La historia detrás de La Granja de Zenón: cómo nació este proyecto argentino que se convirtió en un fenómeno global – GENTE Online
 

La historia detrás de La Granja de Zenón: cómo nació este proyecto argentino que se convirtió en un fenómeno global

Nació como parte de El Reino Infantil en una empresa local que entendió el potencial de YouTube en sus inicios. Hoy se convirtió en uno de los contenidos infantiles más importantes del mundo hispanohablante.
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La Granja de Zenón nació dentro de El Reino Infantil alrededor de 2014, como parte de una búsqueda creativa de una empresa argentina que ya venía explorando el universo digital infantil desde 2011. Con personajes como Zenón, Bartolito, La Vaca Lola y Percherón, el proyecto se convirtió en una de las franquicias más fuertes de una red global que hoy supera los 240 millones de suscriptores en YouTube, tiene presencia en 11 idiomas y se expandió hacia plataformas de streaming, productos como peluches y muñecos y espectáculos teatrales en vivo.

La historia, sin embargo, empieza antes de los millones de reproducciones, de las funciones agotadas y de los chicos cantando “Bartolito” en distintos países. Empieza en una empresa familiar vinculada desde hace décadas a la música y al entretenimiento. El Reino Infantil forma parte de Leader Entertainment, grupo que también integra el sello discográfico Leader Music, fundado por Roberto “Kuky” Pumar.

Zenón, el granjero inspirado en el gaucho argentino que junto a sus animales, canciones y videos acompaña a infancias de todo el mundo.

Su hijo, Michel Pumar, hoy director ejecutivo de estrategia, dialogó con GENTE sobre por qué La Granja de Zenón logró diferenciarse dentro de un universo donde la oferta de contenidos infantiles creció de manera exponencial.

“Primero existió El Reino Infantil, que es nuestra marca paraguas, nuestro canal principal dentro de lo que es nuestra network de canales de YouTube. Ese canal está cumpliendo 15 años. Hace 15 años desembarcamos en YouTube. Quizás hoy es una plataforma súper mainstream, súper conocida, pero en ese momento era un océano en el que nosotros navegábamos solos”, recuerda Michel.

De María Elena Walsh a un granjero que cruzó fronteras

Antes de que Zenón tuviera su propia granja, la compañía ya había trabajado en la animación de canciones de María Elena Walsh. Ese desarrollo comenzó en 2006, cuando el DVD todavía tenía un peso importante entre los formatos del consumo familiar. Con el tiempo, esos contenidos fueron volcados al universo de El Reino Infantil, lo que permitió construir una base de audiencia y una sensibilidad particular para entender qué conectaba con los chicos y también con los adultos.

En ese camino apareció la idea de crear distintos universos propios. Canciones del Zoo, Michiguau y otras propuestas formaron parte de esa etapa de exploración. Pero hubo un escenario que terminó imponiéndose por la respuesta de la audiencia: la granja. La elección no fue casual. En la mirada de sus creadores, la granja tenía algo reconocible para la Argentina, pero también para gran parte de América Latina. Era cercana, simple, musical, visualmente potente y con una identidad que podía crecer.

El lobo Beto, otro de los protagonistas de La Granja de Zenón, que también traspasa la pantalla y es parte del espectáculo teatral.

“La granja es algo que está presente en gran parte de los países y en eso el público fue el que terminó eligiendo a La Granja de Zenón por sobre otras propiedades”, detalló Michel.

La figura de Zenón también tiene un origen profundamente local: “De alguna manera está inspirado en el gaucho argentino. En esos primeros años quizás era un poco impensado expandir un producto tan globalmente como lo es hoy La Granja de Zenón. En ese momento sí pensábamos el típico gaucho argentino como lo es Zenón. Esta expansión también nos terminó llevando a que este gaucho cruce fronteras, cruce océanos y sea conocido en el mundo”.

El nombre, además, no surgió al azar. Zenón resonaba con una esencia gauchesca y con la identidad de la tierra. También hubo una inspiración literaria: “Don Segundo Sombra”, la novela de Ricardo Güiraldes, donde aparece un Zenón como figura de confianza.

“Somos fieles a lo que quiere nuestra audiencia”

Una de las claves del fenómeno está en la forma en que El Reino Infantil entendió la relación con su público. Para Michel, el crecimiento de La Granja de Zenón no puede explicarse sin ese ida y vuelta constante con la audiencia.

