En las últimas horas se dio una charla en la casa de Gran Hermano Generación Dorada, en apariencia distendida, que terminó por destapar una de las ollas más polémicas de esta edición.
Luana Fernández, la joven de 28 años que se perfila como una de las figuras más magnéticas del reality, no pudo evitar que su pasado la alcanzara frente a las cámaras de Telefe.
Todo sucedió cuando la perspicacia de Tamara "La India" Paganini se posó sobre un detalle que Luana había intentado mantener bajo un manto de misterio: un tatuaje en su brazo.
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"¿Qué dice WiFi?", lanzó Paganini sin vueltas, rompiendo la calma de la tarde. El gesto de Luana fue inmediato; la incomodidad se le notó en el rostro e intentó taparse rápidamente mientras buscaba refugio en el afecto de Zunino.
Sin embargo, la presión del vivo y la curiosidad de sus compañeros la empujaron a romper un silencio que mantenía desde el primer día. Ante la insistencia del grupo, la modelo terminó por admitir que esa marca en su piel era el vestigio de una etapa ligada al nombre más cuestionado de las redes sociales: Yao Cabrera.

Con una mezcla de nostalgia y cautela, Luana comenzó su relato: "Es el team de Yao Cabrera, me pagaron un montón por tatuármelo en vivo. Laburé con ellos creando contenido en plena pandemia en una mansión".
Sus palabras cayeron como una bomba en el jardín de la famosa casa. Lejos de cerrar el tema, la participante profundizó en la dinámica de aquel grupo que funcionaba como una usina de videos, pero que escondía trasfondos mucho más oscuros.
"'Mansión Wifi', se llamaba. Hacíamos videos todo el día, contenido, estábamos de joda todo el tiempo, no se puede decir todo eso pero la pasé increíble, porque aparte tenía laburo", recordó Luana sobre aquel año en el que convivió con influencers y youtubers en una propiedad de lujo.
Según el testimonio de la joven modelo, la experiencia fue positiva por la estabilidad económica que le brindaba en un momento donde el mundo estaba paralizado: "La pasé increíble. Fue en plena pandemia y la pasé re bien. Porque aparte era mi laburo. En una casa, una mansión, la Mansión Wifi".

Sin embargo, el clima de la charla cambió drásticamente cuando Martín Rodríguez intervino con un dato que Luana no pudo ignorar: "Que después la allanaron, un quilombo".
La modelo, con rapidez, buscó despegarse del final abrupto de aquella organización. "Yo ya no estaba cuando allanaron por suerte, pero allanaron", aclaró de inmediato.
Al ser consultada sobre los motivos que llevaron a la Justicia a irrumpir en la mansión, Luana ensayó una explicación que rozó lo judicial: "Había mucha gente quizá ilegal trabajando, en negro; pero se la agarraron con él porque era súper conocido y hubo una causa ahí que no me voy a meter".
Mientras Luana intentaba matizar los hechos, la realidad de Yao Cabrera afuera de la casa es mucho más cruda. El influencer fue condenado por la Justicia argentina a cuatro años de prisión por el delito de reducción a la servidumbre, tras acreditarse un esquema de explotación laboral y abusos dentro de su entorno.
Actualmente, Cabrera se encuentra alojado en el penal de Bouwer, en Córdoba, enfrentando además investigaciones por lavado de dinero.
Dentro de la casa, el tema se cerró con un asentimiento de cabeza de Luana cuando Martín remató: "Está preso ahora". El pasado "WIFI" de la jugadora dejó de ser un secreto a voces para convertirse en una realidad que promete seguir generando repercusiones en el juego.
