Barbijo, bombitas de agua y salidas restringidas: en fotos, así fue la única visita de Michael Jackson a la Argentina, según el archivo de GENTE – GENTE Online
 

Barbijo, bombitas de agua y salidas restringidas: en fotos, así fue la única visita de Michael Jackson a la Argentina

En octubre de 1993, el músico visitó el país, ofreció tres shows en River y dejó una serie de escenas que el archivo de GENTE retrató como parte de una estadía extraordinaria.
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Hubo artistas internacionales que vinieron al país, tocaron y se fueron. Y hubo otros, muy pocos, que lograron convertir su paso por Buenos Aires en un episodio cultural más grande que el recital mismo. Michael Jackson perteneció a esa categoría.

Su llegada al país, en pleno auge de su fama planetaria, no fue presentada sólo como una escala más de una gira mundial: fue leída, narrada y fotografiada como una irrupción. El archivo de GENTE da cuenta de ese clima con una mezcla muy de época entre fascinación, acceso exclusivo y voluntad de capturar lo irrepetible.

La visita de Michael Jackson a la Argentina fue la tapa de Revista GENTE en octubre de 1993.

Más que contar una serie de conciertos, aquellas páginas intentaban responder a una pregunta más ambiciosa: cómo era, de cerca, el hombre más famoso del mundo cuando bajaba del escenario.

La llegada del ídolo

La cobertura construye desde el comienzo la sensación de excepcionalidad. Michael Jackson no aparece como una estrella pop entre otras, sino como un fenómeno difícil de comparar con cualquier antecedente. El tono de la revista, atravesado por la estética periodística de los ‘90, empuja esa idea en cada detalle: la seguridad extrema, la logística desmesurada, la imposibilidad de acercarse a él como se acercaba uno a cualquier celebridad y la certeza de que su presencia desordenaba todo lo que tocaba.

Algunas de las imágenes del archivo de GENTE que reflejaban la conmoción social ante la presencia del Rey del Pop.

Para GENTE, la visita a la Argentina no podía narrarse en clave rutinaria. Había algo del orden de lo insólito en que ese artista, convertido ya en mito global, pisara Buenos Aires. La cobertura lo describe como un ser casi inaccesible, pero al mismo tiempo se esfuerza por llevar al lector lo más cerca posible de su intimidad. Ahí radica una de las claves del material de archivo: Michael Jackson era representado como alguien rodeado por un aura casi irreal, aunque la revista buscara una y otra vez filtrarse en sus momentos domésticos, en sus pequeños gestos, en sus hábitos y en sus escenas menos oficiales.

La idea de “visita histórica” atraviesa todo el relato. No sólo porque era la primera vez que venía a la Argentina, sino porque, ya en ese entonces, había conciencia de que acaso también fuera la única. Esa intuición, leída hoy, le da todavía más valor al archivo. Las páginas de GENTE no registraron apenas un paso fugaz: documentaron un momento que con el tiempo quedó congelado como una rareza absoluta dentro de la historia del espectáculo en el país.

El Hyatt y las escenas del balcón

Si los shows en River fueron la dimensión pública y gigantesca de la visita, el Hyatt fue el escenario de la otra película: la del backstage, la de los rituales privados, la de las manías y las postales inesperadas. Y en ese plano aparece una de las escenas más recordadas de toda la cobertura: Michael Jackson en el balcón del hotel, con barbijo y sombrero, tirando bombitas de agua a los huéspedes que estaban en la pileta.

Los juegos de Michael desde el balcón del Hyatt con sus fans, a quienes le lanzó bombitas de agua.

La imagen es poderosa porque condensa varias cosas a la vez. Por un lado, muestra al ícono más grande del pop mundial jugando como un chico desde la suite de un hotel de lujo en Buenos Aires. Por otro, refuerza esa construcción que el periodismo de la época hizo de Michael como un personaje de rasgos infantiles, un adulto refugiado en los códigos de la niñez, fascinado por el juego y por los gestos de travesura. El archivo de GENTE insiste con esa lectura una y otra vez: el artista aparece ligado al mundo de los chicos, de la fantasía, del encierro protector y de la improvisación lúdica.

