Un brutal accidente conmocionó a Miramar y a toda la zona de General Alvarado en las últimas horas. Atilio Alberto Pallaro, un jubilado de 77 años, murió luego de chocar con su auto contra un tractor agrícola que circulaba por la ruta provincial 77, a la altura del paraje Santa Irene, el lunes por la noche, cerca de las 20.
La víctima manejaba un Volkswagen Voyage y, de acuerdo con las primeras reconstrucciones, impactó desde atrás contra un tractor Deutz que trasladaba rollos de pastura.
Con el correr de las horas, el caso tomó aún más relevancia por la gravedad del hecho y por los elementos que comenzaron a surgir en la investigación. Los peritos que trabajaron en el lugar indicaron que el tractor llevaba en la parte trasera un pinche doble utilizado para transportar fardos o rollos de pastura y que esos mismos rollos habrían tapado las luces traseras del vehículo agrícola, dificultando seriamente su visibilidad sobre la ruta.
Esa hipótesis es hoy uno de los ejes centrales del expediente, ya que podría haber sido determinante en la secuencia del choque fatal.
La autopsia confirmó que Pallaro murió como consecuencia directa del fuerte impacto. Aunque los primeros reportes mantuvieron bajo reserva parte de la información oficial hasta la identificación completa de la víctima, luego trascendió que se trataba de un hombre muy conocido en Miramar, donde residía desde hacía años.
Según los primeros datos trascendidos, había trabajado durante mucho tiempo en el Casino de Mar del Plata y era padre de cuatro hijos, un dato que amplificó la repercusión del caso en la comunidad.
Mientras tanto, la situación judicial del conductor del tractor quedó bajo la lupa. El vehículo agrícola era manejado por Damián Rulín, un peón rural de 21 años, que fue aprehendido después del hecho e imputado por homicidio culposo agravado por conducción imprudente de vehículo con motor.
Además, en las últimas horas se conoció que el joven fue trasladado al complejo penitenciario de Batán y que, al ser indagado, se negó a declarar ante el fiscal de Delitos Culposos Germán Vera Tapia.
Uno de los puntos que más complica al conductor es que, si bien contaba con licencia para conducir, no estaba habilitado para manejar maquinaria agrícola, siempre de acuerdo con la información difundida por la investigación.
A eso se suma otro aspecto clave: la Ley Nacional de Tránsito 24.449 prohíbe la circulación nocturna de este tipo de maquinaria en determinadas condiciones, especialmente cuando no reúne los requisitos de seguridad y señalización correspondientes o cuando existen obstáculos para su correcta visibilidad. Esa combinación de factores es la que ahora analiza la Justicia para determinar eventuales responsabilidades penales.
El caso generó una fuerte conmoción no solo por la violencia del accidente, sino también porque volvió a instalar el debate sobre la circulación de maquinaria rural en rutas bonaerenses, especialmente durante la noche.
En las primeras reconstrucciones del siniestro, los investigadores pusieron el foco en las condiciones en las que se desplazaba el tractor y en si la carga sobresaliente o mal posicionada pudo haber impedido que Pallaro advirtiera a tiempo su presencia sobre la calzada. Ese análisis pericial será determinante para esclarecer si hubo negligencia y si el siniestro pudo haberse evitado.
La muerte de Pallaro impactó de lleno en una ciudad donde los hechos viales graves suelen tener una fuerte resonancia pública, especialmente cuando involucran a vecinos de larga trayectoria en la zona. Por eso, el caso rápidamente trascendió lo policial y se convirtió en uno de los temas más comentados del día en la región.


