Mientras avanza la investigación por la muerte de Ángel López, el nene de 4 años de Comodoro Rivadavia, en las últimas horas se conoció un informe escolar que podría resultar determinante para esclarecer lo sucedido. Se trata de un informe elaborado por una docente del jardín al que asistía el menor, en el que se deja constancia de un cambio brusco en su comportamiento en los días previos a que dejara de concurrir a la institución.
El informe, fechado el 7 de noviembre, ya fue incorporado tanto al expediente de familia como a la causa penal que investiga el presunto homicidio agravado. Según trascendió, el documento advierte que “se observaron cambios en el alumno en los últimos días”, describiendo una situación que llamó la atención del equipo docente.
De acuerdo a lo consignado, ese día el niño se mostró “exaltado, enojado” y por momentos “angustiado”, conductas que contrastaban con su comportamiento habitual. Además, la maestra detalló que Ángel se encontraba “molesto, desganado, sin deseo de realizar la actividad”, en referencia a tareas que solía disfrutar, especialmente aquellas vinculadas al arte.

Otro dato que encendió las alarmas fue que el nene manifestó tener hambre apenas ingresó al jardín, algo considerado inusual por quienes lo conocían en el ámbito escolar. “Demuestra agrado por pintar con crayones, témpera, lápices de colores, hace un amplio uso de los diferentes colores que se le ofrecen”, destacaba el informe sobre su conducta habitual, marcando aún más el contraste con lo observado ese día.
La palabra de la maestra de Ángel
En diálogo con medios nacionales, la docente Sandra Jaramillo recordó cómo era Ángel antes de ese cambio. “Siempre ingresaba con una sonrisa y daba unos abrazos que te alegraban el día”, señaló. También destacó que el niño asistía en buenas condiciones, con sus elementos en orden y con un vínculo positivo tanto con sus compañeros como con las docentes.
El quiebre en su comportamiento coincidió con una decisión judicial clave. Según relató la madrastra del menor, en noviembre la Justicia ordenó que Ángel fuera trasladado a la casa de su madre, Mariela Altamirano, con quien no tenía vínculo desde bebé. De este modo, dejó el hogar de su padre, Luis López, para pasar a vivir en una vivienda precaria junto a su madre y la pareja de ella, Maicol González.
Según trascendió, el lugar contaba con un solo ambiente para cuatro personas, en condiciones que contrastaban con lo que, de acuerdo a la familia paterna, se había informado ante la Justicia. La docente que elaboró el informe no ocultó su dolor por lo ocurrido y cuestionó el accionar judicial. “Me duele el corazón pensar que esa sonrisa que tanto amor nos brindaba ya no está. Se podría haber evitado si lo hubieran escuchado”, expresó con angustia.


