de mochilero, ya había viajado por Sudamérica, por Europa, me recibí viajando, me especialicé en producción genética de café o barista. Y cuando vuelvo de estar trabajando y viviendo en Brasil, conozco a mi esposa, a Rocío. Después ahí ya nos casamos y siempre con el anhelo de poder volver a viajar, pero no lo soñábamos tal cual como es ahora. En su momento soñábamos con un colectivo y en función eso, ese colectivo se convirtió en un Dodge 1500.  

-Y así arrancaron...  

-Martín: Sí, pospandemia. En octubre de 2021 tomamos la decisión de salir de viaje con el autito que teníamos, que se llamaba Milo. Ni siquiera llegamos a armar las valijas porque metimos todo adentro del auto, vendimos las cosas grandes como el cochecito, la cuna, la cama y salimos. Dijimos, bueno, si es lo que queremos, para qué esperar más si en el camino podemos empezar a construir esto que tanto soñamos.  

Familia a Bordo por el Mundo nació pospandemia cuando Martín, Rocío y su hijo Nereo se embarcaron en la aventura de recorrer América a bordo de un Dodge 1500.

-¿Qué vino luego?  

-Martín: En nuestro 7mo. país (Perú) tuvimos un accidente a comienzos del año pasado y eso nos llevó a pensar qué hacer. Después conseguimos una camionetita y nos estafaron. Eso nos hizo volver a la Argentina por unos meses y viajar a Paraguay y ahí dijimos, hagamos el viaje en bus y luego en avión hasta conseguir un vehículo en Centroamérica y no tener que pagar el traslado del vehículo en el Tapón del Darién (una peligrosa selva que separa Panamá de Colombia) y es tan caro. Es que nos convenía entre comprar un auto y empezar de vuelta a Argentina, comprar otro vehículo en Centroamérica y no tener que pagar el container.  

La segunda etapa de “Familia a Bordo por el Mundo” comenzó hace casi 5 meses, con la idea de conseguir un vehículo del otro lado de Centroamérica. "Soñamos mientras viajamos para llegar al Mundial y finalmente a Alaska”, dicen, eufóricos. 

Tras el accidente que sufrieron con su auto, Martín, Rocío y sus hijos volvieron al país y decidieron arrancar de nuevo pero con otra movilidad.

 -¿Cómo viajan en esta segunda etapa que ya no tienen su vehículo propio y dónde duermen?  

-Martín: Es totalmente un desafío esta segunda etapa del viaje porque utilizamos aplicaciones en las que viajeros reciben a familias viajeras en su casa. Esa es una forma. Después abrimos nuestra propia agencia de marketing, que es el 90% de nuestros ingresos y nos permite ir generando los recursos para poder pagar hoteles y hostales donde a veces también dormimos y para economizar cuando los tramos de los viajes son muy largos. Ahí tomamos los colectivos de noche, pagamos un poquito más, un buscama, y aprovechamos a dormir. Pero en su mayoría paramos en hoteles a los que les hacemos trabajos digitales para estar cubriendo la hotelería. En realidad le hacemos una asesoría o le potenciamos su presencia digital a través de nuestra agencia de marketing o los adoptamos como clientes recurrentes dentro del tiempo que estamos ahí y le generamos contenido de valor. Eso no solo con los hoteles, también con los restaurantes.  

-¿Cuáles son las gratificaciones más espectaculares de esta aventura?  

-Rocío: Ver a nuestros hijos aprender, crecer, que te pregunten cosas que vos decís: ‘¿cómo puede ser que un niño de esta edad me esté preguntando respecto a un paisaje, respecto a la gente, a una tradición, a cada cultura?’. Porque cada país tiene su sazón, su sabor. Eso es muy gratificante. También lograr cosas juntos, como cuando llegamos a La Quiaca o a La Mitad del Mundo, fue tremendo para nosotros, fue como familia un logro muy grande y ni hablar cuando lleguemos al Mundial o Alaska.  

Llegar a la Mitad del Mundo, en Ecuador, junto a su esposo e hijos, fue para Rocío unos de los momentos más espectaculares del viaje. "Fue tremendo para nosotros", afirmó emocionada.

-¿Qué es lo que más les costó de emprender este viaje?    

-Rocío: Extrañar a la familia, la comida argentina, por sobre todo... Pero el momento más difícil fue el accidente. En ese momento recibimos ayuda de nuestras familias y nuestros seguidores. Y gracias a Dios no nos pasó nada.   

