Después del paso breve del Honda e, un modelo que dejó una buena impresión en diseño pero no logró consolidarse comercialmente por su precio y su posicionamiento, la marca japonesa prepara un modelo con una propuesta más simple, más funcional y, al menos en teoría, mejor alineada con lo que pide ese segmento. Ese auto es el Honda Super-N, un citycar eléctrico que se lanzará en Reino Unido en julio de 2026.

Este pequeño vehículo tiene como punto de partida el N-ONE e:, un mini EV que Honda ya comercializa en Japón y que se inscribe dentro del universo kei car, la categoría japonesa de autos ultracompactos regulados por tamaño y potencia.
Una de las claves del proyecto está en su tamaño. El Super-N mide apenas 3,40 metros de largo, una cifra que lo ubica claramente entre los autos más pequeños del mercado europeo. Honda lo presentó en el Reino Unido como un modelo de acceso a la gama eléctrica, con una silueta cuadrada que prioriza el aprovechamiento del espacio interior antes que cualquier gesto de diseño exagerado. La marca también remarca que fue concebido como un EV “fun-to-drive”, es decir, un eléctrico urbano con cierta intención lúdica y no solo como un electrodoméstico con ruedas.
La potencia base se mantiene dentro de la lógica kei car. Diversas publicaciones especializadas coinciden en que el Super-N utilizará un motor eléctrico de 63 CV, con un pico temporal de hasta 94 CV en ese modo Boost. En cuanto a la autonomía, ofrecerá hasta 320 kilómetros con una sola carga.

Desde el punto de vista práctico, el Super-N también intenta jugar bien sus cartas. Tiene un habitáculo con cuatro plazas y soluciones de modularidad heredadas de sus modelos urbanos japoneses, incluida la lógica de las Butacas Mágicas, que permiten ampliar la versatilidad del espacio de carga y del interior. En autos de este tamaño, ese tipo de recurso vale tanto como la autonomía o la potencia: es lo que determina si un citycar sirve solo para trayectos breves o puede convertirse en una herramienta cotidiana realmente útil.
En el fondo, el Super-N representa algo bastante claro: Honda quiere volver a estar presente en el segmento de los eléctricos chicos, pero esta vez con una propuesta menos aspiracional y más realista. El Honda e tenía carisma y diseño, pero su precio lo empujó demasiado arriba. El Super-N parece corregir eso con una receta más sensata: dimensiones mínimas, costo más bajo, enfoque urbano y una base japonesa ya amortizada.

Por lo pronto, Honda limitará la comercialización del Super-N al Reino Unido. La decisión le permite reducir costos y simplificar el lanzamiento inicial, pero no necesariamente implica que su recorrido vaya a terminar ahí.
Si la respuesta del mercado británico acompaña, este primer paso también podría funcionar como una prueba real para evaluar una futura expansión a otros países europeos. En ese sentido, más que una renuncia, el movimiento parece una forma de avanzar con cautela antes de definir si el proyecto tiene escala suficiente para crecer.


