La investigación por el femicidio de Camila Agustina Vechiarello, la joven de 26 años que se encontraba en San Juan realizando su formación como aspirante a Gendarmería Nacional, sumó en las últimas horas un dato hasta ahora desconocido sobre la relación que mantenía con Carlos Gonzalo Riveros, el principal sospechoso del crimen.
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A medida que avanzó la causa, se conoció que Camila y Riveros se habían casado hacía aproximadamente 20 días. El impactante dato lo aportó María Cantos, vecina de la zona donde vivía la joven. La información salió a la luz después del asesinato y aportó un nuevo elemento sobre el vínculo que mantenían la víctima y el único detenido.
Riveros permanece bajo custodia policial en el Hospital Rawson y está señalado como principal sospechoso. La investigación continúa en manos de la UFI Delitos Especiales y la causa avanza como homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Camila, oriunda de Rosario, Santa Fe, había llegado a San Juan para realizar su instrucción e intentar ingresar a Gendarmería Nacional. Su cuerpo fue encontrado con múltiples signos de violencia y heridas provocadas por un elemento punzocortante en el departamento ubicado sobre la calle Cordillera de Ansilta al 48.

Riveros, de 25 años y oriundo de Tartagal, Salta, también estaba vinculado a la formación de la fuerza. Tras el hallazgo de la joven quedó bajo la lupa de los investigadores y posteriormente detenido.
El dato del reciente casamiento adquirió especial relevancia después de que se conocieran otros elementos encontrados en el lugar del crimen. Entre ellos apareció un escrito que ahora forma parte de las pruebas incorporadas al expediente.
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Durante las pericias realizadas en el departamento donde encontraron el cuerpo de Camila, los investigadores hallaron una carta escrita a mano que habría sido redactada por Carlos Riveros.
El escrito estaba sobre la mesa del comedor y fue secuestrado por los especialistas que trabajaron en la propiedad. Su contenido quedó incorporado a la causa y será analizado junto con el resto de las evidencias recolectadas.
Según trascendió, Riveros se habría adjudicado en esa carta el asesinato de Camila. Además, habría pedido disculpas tanto a su propia familia como a los seres queridos de la joven por lo ocurrido y por su posterior intento de quitarse la vida.
El contenido del escrito representa un elemento de peso para la investigación, aunque deberá ser evaluado por la Justicia junto con las pericias y las demás pruebas reunidas en el expediente para establecer la secuencia completa de los hechos.

Después del crimen, Riveros habría intentado quitarse la vida y recibió asistencia médica. Por ese motivo permanecía internado bajo custodia policial en el Hospital Rawson.
La UFI Delitos Especiales sigue trabajando para reconstruir qué ocurrió durante las últimas horas de Camila y determinar las circunstancias de su muerte. En ese escenario, el reciente casamiento, la carta encontrada en el departamento y los resultados de las pericias se convirtieron en elementos centrales de una causa que está avanzando bajo la calificación de homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Apenas unas tres semanas antes del crimen, Camila y el hombre que ahora está señalado como principal sospechoso habían formalizado su relación. Un dato que se desconocía en las primeras horas del caso y que terminó de revelar cuán reciente era el vínculo matrimonial que ahora quedó en el centro de la investigación.





















































