La causa por la muerte de Ángel López sumó un momento de alta tensión durante la audiencia de imputación realizada en Comodoro Rivadavia. En medio del debate judicial, el padre del nene no logró contener la emoción al ver a los acusados frente a él. El episodio ocurrió en plena sala y obligó a la intervención del tribunal.
El grito que interrumpió la audiencia
Luis López, padre de Ángel, protagonizó un exabrupto que reflejó el dolor acumulado desde la muerte de su hijo. En medio de la audiencia, les gritó “asesinos” a Mariela Altamirano —madre del nene— y a su pareja, Maicol González, ambos imputados en la causa.
La escena se dio mientras avanzaba la exposición judicial y generó un clima de fuerte conmoción entre los presentes. El tribunal debió intervenir para calmar la situación y retomar el desarrollo de la audiencia. El cara a cara entre el padre y los acusados marcó uno de los momentos más duros desde que comenzó la investigación.

Imputaciones y prisión preventiva
La audiencia se llevó adelante desde las 11 de la mañana en la Oficina Judicial de los tribunales penales de barrio Roca. Allí, la Justicia confirmó las imputaciones contra Altamirano y González por el delito de “homicidio agravado por el vínculo”.
Además, se dispuso la prisión preventiva para ambos, bajo los argumentos de riesgo de fuga y posible entorpecimiento de la investigación.
Silencio, frialdad y una defensa
Durante la audiencia, la madre de Ángel optó por no declarar. Según se pudo observar, mantuvo una actitud distante, sin cruzar miradas con los familiares paternos ni con Lorena Andrade, la madrastra del nene, que también estuvo presente reclamando justicia.
Por su parte, Maicol González sí tomó la palabra y rechazó las acusaciones. “Nosotros somos inocentes. Nosotros también queremos saber qué le pasó”, sostuvo ante el tribunal.
En su declaración, también reconstruyó las horas previas al fallecimiento del nene: “Estábamos mirando tele en nuestra cama, Mariela, la bebé y yo. Ángel en su cucheta. Llegó la hora de dormir, nos acostamos y a la mañana me levanté para preparar el mate como todas las mañanas y sentí olor a humedad, a pis. Fui dormido y le dije a Mariela que se hizo pis (Ángel); lo bajamos, lo cambiamos y siguió durmiendo con Mariela y la bebé, en la cama de abajo”.


