La coartada y las insólitas mentiras que inventó el camillero antes de confesar que abusó y mató a su beba de dos meses en Mendoza – GENTE Online
 

La coartada y las insólitas mentiras que inventó el camillero antes de confesar que abusó y mató a su beba de dos meses en Mendoza

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Antes de admitir el crimen ante la jueza Mónica Romero, Gustavo Ariel Olguín Ormeño construyó una versión alternativa que intentaba hacer recaer la responsabilidad sobre su propia pareja. El juicio abreviado que cerró el caso con condena a prisión perpetua reveló, punto por punto, cada una de esas mentiras.
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Cerca de las tres de la madrugada del 13 de agosto de 2023, una llamada desesperada al 911 alertó que una beba de dos meses estaba pálida y casi sin respirar en una vivienda del barrio Infanta, en Las Heras, Mendoza. Emma Pilar Olguín fue trasladada de urgencia al Hospital Pediátrico Dr. Humberto Notti, donde los médicos la reanimaron de un paro cardiorrespiratorio. Dos días después, la pequeña murió.

Los profesionales que la atendieron detectaron desde el primer momento algo que iba mucho más allá de cualquier cuadro médico convencional: múltiples moretones, rasguños, lesiones cerebrales y genitales y hasta desprendimiento de córneas.

Casi tres años después de esa madrugada, la Justicia de Mendoza cerró el caso con la condena a prisión perpetua de Gustavo Ariel Olguín Ormeño, de 25 años, quien confesó haber violado y asesinado a la pequeña. El fallo se resolvió el 21 de abril pasado a través de un juicio abreviado con la intervención de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo y la homologación de la jueza Mónica Romero.

Gustavo Ariel Olguín Ormeño fue condenado a prisión perpetua tras confesar haber abusado sexualmente y asesinado a golpes a su hija de dos meses, Emma.

El acusado llegó a esta instancia acorralado por las pruebas, tras haber intentado maniobras insólitas durante la instrucción, como negar su paternidad a pesar de existir un examen de ADN positivo.

La estrategia: acusar a la madre y construir una coartada de a poco

A mediados de agosto de 2024, el hombre había brindado otra versión en la causa. No sólo negó ser el infanticida, sino que apuntó todos los dardos contra su pareja, quien por ese entonces estaba imputada en la causa como coautora del crimen, aunque finalmente terminó desvinculada y sobreseída.

La estrategia de Olguín en su declaración indagatoria, que realizó un año después del crimen, fue múltiple y detallada. Cada punto de su relato buscaba sembrar dudas sobre la conducta de su pareja, una farmacéutica de 26 años cuya identidad se preserva, y colocarla como la responsable de lo que había ocurrido esa noche con Emma.

La primera mentira fue sobre su propio despido laboral. El camillero señaló que la farmacéutica lo celaba constantemente y lo llamaba en horarios de trabajo para ver con quién estaba, lo que le trajo problemas y lo obligó a renunciar en una importante clínica. En el expediente se demostró que fue echado de ese lugar cuando quedó filmado robándole dinero de la billetera a una colega.

La segunda, sobre el consumo de sustancias. Aseguró que en algunas juntadas veía a su novia exaltada y con un "polvo blanco en la nariz". De hecho, la noche del crimen dijo que "estaba exaltada, bajo sustancias, como perseguida". En los mensajes que cruzaban ambos y que quedaron incorporados en el expediente se comprobó que era Gustavo Olguín quien motivaba las peleas de pareja por celos infundados. De hecho, el propio hombre admitió en esa declaración que consumía cocaína pero dijo que "solamente" lo hacía en forma social "2 o 3 veces al mes".

Emma Pilar falleció el 14 de agosto de 2023 en el Hospital Notti de Mendoza. El caso tuvo además un episodio de negligencia institucional: los forenses entregaron el cuerpito de la beba muerta a una cochería y estos procedieron a cremarla por error, lo que fue un golpe para la madre, que perdió la posibilidad de un entierro.

La tercera mentira atacó directamente el corazón de la pericia forense. Emma presentaba lesiones cerebrales compatibles con el síndrome del bebé sacudido, conocido médicamente como shaken baby. Para explicar esa situación, Olguín declaró que cuando la pequeña estaba agonizando "le di un zamarrón fuerte en la cabeza por el mismo susto, la desesperación que tenía. Mi hija no respondía, la tenía fallecida en mis manos".