“Nosotros somos fieles a lo que quiere nuestra audiencia. Si la gente elige La Granja de Zenón, nosotros vamos a producir más contenido de La Granja de Zenón. Y si los chicos quieren escuchar más canciones de Bartolito, seguramente hagamos más videos de Bartolito”, remarcó.

Bartolito es uno de los personajes más entrañables en La Granja de Zenón y que más participación tiene en cada producción.

Ese sistema de escucha fue decisivo. La compañía creó más de 30 personajes, pero no todos tuvieron el mismo recorrido. Algunos quedaron en segundo plano, otros encontraron su lugar y unos pocos se transformaron en íconos. Bartolito, La Vaca Lola, Zenón y Percherón son hoy algunos de los personajes más reconocibles del ecosistema.

“Creo que eso es también lo que nos logró posicionar por sobre otras propiedades, estar bien atentos a lo que la audiencia demanda”, dijo Michel.

Una generación que creció con La Granja de Zenón

Aunque el éxito de La Granja de Zenón suele pensarse desde YouTube, sus creadores insisten en que la música es uno de los grandes diferenciales. La compañía nació como sello discográfico y esa experiencia se nota en la construcción de canciones simples, pegadizas y pensadas para atravesar generaciones.

“Hay una búsqueda y un trabajo muy fuerte en todo lo creativo dentro de la empresa, dentro de lo que es la parte plenamente musical. No olvidemos que la compañía tiene cuarenta años. Creo que ahí hay un expertise muy grande de Kuky -Pomar, dueño y fundador de la compañía-, en lo que es escuchar y determinar que algo va a ser éxito. Y en eso también fue un gran trabajo buscar los mejores arregladores, los mejores autores, los mejores intérpretes para hacer las canciones”, señaló Michel.

Zenón y sus animales se hicieron presentes en las oficinas de Leader Músic, en plena producción para GENTE.

Uno de los datos más interesantes del fenómeno es el paso del tiempo. El Reino Infantil cumple 15 años y La Granja de Zenón ya tiene una historia suficientemente larga como para empezar a hablar de generaciones. Los primeros chicos que escucharon esas canciones empiezan a ser adultos jóvenes, futuros padres.

Es loco, pero seguramente en unos pocos años quienes nos empezaron escuchando ya empiecen a tener hijos. Son quince años. Mantenemos esa vigencia de que son muchas generaciones”, reflexionó.

Esa continuidad convierte a La Granja de Zenón en algo más que un contenido infantil exitoso. La transforma en una marca ligada a la memoria familiar. Muchas canciones conectan con los chicos, pero también con los adultos que crecieron escuchando propuestas infantiles anteriores, como las canciones de María Elena Walsh.

Hay algo sumamente relacionado con aciertos desde la parte sentimental y nostálgica. Muchas canciones no solamente les gustan a los chicos, sino que conectan con la familia. El padre o el abuelo quizás ya escuchaba las canciones de María Elena Walsh. En eso realmente logramos conectar a toda la familia a través de nuestras canciones”, remarcó Michel.

Ese es uno de los puntos más valiosos para entender la permanencia de La Granja de Zenón. No se trata solamente de entretener al niño que mira una pantalla, sino de construir un lenguaje común dentro de la casa. Una canción que se repite en el auto, un personaje que aparece en un cumpleaños, una función a la que van padres e hijos, un juguete que prolonga la experiencia fuera de YouTube.

De la pantalla al escenario: el salto al teatro

El gran desafío llegó cuando ese universo digital tuvo que convertirse en una experiencia teatral. Allí aparece Maximiliano Córdoba, productor teatral con 25 años de trayectoria y responsable de los espectáculos de La Granja de Zenón.

Empezamos hace casi ocho o nueve años con la idea de poder generar un producto que de alguna manera pudiera acompañar el crecimiento que tenía la empresa. Ese fue el gran desafío”, contó Maximiliano en la entrevista con GENTE.

Quienes se ponen en la piel de Zenón y sus animales se identifican como intérpretes, y buscan ser lo más fiel posible al personaje que los niños conocieron a través de las pantallas.

Pasar de YouTube al teatro no era una decisión menor. Los chicos conocían plenamente a los personajes: sus voces, sus movimientos, sus colores, sus maneras de actuar. Cualquier diferencia podía romper la ilusión.

El desafío fue tratar de que el salto fuera lo menos agresivo posible. Nuestros personajes son una copia fiel del personaje que el nene ve en YouTube. Usamos las voces originales y tratamos de seguir la narrativa que tiene en YouTube, para que el personaje no salga del alineamiento de comportamiento”, explicó Maximiliano.

