Cuando se habla de prototipos históricos de Peugeot, el nombre que suele aparecer primero es el Quasar de 1984. Tiene lógica: fue el concept car que mejor condensó la idea moderna de mostrar futuro, diseño, tecnología y una visión clara de marca. Pero, en rigor, el primer paso de la marca francesa en ese terreno llegó varias décadas antes, en un contexto muy distinto y con una ambición igual de fuerte. Ese auto fue el Peugeot 402 n4x Andreau, presentado en 1936 como un estudio aerodinámico avanzado y considerado por la propia marca como su primer concept car.

El proyecto nació a partir de una inquietud concreta. Peugeot buscaba una evolución del 402 que no se limitara a cambios superficiales, sino que permitiera mejorar dos variables centrales para cualquier auto de la época: velocidad máxima y consumo de combustible. Para eso recurrió al ingeniero Jean Andreau, una figura ligada al estudio de la aerodinámica aplicada al transporte, en años en los que ese campo todavía estaba mucho más asociado a la aviación que al automóvil de uso cotidiano.
Andreau tomó como base al Peugeot 402 de serie, un modelo que ya de por sí era bastante avanzado para su tiempo. Presentado en el Salón de París de 1935, el 402 se destacaba por sus formas fluidas, sus faros integrados en la carrocería y una estética influida por el Streamline Moderne, una corriente que asociaba modernidad con líneas suaves y sensación de movimiento. Sobre ese punto de partida, Andreau fue mucho más lejos.
El resultado fue un auto reconocible como Peugeot, pero con una silueta completamente distinta. El 402 n4x incorporó un parabrisas panorámico, superficies laterales más limpias, un trabajo específico en los flancos y, sobre todo, una parte trasera muy desarrollada, resuelta en una especie de fuselaje afinado con una llamativa aleta estabilizadora. Esa solución, que hoy sigue pareciendo extraña, respondía a una lógica precisa: mejorar el flujo del aire alrededor de la carrocería y reducir al mínimo la resistencia aerodinámica.

Los números justificaron el experimento. El trabajo aerodinámico permitió reducir de manera muy importante el coeficiente de penetración en el aire. El modelo pasó de 0,68 cx a 0,28 cx. Se trató de un avance aerodinámico enorme para la época para un automóvil.
Ese cambio tuvo consecuencias concretas en el rendimiento. Conservando el mismo motor de cuatro cilindros del 402, el n4x pasó de una velocidad máxima de 115 km/h a 140 km/h, al tiempo que redujo el consumo de combustible en torno a un 30%. En términos de 1936, era un salto muy serio.
También por eso el n4x fue importante más allá de Peugeot. El proyecto ayudó a instalar una idea que hoy parece obvia, pero que entonces todavía no lo era: que la aerodinámica no debía reservarse solo para aviones o autos de carrera, sino que podía convertirse en un elemento central del desarrollo de berlinas familiares y vehículos de producción más amplia.

El auto fue exhibido en el Salón de París de octubre de 1936, junto a un Peugeot 402 convencional, y fue presentado con una fórmula muy reveladora: “el coche del año 1940”. Ese nombre funcionaba como una promesa y como una puesta en escena. Peugeot sugería que el n4x anticipaba el automóvil del futuro próximo, una idea que quedó truncada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque el Quasar conserve su lugar como el concept car más famoso de Peugeot, el 402 n4x Andreau merece otra clase de reconocimiento. Fue el primer ensayo real de la marca en el territorio del automóvil conceptual entendido como anticipación. No solo propuso una silueta distinta, sino también una forma diferente de pensar el desarrollo automotor, con la eficiencia aerodinámica como centro del proyecto.
Visto desde hoy, el 402 n4x impresiona por dos motivos. Primero, por su audacia formal: incluso casi noventa años después sigue pareciendo un auto raro, valiente y poco domesticado. Segundo, por la claridad de su objetivo: ir más rápido, gastar menos y demostrar que el diseño podía ser una herramienta funcional, no solo decorativa. En un tiempo en que la palabra “concept car” todavía no existía como hoy la entendemos, Peugeot ya estaba explorando exactamente ese terreno.