Una justificación que los forenses descartaron de plano: las lesiones cerebrales halladas –hemorragia por desplazamiento de masa encefálica y desprendimiento de córneas– no podían haber sido causadas por un movimiento brusco en estado de pánico sino por sacudidas reiteradas y violentas.

La cuarta apuntó a desacreditar la reacción emocional de la madre. Olguín también dijo que esa noche su pareja "no estaba tan dolida como tenía que ser". Otra mentira que fue desacreditada con los llamados al 911 que efectuó la madre de Emma donde se la escuchaba desesperada para conseguir auxilio médico ante la agonía de la bebé.

La quinta y más brutal: negar lo que la autopsia había constatado sin margen de duda. El infanticida dijo en su momento que era "imposible que Emma tenga lesiones sexuales", algo que los médicos del Hospital Notti y la misma necropsia probó: tenía hematomas y fisuras que respondían a la introducción de elementos en sus partes íntimas.

El desgarrador estado en que los médicos encontraron a Emma en el Notti

Cuando Emma ingresó al Hospital Pediátrico Dr. Humberto Notti, el cuadro clínico que presentaba dejó a los profesionales ante la evidencia de una violencia extrema. El Cuerpo Médico Forense determinó que la causa del deceso fue un cuadro de zamarreo ocurrido el mismo día del incidente. Los profesionales de la salud detectaron hemorragia cerebral, signos de deshidratación y evidencias de abuso sexual vaginal y anal.

Los médicos descubrieron que la bebé presentaba desgarros y hematomas en la zona genital, además de marcas de golpes en distintas partes del cuerpo, incluyendo espalda, tórax, abdomen, brazos y muslos. También se hallaron lesiones internas devastadoras.

Según pudo establecerse en la investigación, las lesiones halladas en el cuerpo de la menor se produjeron entre las 48 y 24 horas con anterioridad al fallecimiento, lo que descartó que hubieran sido causadas en el único momento en que la bebé estaba bajo el cuidado exclusivo de su padre. Algunas heridas tenían data anterior.

La madre: de imputada a sobreseída

Uno de los capítulos más complejos de la causa fue el de la madre de Emma, quien enfrentó la imputación como coautora del crimen durante casi dos años antes de ser sobreseída. En su declaración, relató que su relación amorosa con Olguín nació a fines de 2019 mientras trabajaban en la Clínica de Cuyo, ella como técnica farmacéutica y él como camillero. Luego se fueron a vivir juntos en Las Heras y tuvieron a su primer hijo.

Según detalló, el hombre comenzó a mostrar actitudes violentas hacia ella. Los episodios de violencia de género ocurrían luego de pelear por temas económicos y por celos.

Gustavo, acusado de ejercer violencia de género contra su pareja, intentó desviar las sospechas tras el asesinato de Emma, cuestionando sin fundamento su conducta.

La coartada que intentaba involucrar a la madre resultó verificable: el día en que Emma fue agredida hasta la muerte, ella había salido a una consulta odontológica de urgencia en el Hospital Central, lo que fue acreditado con documentación médica. La jueza Natacha Cabezas ordenó su sobreseimiento en junio de 2025, luego de que la instrucción comprobara que no estuvo presente al momento de los hechos y que era víctima de violencia de género por parte de Olguín.

El juicio abreviado y la condena a perpetua

El 21 de abril pasado, la Justicia de Mendoza condenó a Gustavo Ariel Olguín Ormeño a la pena de prisión perpetua por el brutal asesinato y abuso sexual de su hija Emma, una beba de apenas dos meses.

Los cargos que pesaron sobre él: homicidio doblemente agravado por el vínculo y por alevosía, un cargo de tal gravedad que lo llevará a la cárcel de por vida. A eso se sumó el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, en concurso real.

Al optar por el juicio abreviado, el acusado evitó someterse al escrutinio de un jurado popular que estaba previsto para la primera semana de mayo. La fiscal Lazo y la defensa oficial negociaron el acuerdo que la jueza Romero homologó. Olguín Ormeño ya cumple su condena a perpetuidad, sin posibilidad de beneficios excarcelatorios por la gravedad de los delitos cometidos.

El caso de Emma Olguín quedó cerrado judicialmente casi tres años después de aquella siniestra madrugada en el barrio Infanta.



 
 

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