Esa fidelidad es central. En el teatro infantil, especialmente cuando se trabaja con personajes tan instalados, no alcanza con ponerlos sobre un escenario. Hay que preservar la magia. Hay que lograr que para el chico Bartolito sea Bartolito y que Zenón sea Zenón. No una representación aproximada, sino una presencia real.

Acá tenés la oportunidad de verlo en vivo. Lo podés ver en YouTube, te podés comprar los juguetes en la juguetería y acá tenés la oportunidad de verlo en vivo”, remarca Maximiliano, al explicar esa lógica de universo 360.

Desde los videos en Youtube, pasando por los juguetes, hasta el show teatral: la búsqueda de una llegada 360° a las audiencias.

En ese sentido, Maximiliano insiste en una idea: los espectáculos están pensados para los chicos, pero para disfrutar en familia. Ese matiz es clave. La obra no busca entretener solamente al niño, sino generar una experiencia compartida en la que padres, madres, abuelos y hermanos también participen.

Para sostener esa ilusión, trabajan con un equipo que se especializa en los personajes: “Tenemos actores, bailarines, pero principalmente intérpretes. Muchos de los actores que tenemos llevan casi diez años dentro de la compañía porque fueron perfeccionando el personaje y crean una ilusión”.

Para el productor, elegir a los intérpretes correctos es tan importante como cuidar la música, la escenografía o la narrativa: “La personalidad del que está interpretando el personaje siempre traspasa el traje. Ya cuando los elegimos y los preparamos, hay algo de la personalidad de cada uno de ellos que tiene algún tipo de relación con la botarga, con el personaje en sí. Y eso termina de completar la ilusión de que su personaje está ahí, que Bartolito pasa por el medio de la platea, lo saluda, lo toca”.

El presente teatral de La Granja de Zenón tiene como uno de sus ejes “En busca del arcoíris”, una obra que el equipo ya había realizado años atrás y que decidió recuperar por el vínculo que había generado con el público.

Fue un suceso que hicimos hace cinco años. Tenemos un catálogo de casi nueve obras realizadas, que vamos renovando y expandiendo por diferentes países”, contó Maximiliano y detalló: "Es una obra maravillosa que toca valores muy lindos que tienen que ver con la amistad, con creer en los sueños. A la vez es una obra muy interactiva donde la gente puede participar y acompañar durante todo el proceso de búsqueda que tienen sus personajes”.

El regreso no fue casual. La obra había quedado en la memoria de muchas familias y el pedido del público funcionó como impulso para volver a ponerla en escena: “Siempre tuvimos la ilusión de volverla a hacer. Ya pasaron cinco años y la gente también nos había pedido”.

Una granja que habla 11 idiomas

La expansión internacional de La Granja de Zenón no se limita al público hispanohablante. Aunque las principales audiencias de El Reino Infantil son de Latinoamérica y España, también tiene contenido en 11 idiomas: inglés, portugués, italiano, ruso, alemán, francés, coreano, hindi y rumano, entre otros.

Desde la parte del contenido audiovisual y puramente digital, nosotros tenemos nuestra network de contenidos en español, pero después también el contenido lo tenemos en 11 idiomas más, siendo inglés y portugués los otros dos idiomas principales”, remarcó Michel.

Con un alcance sorprendente, las historias de Zenón y su granja son conocidas en diferentes rincones del planeta.

La internacionalización no implica simplemente traducir canciones. Muchas producciones ya nacen desde un guión o una canción en inglés o portugués y luego se adaptan a otros idiomas. Esa dinámica muestra hasta qué punto la compañía dejó de pensar sus contenidos sólo desde un mercado local para producir con lógica global.

El teatro también acompaña esa expansión. Michel y Maximiliano trabajan en la adaptación de la obra al portugués, con la intención de desembarcar próximamente en Brasil.

La Granja de Zenón empezó como una idea dentro de un ecosistema digital argentino y terminó siendo una historia global. Un granjero inspirado en la identidad local cruzó fronteras, océanos e idiomas. Bartolito pasó de la pantalla a la platea. La Vaca Lola se transformó en un personaje reconocido por millones. Y El Reino Infantil encontró una fórmula que parece simple, pero que pocos logran sostener durante tantos años: escuchar a los chicos y crear contenido que también invite a los adultos a quedarse cerca.

Fotos: Rocío Bustos.



 
 

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