Cinthia Verónica Lazarte tenía 41 años y su nombre quedó en el centro de una investigación que conmueve a Tucumán. Durante la madrugada de este sábado 13 de junio, su cuerpo fue encontrado dentro de un auto incendiado en la calle Francia al 1100, en la zona este de San Miguel de Tucumán, después de que vecinos alertaran a la Policía por un vehículo en llamas.
Las primeras pericias detectaron indicios de violencia y, por eso, la Justicia provincial analiza el caso bajo la hipótesis de un posible femicidio.

Pero detrás del horror del hallazgo aparece también la historia de una mujer marcada por la vulnerabilidad social. Cinthia era conocida en el barrio como “Piba” y se encontraba en situación de calle desde hacía años, incluso desde la adolescencia según fuentes policiales. También trascendió que solía frecuentar la zona donde finalmente fue encontrado el vehículo incendiado, a pocas cuadras del parque 9 de Julio.
Ese perfil social ayuda a entender por qué su muerte genera un impacto todavía más fuerte. No se trata solo de una víctima de un crimen atroz, sino también de una mujer atravesada por la exclusión. Lazarte tenía cuatro hijos de entre 5 y 19 años.
El hallazgo se produjo alrededor de la 1.25 o 1.30 de la madrugada, según las primeras reconstrucciones del caso. La Policía llegó al lugar tras un llamado al 911 que advertía sobre el incendio de un automóvil. Cuando los efectivos lograron abrir el vehículo y avanzar sobre el foco ígneo, descubrieron el cuerpo de Cinthia en el interior. Estaba en la parte trasera del auto y que el fuego había dañado de manera severa toda la escena.
Con el correr de las horas, la investigación empezó a sumar elementos que reforzaron la sospecha de una muerte violenta previa al incendio. Los investigadores detectaron un cable alrededor del cuello de la víctima, un indicio que será clave junto con la autopsia para establecer la causa de muerte y determinar si el auto fue prendido fuego antes o después del fallecimiento. Ese dato, sumado al estado en que fue encontrada, hizo que la hipótesis accidental quedara prácticamente corrida del centro de la pesquisa.
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal Especializada en Homicidios I, a cargo del fiscal Pedro Gallo, con intervención de la investigadora Sylvina Ojeda. En el lugar trabajó además el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, junto con especialistas en Criminalística, Bioquímica y Medicina Forense, en busca de rastros que permitan reconstruir las últimas horas de la víctima y establecer quién o quiénes estuvieron con ella antes del incendio.
En ese marco, uno de los puntos que más atención concentra es el análisis de las cámaras de seguridad de la zona. Una filmación habría captado a un hombre descendiendo del vehículo poco antes de que comenzara el fuego. Ese registro todavía está siendo peritado, pero ya aparece como una de las piezas más importantes para intentar determinar cómo llegó Cinthia a ese auto y si el incendio fue parte de una maniobra destinada a borrar huellas.
Hasta el momento no hay detenidos ni sospechosos identificados de manera oficial. Sin embargo, los investigadores ya tomaron testimonios, recolectaron elementos de interés para la causa y esperan resultados forenses que permitan definir con mayor precisión la secuencia del hecho.
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