El femicidio de Carla Johanna Magallanes, ocurrido en San Martín, Mendoza, sumó en las últimas horas datos que profundizaron el horror. Los resultados preliminares de la autopsia aportaron detalles sobre cómo fue el ataque y reforzaron la hipótesis que apunta contra su pareja, Gabriel Eduardo Trejo.
Según el adelanto de la necropsia, la mujer de 36 años murió como consecuencia de una puñalada en el cuello. La lesión, de gran profundidad, provocó una pérdida masiva de sangre que derivó en un shock hipovolémico y le causó la muerte en cuestión de minutos.

Pero lo más estremecedor fue la mecánica del ataque. De acuerdo a los peritos, por las características de la herida, Carla habría sido agredida por la espalda, posiblemente mientras estaba sentada y en un estado de indefensión. Esa hipótesis coincidió con la posición en la que fue hallado el cuerpo: semi sentada dentro de la precaria vivienda en Montecaseros.
Una reconstrucción que agrava el caso
Los investigadores sostuvieron que el crimen pudo haberse producido en medio de una discusión. Testimonios de vecinos ya habían advertido sobre peleas frecuentes entre la víctima y su pareja, e incluso algunos aseguraron haber escuchado gritos días antes del hallazgo.
El informe forense indicó además que la mujer llevaba aproximadamente 72 horas fallecida al momento de ser encontrada por su madre, quien llegó a la vivienda tras no poder contactarla durante varios días. La escena, con manchas de sangre y la puerta cerrada desde el exterior con cadenas y alambres, terminó de confirmar la gravedad del hecho.

Con estos elementos, la Justicia avanzó rápidamente. Este miércoles, Gabriel Eduardo Trejo, de 38 años, fue imputado por femicidio y quedó a la espera de ser trasladado a la penitenciaría provincial.
El contexto detrás del crimen
Carla Magallanes era madre de tres hijos y atravesaba una situación de vulnerabilidad. En los meses previos había recibido asistencia en una organización social de Mendoza, aunque había dejado de concurrir tiempo antes del hecho.
Su historia, marcada por dificultades, volvió a quedar en primer plano tras el crimen, que fue considerado el primer femicidio de 2026 en la provincia.
Mientras la causa avanza bajo la órbita del fiscal Gustavo Jadur, con supervisión de Oscar Sívori, también se activaron los dispositivos de contención para los hijos de la víctima.

