Parecía que el regreso a la Argentina le traería un poco de paz a Agostina Páez, la abogada santiagueña de 29 años que protagonizó un escándalo internacional tras ser detenida en Brasil por "injuria racial". Sin embargo, la tranquilidad le duró muy poco. Lejos de las playas de Ipanema y de la tobillera electrónica que debió usar en el país vecino, la joven se encontró de frente con un nuevo conflicto legal en su Santiago del Estero natal, esta vez, originado en su círculo más íntimo.
En las últimas horas se dio a conocer que su expareja, Javier Zanoni, la había denunciado ante el área de Delitos Económicos. ¿El motivo? La supuesta negativa de la abogada a devolverle un vehículo que, según él, estaba a su nombre. La noticia corrió rápido en los medios locales, lo que obligó a Páez a tomar sus redes sociales para dar su versión y frenar lo que ella calificó como una campaña de desinformación.
"Basta de querer ensuciarme": el descargo de Agostina Páez
Fiel a su estilo directo, Páez utilizó sus historias de Instagram para hacer su descargo. "Los medios no paran de desinformar por eso me veo en la obligación de aclarar esto", comenzó su extenso mensaje.
Según su relato, el origen del conflicto radica en la titularidad del coche: "MI AUTO que pago YO, está a nombre de mi ex", aseguró con mayúsculas. La abogada explicó que su expareja le había manifestado su intención de cambiar la titularidad y pasarlo a su nombre "como corresponde", pero que en el medio intercedió una abogada a la que Zanoni le habría firmado un poder.

"Ella me denunció por retención indebida y abuso de confianza, dejándome como que yo 'no le quiero devolver el auto' cuando esto NO ES ASÍ", se defendió Páez. Además, aclaró que desde que Zanoni fue a visitarla a Río de Janeiro (durante su detención) no tenían contacto, pero que habían "finalizado en buenos términos y había quedado pendiente solucionar este tema".
En medio de su furioso descargo, la abogada cometió un par de errores de tipeo al referirse a la "carta de documento" y a la "retención" (que escribió sin acento). Minutos después, subió otra historia aclarando: "Retención indebida / Carta documento / Escribí apurada", junto a un emoji sonriente con una gota de sudor.

La postura del exnovio y el acuerdo extrajudicial
Por su parte, la expareja de la abogada también emitió un comunicado (que luego la propia Páez reposteó) para aclarar su postura. A diferencia de lo que sugería Agostina sobre la supuesta mala fe de la abogada patrocinante, Zanoni se hizo cargo de la situación: "Quiero aclarar que FUI YO QUIEN TOMÓ LA DECISIÓN de enviar la carta documento y realizar la denuncia posterior, con el debido asesoramiento de mis abogados".
Según explicó el hombre, su accionar fue netamente preventivo: "Opté por la vía legal para gestionar el cambio de titularidad, ya que era una situación que me generaba preocupación, dado que el vehículo se encuentra a mi nombre y, ante cualquier eventualidad o incumplimiento en el pago de las cuotas del mismo, el responsable sería yo".

A pesar de la escalada mediática, ambas partes confirmaron que el conflicto está saldado. "Actualmente, hemos llegado a un acuerdo para dar solución a dicho tema", sentenció Zanoni en su comunicado.
Lejos de guardar rencor, Páez cerró su descargo bancando a su expareja. "Yo sé que él nunca tuvo malas intenciones, y que siempre los dos estuvimos dispuestos a resolver este tema", escribió, y coronó la situación reposteando el comunicado de Zanoni con una frase que resume el insólito enredo: "Conclusión: no me robé el auto de mi ex".
El fantasma de Brasil: un capítulo que aún no cierra
Mientras este conflicto local parece haber llegado a su fin, Agostina Páez no puede desentenderse de su situación internacional. Cabe recordar que la joven fue demorada en enero de este año en Río de Janeiro tras realizar gestos discriminatorios (simulando a un mono) contra los empleados de un bar que la seguían por una disputa sobre la cuenta.
El delito de injuria racial en Brasil es considerado grave (equiparado al racismo) y no permite libertad bajo fianza. La abogada permaneció casi tres meses en el país vecino con prisión domiciliaria morigerada y tobillera electrónica, hasta que la Justicia de Río de Janeiro le otorgó un habeas corpus autorizando su regreso.
Hoy, mientras descansa en su provincia e intenta limpiar su imagen mediática –"basta de querer ensuciarme" fue su ruego final en Instagram–, Páez sigue sujeta al proceso judicial brasileño. Se espera que la jueza de la causa homologue un acuerdo que incluiría tareas comunitarias y el pago de un fuerte resarcimiento económico a las víctimas para dar por cerrado el caso más mediático de su vida.
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