La estadía en el Hyatt también estuvo marcada por el misterio. El barbijo, el sombrero, las salidas restringidas, las estrictas medidas de seguridad y la sensación permanente de que nunca se lo terminaba de ver del todo reforzaban una idea central de la nota: Michael Jackson era, incluso cuando estaba quieto, un enigma. El hotel se transformó así en una especie de cápsula dentro de la ciudad, un territorio donde convivían el lujo, el aislamiento y la expectativa de cientos de fans que esperaban un gesto, una aparición o una señal desde alguna ventana.

La ciudad revolucionada

La visita no se agotó en el circuito hotel-estadio. El archivo muestra también a un Michael Jackson que, a pesar del blindaje, intentó algunas salidas por Buenos Aires. Esas excursiones alimentaron otra dimensión del mito: la del ídolo que al mismo tiempo quería mirar y debía esconderse. Hubo recorridos por San Telmo, incursiones por el barrio de Palermo, una visita a un local de diseño y momentos en los que la ciudad pareció por un instante detenerse a su alrededor.

Los operativos de seguridad rodeaban cada uno de los movimientos de Michael, con la sospecha de uso de dobles para confundir.

GENTE retrata esas escenas con el pulso del operativo. Hay autos, custodios, movimientos rápidos, gente agolpada, curiosidad y tensión. Cada salida se convertía en evento porque su sola presencia alteraba la dinámica del lugar. No era simplemente Michael Jackson paseando por Buenos Aires: era Buenos Aires reaccionando a Michael Jackson. En esa interacción se ve con nitidez el impacto cultural que tuvo su paso por el país. La visita no sólo convocó a quienes tenían entrada para los recitales. También disparó una conversación urbana, una fiebre de avistamiento, una ansiedad de presencia.

Miles de fans llegaron a Buenos Aires no solo para ver su show en River sino también para esperarlo en la puerta del hotel e intentar una mínima interacción con el ídolo musical.

Entre esas salidas y el encierro del hotel, la figura de Michael se fue recortando como una mezcla de celebridad absoluta y criatura protegida del mundo exterior. La revista enfatiza ese contraste: podía llenar estadios, pero no caminar como cualquier persona por la calle; podía convocar a multitudes, pero necesitaba filtros, guardias, vehículos y dobles para moverse. Allí aparece otro de los rasgos de la nota de época: la fascinación por una fama que, además de inmensa, parecía tener costos extraños y una textura casi irreal.

El camarín-palacio y el backstage del lujo

Uno de los pasajes más atractivos del archivo tiene que ver con el detrás de escena de River. Allí aparece la famosa “carpa-palacio”, el espacio privado montado para que Michael descansara, se preparara y atravesara el ritual previo y posterior a los conciertos. La revista lo describe con el asombro de quien cree estar ingresando a una extensión portátil del universo personal del artista: muebles, decoración, detalles especiales, un ambiente diseñado para aislarlo del afuera y al mismo tiempo reproducir una sensación de refugio.

El lujo que imperaba en cada uno de los espacios que recorrió Michael Jackson en su visita al país.

Ese backstage era una forma de contar a Michael sin necesidad de tenerlo siempre enfrente. Al describir su entorno, sus pedidos, su cocinero, su maquilladora, sus tiempos y sus obsesiones, la revista armaba un retrato indirecto del personaje. El lujo no estaba narrado sólo como exceso, sino como parte de una identidad basada en el cuidado, el control y la singularidad. Todo debía estar dispuesto a su medida.

En ese plano también aparece uno de los rumores más llamativos que sobrevolaron toda la visita: el de los dobles. El archivo recoge esa sospecha como parte de la atmósfera de misterio que acompañó su paso por el país. Se hablaba de figuras que podían despistar a la prensa y al público, de movimientos planificados para protegerlo y de la posibilidad de que no siempre fuera él quien aparecía en ciertos trayectos. Más allá de la imposibilidad de confirmar muchos de esos trascendidos, la sola circulación del rumor dice mucho sobre cómo se vivía a Michael Jackson en aquellos años: como un personaje tan grande que incluso su ausencia podía ser puesta en escena.

Fotos: Archivo Grupo Atlántida ([email protected])
Jefa de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)
Retoque digital: Gustavo Ramírez



 
 

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