Nereo, un niño estudiante especial a muchos   

En pocos días más Nereo comienza sus estudios. “Va a comenzar con el sistema de estudio del Ejército Argentino, gestionado por el SEADEA (Sistema de Educación a Distancia), que tiene una muy buena planificación”, explica su madre. Pero una risa de los chicos descomprime el ambiente y la charla vuelve al eje central de esta crónica: el viaje al Mundial.

-Martín: El sueño principal es unir todo el continente pero si tenemos que ponerle la cuarta estrellita es poder llegar al Mundial. Eso es como la frutillita del postre del viaje. Capaz que comiendo el postre antes sería genial.   

-¿Cómo vienen con este tema, hay algo planificado?  

-Martín: Los partidos de la Selección se juegan todos en Estados Unidos, por lo menos lo que sería la fase de grupos y primera ronda. La segunda ronda u octavos de finales ya podría jugarse en México, pero sí, nuestro anhelo es poder llegar...   

Martín asegura que "poder llegar" al Mundial es por estas horas el anhelo más grande de la familia. Con esfuerzo y una pizca de suerte, ellos creen que lo lograrán.

-¿Qué es lo que más los ilusiona de la Copa del Mundo?  

-Martín: No solamente disfrutar de ser argentino y estar disfrutando la Selección, sino también de los distintos países y las culturas que se van a juntar bajo una misma pasión. Por eso, nuestro sueño principal es unir todo el continente recorriendo la mayoría de los países posibles y en el medio, este Mundial que sería nuestro anhelo y ahora estamos en un punto clave, cruzar de Colombia a Panamá. Ahora es la bisagra del viaje para llegar a esa frutillita.  

-¿Qué es lo que les falta para llegar a este sueño?  

-Martín: Nosotros, gracias a Dios, lo que va de estos 5 años de viaje, el 100% lo bancamos con trabajo nuestro. Hemos vendido artesanías, cantado tangos, y ahora con la agencia, gracias a Dios, venimos creciendo un montón. Estamos con el proyecto de lanzar algunas cositas digitales como algunos ebooks, cuadernos para colorear, y ofrecer reels y videos para emprendedores a través de nuestro canal de YouTube y con eso poder sacar los pasajes.  

Martín estuvo en varias Copa América, por lo que ya conoce un poco de lo que habla. “La verdad es que fue increíble lo que transmite el argentino al momento de ponerse la celeste y blanca. Y mucho más estando fuera de su tierra, porque no hay nada más lindo que ponerse la celeste y blanca con tres estrellitas, y soñando la cuarta, estando fuera de casa", asegura emocionado.  

Martín, como todo fanático de la Selección, sueña con volver a dar la vuelta y traer a casa por 4ta vez la Copa del Mundo.

El mundial anterior, el de Qatar, Martín y Rocío lo vivieron en el Sur del país: “Ese nos tocó recorriendo la Patagonia y miramos la final en Río Gallegos”, recuerda el hombre de la familia. “Fue tremendo, muy lindo, épico”, agrega Rocío.

Entre otras cábalas, Mamá y Papá a Bordo, tal como ellos se identifican en sus Instagram personales, cambiaban de ciudad en cada partido de la Scaloneta. “En este Mundial la vamos a repetir”, aseguran esperanzados de poder seguir al Seleccionado en cada uno de sus encuentros.   

Para el Mundial anterior, la aventurera familia mitad cordobesa, mitad bonaerense, se encontraba recorriendo el Sur del país, destino al que volvieron varias veces desde la última Copa del Mundo.

-Cuando lleguen a Alaska, ¿qué tienen pensado? ¿Les gustaría quedarse? ¿Le gustaría volver? ¿Les gustaría radicarse quizás un tiempo en otro país?  

-Martín: La verdad es que no lo tenemos definido porque lo que hemos aprendido es que nuestro viaje es tan dinámico que puede cambiar de acá a mañana o de acá a la tarde, pero sí, seguir viajando aunque de otra forma: soñamos con nuestro motorhome para ver si volvemos a seguir recorriendo Argentina o cruzar a otro continente. 

Así, Martín, Rocío y sus peques siguen marchando firme, ya sea en auto o en bus, en busca de sus sueños, entre otros: conseguir "una estrellita más".



 
 

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