Gastón Trezeguet denunció amenazas de muerte de un fanático de Gran Hermano y quedó bajo un esquema de protección después de presentar una denuncia judicial.
El productor y panelista del reality expuso en sus redes sociales un mensaje de extrema violencia que recibió en las últimas horas, aseguró que decidió no dejarlo pasar y confirmó que espera que el responsable sea identificado por la Justicia. Tras la presentación formal se activó una medida de resguardo y le otorgaron un botón antipánico.

La situación tomó estado público este martes 16 de junio, cuando el ex participante de Gran Hermano compartió en su cuenta de X una imagen de la denuncia y un fuerte descargo. “Yo entiendo todo de Gran Hermano, pero hay mensajes que no voy a dejar pasar y este es uno de ellos”, escribió Trezeguet al mostrar que había decidido acudir a la Justicia.
En esa misma publicación dejó en claro que no quería naturalizar el nivel de agresividad que, muchas veces, rodea al reality y a quienes lo analizan afuera de la casa.
Junto con ese posteo, el panelista difundió la captura del mensaje que recibió de parte de un usuario al que distintos medios identificaron por su apodo en redes. Sin reproducir el contenido textual por su nivel de violencia, la amenaza incluía referencias a un posible ataque a tiros, expresiones homofóbicas y una descripción brutal de agresión física.
Para Trezeguet, el límite se cruzó por completo: ya no se trató de una crítica encendida por el juego ni de una discusión propia del fandom televisivo, sino de un episodio que encendió una alarma real sobre su seguridad personal.
Después de hacer pública la denuncia, Gastón explicó por qué el episodio lo afectó especialmente. “Cómo sabés si no es un fan de estos que están re locos y se te aparece en algún lugar”, dijo a TN Show, visiblemente preocupado por la posibilidad de que la violencia digital pudiera trasladarse al plano real.
También reconoció el impacto emocional del episodio con una frase que resume el momento que atraviesa: “Me genera mucho miedo”. En la misma línea, calificó la situación como “muy terrible” y remarcó que le parece “fuertísimo” recibir un texto así.
De acuerdo con la documentación que el propio Trezeguet difundió, la denuncia quedó radicada ante la Policía de la Ciudad y derivó en una investigación judicial. El caso quedó bajo la órbita de la Fiscalía N°5, con supervisión del fiscal Kessler, mientras que, por la gravedad del contenido intimidatorio, se solicitó una medida de protección adicional que finalmente se concretó con la entrega de un botón antipánico. Es decir: la amenaza fue tomada con suficiente seriedad por las autoridades como para activar un resguardo preventivo inmediato.
La noticia impactó de lleno en el universo de Gran Hermano, donde Trezeguet es mucho más que un ex jugador histórico. Hace años se convirtió en una de las voces más filosas y reconocibles alrededor del programa: analiza estrategias, toma partido por participantes, se cruza con panelistas y suele quedar en el centro de las conversaciones del fandom.
Ese nivel de exposición también lo volvió blanco de enojos, cuestionamientos y discusiones permanentes en redes. Pero lo ocurrido ahora abrió otro debate: hasta dónde puede escalar el fanatismo cuando deja de ser una pasión televisiva y empieza a transformarse en una amenaza concreta.
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