Una anestesista de 34 años fue detenida en las últimas horas acusada de haber robado ampollas de fentanilo del Hospital Municipal de Vicente López. Se trata de Florencia Amaya, cuya situación judicial se complicó tras un allanamiento realizado en su vivienda de Castelar, donde se encontraron diversos fármacos.
El periodista Mauro Szeta compartió el video que muestra cómo fue de la División Operaciones de la Policía Federal Argentina en el que terminó detenida la profesional de la salud. El procedimiento fue llevado a cabo por la Superintendencia de Investigación contra el Narcotráfico, que irrumpió en la vivienda en busca de pruebas.
Durante el operativo, los agentes encontraron múltiples ampollas de distintos fármacos, varias de ellas rotas. Entre los elementos hallados había una ampolla de fentanilo, lo que sugiere un posible intento de descarte o consumo inmediato al momento del procedimiento.

Además, se secuestraron otras sustancias como midazolam, succinilcolina, haloperidol, fluoxetina, biperideno y clorhidrato de ropivacaína, entre otros analgésicos y medicamentos de uso controlado. El hallazgo reforzó las sospechas sobre el manejo irregular de estas drogas.
Tras su detención, Amaya fue imputada por administración fraudulenta agravada, por tratarse de bienes del sistema público de salud, tenencia de estupefacientes y falsificación de instrumento público. Se trata de delitos graves que podrían derivar en una pena significativa en caso de ser hallada culpable.
La denuncia que expuso a la anestesista
La causa se inició a partir de una denuncia interna del centro de salud, luego de que se detectaran irregularidades en el circuito de medicamentos. El hecho que encendió las alarmas ocurrió el 12 de febrero, cuando la médica se presentó en la farmacia del hospital con una receta firmada por ella misma para retirar dos frascos de fentanilo y uno de midazolam, supuestamente destinados a una intervención quirúrgica.
Sin embargo, un farmacéutico advirtió una inconsistencia clave: la paciente consignada en la orden no existía. No figuraba como internada ni había registros de atención en el hospital. Esa “anomalía administrativa”, como fue calificada, dio origen a una investigación más profunda.
A partir de ese momento, las autoridades comenzaron a cruzar datos y a revisar las cámaras de seguridad del establecimiento. En esas imágenes, aportadas por el Municipio, se observa a Amaya retirando los fármacos con la presunta orden apócrifa. Ese registro visual fue determinante para que la fiscal Marcela Semería avanzara con medidas judiciales.
Desde la Municipalidad de Vicente López aclararon que la anestesista no formaba parte de la planta estable del hospital, sino que prestaba servicios a través de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires. Según informaron, la profesional presentó su renuncia en febrero, coincidiendo con el momento en que se registró el episodio investigado.
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