Qué pasó con la casa de Ricardo Barreda: casi 30 años abandonada y el proyecto que busca cambiar su historia – GENTE Online
 

Qué pasó con la casa de Ricardo Barreda: casi 30 años abandonada y el proyecto que busca cambiar su historia

El estreno de la película protagonizada por Luis Machín volvió a poner la mirada sobre el caso que sacudió a La Plata en 1992. La vivienda permaneció durante décadas cerrada y deteriorada hasta que comenzó un proceso para darle un significado completamente distinto.
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El estreno de Barreda en Prime Video volvió a colocar en primer plano uno de los casos policiales que más conmocionaron a la Argentina. Más de tres décadas después de los asesinatos, hay un lugar que continúa siendo una marca física de aquella historia: la casa de La Plata donde Ricardo Barreda asesinó a su esposa, su suegra y sus dos hijas el 15 de noviembre de 1992.

Ubicada en calle 48 entre 11 y 12, la vivienda permaneció durante años prácticamente congelada en el tiempo. Ventanas clausuradas, rejas cerradas, paredes deterioradas y hasta los viejos vehículos del odontólogo abandonados en el garaje formaron parte de una postal que los vecinos de la zona convivieron durante décadas.

casa de ricardo barreda
Así estuvo la fachada de la casa de Ricardo Barreda donde se cometieron los cuatro femicidios.
Foto: Archivo Grupo Atlántida.

Pero la historia de esa propiedad comenzó a cambiar. Después de años de conflictos vinculados con su destino, el Estado bonaerense tomó posesión del inmueble y avanzó con un proyecto que busca transformar el escenario de los cuatro asesinatos en un espacio de memoria, reparación y prevención de la violencia de género.

La iniciativa cobra nueva actualidad con la llegada al streaming de la película dirigida por Daniela Goggi, que propone precisamente revisar la manera en la que durante décadas fue contado el caso y recuperar la identidad de las cuatro mujeres asesinadas.

El crimen que marcó para siempre la casa de La Plata

El 15 de noviembre de 1992, Barreda asesinó con una escopeta a Gladys McDonald, su esposa; Elena Arreche, su suegra; y Cecilia y Adriana Barreda, sus hijas, dentro de la vivienda familiar.

El caso adquirió una enorme repercusión mediática y durante años buena parte del relato público terminó concentrándose en la figura del odontólogo y en la versión que él dio sobre la convivencia familiar.

Durante décadas las casa estuvo abandonada y en pésimo estado.
Foto: Archivo Grupo Atlántida.

Con el paso de los años, mientras Barreda cumplía su condena, la propiedad continuó allí como una huella visible de la masacre. Durante casi tres décadas permaneció tapiada, con ventanas clausuradas y un profundo deterioro. En el garaje quedaron abandonados un Ford Falcon verde y un DKW que habían pertenecido al odontólogo.

La fachada tampoco quedó al margen del impacto social que provocaba el lugar. Sobre sus paredes aparecieron grafitis con mensajes como “asesino” y “nunca más”, mientras la vivienda comenzó a atraer a curiosos que llegaban hasta allí para observarla y fotografiarse.

La casa de Barreda, bajo el lente de Revista GENTE.
Foto: Archivo Grupo Atlántida.

Lo que alguna vez había sido una casa familiar se había convertido en uno de los escenarios criminales más reconocibles de La Plata.

Por qué la casa de Barreda estuvo abandonada durante tantos años

Cambiar el destino del inmueble no resultó sencillo. Cuestiones sucesorias, litigios y deudas impositivas demoraron durante años cualquier posibilidad de darle un nuevo uso.

Mientras esas situaciones se prolongaban, el deterioro avanzaba. Las paredes se descascaraban, los interiores permanecían prácticamente intactos y los vecinos reclamaban una solución.

El consultorio de Barreda.
Foto: Archivo Grupo Atlántida.

La expropiación había sido establecida por una ley sancionada en 2012, aunque el proceso para recuperar efectivamente el inmueble se extendió durante varios años. Finalmente, la Provincia de Buenos Aires tomó posesión de la propiedad y comenzó a avanzar sobre el futuro de la casa.

Uno de los momentos más significativos ocurrió en 2022, cuando se abrió nuevamente el portón para comenzar las tareas de recuperación. Los dos viejos autos fueron retirados, se realizaron trabajos de limpieza en el interior y se colocaron chapones sobre los ventanales. Era el comienzo de un cambio que pretendía ir mucho más allá de una restauración edilicia.

Momento en que la casa empieza el camino de resignifcación.

De la “casa de Barreda” a un espacio para recordar a las víctimas

Ese mismo año, al cumplirse tres décadas de los asesinatos, se realizó una señalización frente a la propiedad dentro del programa Mariposas, una iniciativa orientada a construir memoria colectiva alrededor de víctimas de femicidios y otras violencias por razones de género. El inmueble fue identificado como “Centro de Memoria Activa Feminista”, en homenaje a Elena, Gladys, Cecilia y Adriana.

La intervención buscó también discutir algo que acompañó al caso durante décadas: que la propiedad siguiera siendo reconocida exclusivamente como “la casa de Barreda”, colocando nuevamente el apellido del asesino por encima de las identidades de las cuatro mujeres que vivieron y fueron asesinadas allí.

Así está en la actualidad la casa del horror que busca convertirse en un espacio de memoria.

Por eso, una de las acciones realizadas fue reconstruir una imagen de las cuatro mujeres juntas, ante la imposibilidad de encontrar una fotografía en la que aparecieran todas, y colocarla en una de las ventanas del frente.

El objetivo proyectado para el inmueble es que funcione como un espacio de memoria histórica, reparación, prevención y atención frente a las violencias por razones de género.



 
 

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